10 esenciales para adaptar la narrativa a cualquier ámbito (parte II)

La semana pasada comenzábamos un repaso a todos aquellos rincones donde la narrativa campa a sus anchas. Una serie de recursos que se pueden adaptar, sea cuál sea la habitación en la que te has metido (o te han metido), a teclear como un poseso.

Las primeras cinco pistas se relacionaban con pautas generales de la propia narrativa: sus cimientos, su temática y, sobre todo, sus objetivos básicos. Seguramente esas bases no cambien, o lo hagan poco, en un futuro, pero no podemos pasar por alto que el mundo está en constante cambio y que las corrientes se mueven, arrastrando consigo modas, tendencias y, en nuestros días, odio en las redes (el famoso hate).

Hasta el momento habíamos visto lo que teníamos en casa, y ahora tenemos que salir fuera y enfrentarnos al enorme y aterrador mundo exterior.

6. Know the enemy

La famosa canción de Green Day (mejor tema ever para aprender a tocar una base de batería, ahí lo dejo), era una especie de alegato anti político que, con un estribillo bastante pegadizo, venía a decir que no puedes relajarte si vas al frente de batalla y que hay que dar el extra.

Lo gracioso del asunto es que, cuando uno va a las trincheras (simuladas en RV), muchas veces no sabe qué se va a encontrar.

Tienes una narrativa maravillosa, sí, pero: ¿a quién va dirigida?

¡Ea! Si piensas que eres capaz de construir algo que va a gustar a todo el mundo, te remito al punto número cinco de la semana pasada. Antes de ponerte a teclear la primera letra deberías saber:

  • Quién es el destinatario principal de tu producto.
  • Cómo es ese consumidor.
  • Que seguro que no le gustas a todos (ni tu obra tampoco).

Si quitamos el último requisito, que es algo con lo que vas a tener que lidiar en casa, parecen dos preguntas bastante simples. Bien, pongamos un ejemplo sencillo:

Te acaba de contratar una empresa que fabrica y distribuye un producto que ayuda a proteger las encías. El mensaje es claro: queremos vender a saco. Quiénes son los destinatarios de ese producto, cómo son y por qué quieren comprar magnífico dentífrico.

Ahora es tu turno: escribir un guión que haga que cada vez que alguien le duela la muela del juicio cuando chupa un Frigopie, se acuerde de ese gran producto que vio en un anuncio.

Netflix life. No adds.

Supongo que si te dedicas a escribir ficción (como intento hacerlo yo), tendrás este mantra instalado en tu cerebro, porque no hay nada peor que construir una novela y que te la echen para atrás porque no encaja con el público objetivo.

Entre líneas: aprende sobre editoriales, co edición y autoedición (consejo gratis).

7. Lee, aprende y abre, mucho, los ojos

Lo digo tantas veces, que ya parece que no sé hablar de otro tema, pero, si no lo has hecho ya, grábatelo a fuego en tu cabeza.

Hay tanto por conocer, que nunca estarás preparado

Eso no te exime de intentarlo, ni es una excusa barata para escribir esa novela de zombies que tanto te apetecía y que es un tema tan saturado que empieza a ser aborrecible (escribe tus cartas, si eso te hace feliz. Alcaide Norton).

Hay que saber qué se mueve en el mercado, cuáles son las tendencias y hay que imbuirse de todo ello. El ejemplo más sencillo, por cercanía, me lo pone en bandeja la ciencia ficción.

Si echamos la vista atrás, digamos veinte años, la CiFi, en general (no solo en literatura) estaba muy preocupada por el catastrofismo y las invasiones alienígenas hostiles. Poco más tarde, la tendencia empezó a difuminarse y a centrarse más en el fin de la humanidad, pero por nuestras propias miserias: ¿os suenan los zombies y la distopía?. Y ahora, aunque la distopía ha arraigado fuerte, estamos muy preocupados por el transhumanismo (os dejo un par de artículos geniales, uno de Javier Miró y otro de David Olier), por lo qué está por venir en nuestra evolución y sobre qué papel jugaran las IAs en ese futuro.

Sí, Thanos, también estamos pendientes de ti. Pero el guantelete no es CiFi, y lo sabes

Es de perogrullo decir que deberías leer CiFi, si escribes CiFi, y que no deberías dejar de lado otros géneros, pero tampoco puedes darle la espalda al mundo que te rodea: cosas como las noticias, las series, la música o los videos tendencia en Youtube, son excelentes caldos de cultivo para saber qué se está cociendo.

Has elegido una profesión, que por muy divertida que sea, no tiene vacaciones

8. Fondo y forma

Advertencia: a partir de aquí empieza la parte controvertida y totalmente personal.

