2017, un gran año (¿otra vez?)

Cuando ayer me desperté (pronto, porque habíamos quedado con unos amigos de Canadá para retomar uvas), no me pareció que empezaba una nueva etapa. Simplemente la luz, que entraba por las rendijas de las persianas, me decía que el sol iba cogiendo altura. Una especie de metáfora (muy regulera) de que los símbolos son una cosa muy de humanos y, por tanto, sin demasiada utilidad real.

2017 ha sido un gran año (pero, siendo sincero, no tengo recuerdos de un mal año).

Han sucedido cosas negativas o desagradables, pero ninguna puede empañar el transcurso de un año tranquilo en el que me he dedicado a lo que más me gusta y además muy bien rodeado en todo momento; un escenario donde la balanza se inclina, de manera flagrante, hacia lo positivo.

Lo curioso (y un poco lamentable) es que estoy seguro que habría gente en mi situación que afirmaría que 2017 ha sido horrible.

Dedicarse a escribir —por mucho que le guste a uno— no es grato todos los días. Incluso me atrevería a decir que no es grato durante el transcurso del día. Son muchas las veces en las que piensas “menuda mierda” y muy pocas en los que te sorprende un “ostras, no está nada mal”. Además, hacerlo como modo de vida tiene un componente de riesgo importante.

El padre de una amiga: Ah, que eres autónomo. ¿Y qué haces?

Yo: Escribir.

El padre de una amiga: (cara de puntos suspensivos indefinida).

Por suerte poseo un rango de optimismo poderoso y una capacidad de contagio bastante aceptable, que me permiten ganar unas moneditas.

Pero también es verdad que todo autor o autora persigue la publicación, la opción de abrirse al gran público y ser leído (a ser posible con admiración, pasión y gratitud eterna por parte de los lectores). Y 2017 no ha sido ese año.

Tampoco es que haya sembrado doscientos campos. Un primer rechazo al borrador de mi novela y un pequeño relato enviado a la primera convocatoria de Windumanoth no pasarían el corte de un capítulo de las memorias de un escritor: “Los años oscuros”.

No eres un escritor de verdad si no has escrito en un lugar así.

Además, el mundo de las redes ha seguido a su rollo y no ha tenido demasiado en cuenta mi perseverancia productiva y la mejora en los contenidos: he publicado un post por semana y casi una reseña por semana.

Y como es natural la repercusión ha sido moderada, lógica en un mundo atestado de luces y colores, donde es difícil fijarse en alguien nuevo que trata de hacerse un hueco en las últimas filas.

Y aún así no puedo dejar de estar contento. He cambiado el blog y el flujo de visitas no se ha resentido; y lo mejor de todo es que la mayoría de los que visitaban mi anterior parcela ahora también se pasan por la nueva.

Estoy lejísimos de tener un número de visitas aceptable, de tener un número de seguidores potable en Twitter y de tener la repercusión de muchos de los perfiles que sigo.

Pero alguien dijo una vez que los grandes corredores de fondo son los que se plantean las carreras en pequeñas porciones. Y aunque no tengo demasiada imaginación como para adaptar esa gran frase a mi vida, creo que lo que he conseguido en 2017 está a buen nivel, si tenemos en cuenta las reglas del juego actual.

Porque todos sabemos que…

 …se publican varios libros, AL DÍA, solo en nuestro país.

…hay miles de blogs especializados (y la mayoría son mejor que el mío).

…las editoriales son el mal, pero tienen que lidiar con cientos de manuscritos (y adivinad cuántos de ellos tienen siquiera un mínimo de calidad).

…hay muchos peces en el río, un montón de luces de neón señalando a los grandes y vistosos; y luego un montón de llanuras sombrías donde los pequeños tratan de buscar el agujero de la red que les lleve hacía los puntos luminosos (donde aguardan la gloría y los haters).

Y en ese panorama no solo me puedo dedicar a escribir, sino que tengo algunos seguidores en el blog, algunos compis en Twitter y una posibilidad, bastante factible, de poder publicar algo.

Seguro que muchos optarían por la vía de la rendición ante un escenario tan poco halagüeño, pero ya podéis observar que yo veo la vida del color de las piruetas. En mi cabeza es algo así…

Así que, sí, 2017 ha sido un gran año, por enésima vez consecutiva. Y 2018 lo será también, incluso mejor diría yo.

Y escribiré más (y espero que mejor), leeré más (y sueño que mejores obras que en 2017, y ya es difícil), pero, sobre todo, seguiré mirando el vaso desde la óptica que me diga que el agua está a punto de salirse.

¡Buen 2018 para todos!

4s comentarios

  1. Hola, Yon:

    Me encanta tu forma de ser tan positiva y “echá p’alante” y estoy segura de que con tu energía y motivación conseguirás acercarte cada vez más a tus objetivos este año. No lo digo por decir, de verdad creo que es lo único que hace falta: perseverancia, trabajo y agradecer y celebrar lo que ya tienes, que no es poco.

    Es cierto que hay muchos libros y muchos blogs ahí fuera, pero si creas contenido de calidad y perseveras, al final acabarás encontrando tu público. Ni siquiera necesitas unas cifras astronómicas para poder vivir de lo tuyo, con que tengas un público fiel es suficiente, así que sigue así y ya nos contarás en el recuento del año 2018 qué tal te ha ido.

    Un abrazo y muchos buenos deseos para ti y tu blog!

    Marta

    1. Buenos días Marta,

      Quizá es lo que nos hace falta en estos días, celebrar lo que ya tenemos (me quedo con esa frase). Y también pienso que el trabajo duro termina teniendo sus frutos.

      Espero que el mensaje también sirva para aquellos que no lo vean tan claro.

      Muchas gracias por pasarte, comentar y por tus bonitas palabras.

      ¡Un abrazo y feliz año!

  2. Hola Yon,
    en primer lugar ¡Feliz Año!
    Como seguidor de tu blog y compañero no puedo más que felicitarte por el rumbo que has decidido emprender y lo bien encaminado que vas. Esto es lento y nadie te garantiza el “éxito”, pero si haces las cosas bien (como es tu caso) y le añades esa dosis de positivismo, estoy seguro de que todo dará sus frutos. Nadie dijo que fuera fácil, pero debes disfrutar el camino.

    Un abrazo,
    Alejandro.

    1. Buenos días Alex,

      ¡Feliz año y enhorabuena!

      Como bien sabes, y dices, esto es una carrera de fondo; llena de entrenamientos bajo la lluvia, sesiones de técnica aburridas y gritos del entrenador.Todo para que algún día, y con un poco de suerte, llegue la carrera soñada. Mientras tanto hay que disfrutar del camino.

      Gracias por pasarte y a ver si este año tengo el placer de leer algo tuyo.

      Un abrazo.

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