Mi yo lector siempre le ha dado más importancia al fondo que a la forma; ha sido mi faceta de escritor la que ha empezado a desequilibrar esa balanza: por lógica profesional pero, también, porque es lo que se demanda actualmente. Me explico.

En los últimos tiempos me he dedicado a leer a muchos autores y autoras noveles, o muy poco conocidos. La palabra novel lleva asociada una serie de características instaladas en nuestra memoria literaria: falta de estilo, falta de calidad, poco punch narrativo (por decir algunas). Y es cierto que muchas de esas novelas que he leído, tienen fallos estilísticos, no están pulidas como estamos acostumbrados a leer en los best seller.

Lo interesante de este asunto es que, en muchos de esos casos, he leído auténticas maravillas, afeadas por faltas de ortografía, estilo o puntuación. Cosa que afectó a mi yo escritor, y que no le importó una mierda a mi yo lector, porque lo que pretende es divertirse.

¿Es esto un problema?

Depende de hasta dónde lo llevemos. Si lo traslado a mis vivencias personales, no puedo dejar de pensar en que mi editora no hubiese pasado esto por alto ni esto, ni esto, ni lo otro; pero por otro lado tengo la sensación de no estar prestando atención a lo verdaderamente importante: el fondo.

¿Por qué?

Porque ahora manda la forma, el envoltorio y los fuegos artificiales. Y tiene toda la lógica del mundo, porque…

9. Hay que lucir entre un montón de peces

Valga como ejemplo la cantidad de talent shows que tenemos actualmente en parrilla (y de los que me declaro fan incondicional). ¿Cuántas de esas personas, de talento increíble (en la mayoría de los casos), serán recordadas dentro de tres meses?

Pues ahora baja al suelo firme, hasta la pantalla de tu ordenador y pregúntate qué tienes tú que te haga destacar sobre el resto. Qué aporta tu narrativa que vaya a hacer que las empresas, editoriales y lectores se peguen por tus servicios.

De hecho vamos a suponer que tienes talento natural, te aseguro que hay cientos como tú, y todos lucháis en el mismo ring: ¿qué vas a hacer para que te elijan a ti por encima de otros?

Eso te lleva sobre la pista de las redes sociales, la importancia de saber envolver bien tu historia, con aspectos que nada tienen que ver con tu faceta literaria y sí con la forma de mostrarte al mundo.

Sí, sí, hablo de esto mismo

Es lo que hemos hablado en innumerables ocasiones, hace treinta años podías tener una oportunidad si tenías un manuscrito bueno, alguien que apostase por ti y una cantidad indeterminada de suerte. Ahora la facilidad de acceso es tal, que te encontrarás con otros tropecientos luchando por un pequeño trozo de pastel.

Eso convierte a la profesión de escritor un lugar habitable solo para aquellos que estén dispuestos a arriesgar, sacrificarse e invertir muchas horas.

Ya no es solo pulir tu escritura, deberás conocer las RRSS, el famoso SEO, técnicas de marketing, blogging y preguntarte qué es la RGPD (si no sabes qué es esto, tienes un problema grave). Y aún con todo esto, siempre habrá alguien que lo haga mejor que tú; o no, pero lo sabrá vender mejor; o no, pero habrá pulsado la tecla mágica (¿te suena Manuel Bartual?).

Con lo que lo único que te queda es…

10. Perseveracia

Ya te lo puedo adelantar. Si te dedicas a escribir esta es tu mejor y más poderosa herramienta.

Te va a hacer falta cuando te des cuenta que necesitas muchas horas para escribir algo potable…y otro montón de ellas para hacerlo digerible para el resto de mortales (¿eh, Greg Egan?).

Recurrirás a la perseverancia cuando te percates de que el mundo de la narrativa está plagado de talentos y que muchos, la gran mayoría, te dan mil vueltas.

Te acordarás de ella cuando lleves una semana seguida sin escribir ni una sola palabra de calidad y tengas una fecha de entrega en dos días (si tienes esa suerte).

Y será tu mayor aliada cuando sientas que eres un incomprendido, porque lo mejor que has escrito acaba de ser rechazado, y el mundo no entiende tu genialidad (con el tiempo te darás cuenta que es una cuestión de perspectiva).

Si tuviera que elegir uno de estos diez puntos, me quedaría sin duda con este último. Porque puedes controlar y dominar los nueve restantes, pero tendrás un mal día, un revés o una combinación apocalíptica que te hará tocar fondo y entonces solo estarás tú, el maldito cursor parpadeante y la capacidad para pulsar de nuevo una tecla.

Aunque esta sea tu, más que probable, vuelta a los terrenos de juego

Como siempre digo, leed, aprended y practicad, pero sobre todo, SOBRE TODO…

¡Nunca dejéis de escribir!

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