7 razones por las que necesitas NaNoWrimo

¡Ah, Noviembre!

El mes del otoño por excelencia, el de las hojas caídas, las noches frescas y el bucólico paisaje con árboles tenidos de ocre y dorado.

Bueno, eso será en el Norte, porque aquí, en Madrid, la semana pasada no bajamos de veinticinco grados, y los árboles están echándose unas risas buenas, con sus hojas verdes y lozanas.

Noviembre, en realidad, es ese mes de transición previo a la Navidad y al fin de año. Uno de esos momentos en los que no hay mucho más qué hacer, salvo actualizar Amazon cada microsegundo para anticiparte a las compras de Navidad (consejo gratis, mira).

Esto es así para casi todo el mundo, salvo para un gremio: el de los escritores. Debido a que alguna mente brillante (y debidamente retorcida) decidió crear el NaNoWrimo.

Que se puede resumir en una sencilla frase:

30 días. 50000 palabras.

¿Pero qué dices? Si llevo seis años para ver qué hago con mi vida.

Patrick Rothfuss, al mirar su manuscrito de Las puertas de piedra.

Es posible, no solo eso, es un gran ejercicio que te obligará a exprimir tus habilidades y, lo que es más importante, destacar tus líneas de mejora para el año siguiente.

Te cuento mi experiencia del año pasado, lo que espero para éste y por qué creo que no deberías dejar pasar la oportunidad.

NaNoWrimo 2016

Planificación. Escaleta. Estructura. Organización.

Así debería haber llegado al reto escritor del año pasado. Pero nada más lejos de la realidad.

En dos palabras: re, gularidad

Si tuviese que hacer un resumen de lo que fue el año pasado el reto lo podría resumir en una frase:

Cabezonería sin un atisbo de calidad.

¿Significa eso que no sirvió de nada?

Ni mucho menos. El objetivo que me puse como meta era algo tan simple como ver si era capaz (y lo fui por los pelos). Pero es cierto que luego terminé con lo que había salido de mis dedos durante ese mes, y reconozcámoslo, no había por dónde cogerlo.

Sin embargo, aprendí a escribir sin ganas, a hacerlo sin tener ni idea de por dónde debía continuar la historia y sin tener un esquema de lo que tenía que hacer cada día.

Quizá no es la mejor experiencia del mundo, ni la más enriquecedora, pero me enseñó a valorar la planificación, me descubrió conceptos como la voz de los personajes y, sin saberlo, me confirmó que  hay  herramientas mejores que el Word.

NaNoWrimo 2017

Un año más viejo, un año más sabio.

Esta vez no me vas a pillar con la guardia baja, NaNo.

Estoy preparado para lo que viene con garantías de hacerlo con solvencia y, además, para intentar tener algo el día 30 con lo que poder trabajar más adelante.

Porque sí, ya he hecho los estiramientos de dedos, he crujido las vértebras y he realizado el calentamiento para llegar al día 1 con todo preparado.

Con colorines y tó

Me estoy haciendo un cursillo de Scrivener que me está viniendo de perlas y este es el primer resultado de todo lo que estoy aprendiendo:

Mi segunda novela NaNoWrimo.

Y me lo he estado currando con antelación. Tengo la documentación, gran parte del worldbuilding, las sinopsis de los capítulos y una descripción, los personajes y un esquema bastante grande de qué espero que salga de mis dedos a partir del miércoles.

Está vez, y siguiendo mis propios compromisos, van a ser quince relatos de 4000 palabras aprox. Además, espero que sirva para mejorar algunas de mis habilidades.

¿Quién sabe? Igual hasta me sale algo potable para presentar a algún certamen de relatos. Veremos.

Pero la gran pregunta que se esconde detrás de la experiencia del año pasado y la que aguardo este año es…

¿NaNoWrimo es útil para cualquier escritor?

Desde luego que no. Cada autor es un mundo, y cada mundo tiene sus reglas, compromisos y objetivos. Ponerse a escribir casi 2000 palabras al día puede no ser demasiado, pero si hay otros proyectos, trabajo, familia y vida social puede ser una presión contraproducente e innecesaria.

Aún así, creo que hay siete poderosas razones para, por lo menos, intentarlo:

1. Escribir sin excusas

Es la regla número uno que deberías tener bordada a punto de cruz en una pared de tu escritorio (a lo alcaide Norton).

Si estás empezando a escribir o estás pasando un periodo de sequía, no hay nada mejor que tener un reto entre las manos para levantarte cada mañana con algo a lo qué enfrentarte.

Consejo: no hagáis como en la época de estudiantes, eso de “solo estudio el día antes del examen”. 1700 palabras al día es asequible. 4000 durante quince días seguidos es una locura. Despacio, día a día y marcando los tiempos.

2. Es un reto

Cualquier gurú del marketing, de la superación personal y del coaching (que está peligrosamente de moda), te dirá que tener objetivos en la vida es una de las principales motivaciones para seguir con tu día, después de ver el telediario. Y tienen razón. Luego cómo establecer esos objetivos y cómo utilizar tus herramientas para llevarlos a cabo ya es otro tema (que no corresponde a la temática de este blog).

Pero no son pocos los autores experimentados y blogueros con caché (muchas veces son ambas cosas), los que te hablan sobre las bondades de tener microbjetivos diarios. De levantarte, ponerte un café (o un té), mirar a la puerta del frigorífico y decir: “A ver, ¿qué toca hoy?”.

NaNoWrimo es maravilloso en este sentido y te lo recordará en el Dashboard sin que se lo pidas.

3. Conocer al señor (o señora) Scrivener

Desde luego puedes escribir con el procesador de textos que te dé la gana. Pero la organización del evento da soporte a este programa (que además ha estado gratuito durante semanas pasadas) y solo por participar tienes la opción de adquirirlo por un precio reducido.

Solo llevo un año utilizándolo (y como no soy muy listo, lo compré un par de semanas antes del NaNoWrinmo 2016) y debo decir que supera con creces al Word. Es un programa pensado por y para escritores y se nota en el número de opciones (sobre todo de estructuración) que plantea.

No dejaría pasar la oportunidad, por lo menos, de probarlo. Además hay verdaderos maestros del programa que te darán consejos gratuitos o a un coste muy asequible.

4. Descubre tus fantasmas

Este punto, y el que viene a continuación, son dos de las razones por las que he vuelto a esta edición.

Cuando el objetivo diario es escribir 1700 palabras (o más de 2000 en mi caso, para ponerme al día), no hay demasiado espacio para concesiones, sobre todo si lo tienes que compaginar con otros proyectos y tu vida. Eso te obliga, casi por necesidad, a reducir las necesidades a la mínima expresión y eliminar todo lo que es supérfluo o innecesario.

En mi caso eso sirvió para descubrir un pequeño síndrome de falta de concentración, debido en gran medida a las notificaciones que entran por todos lados.

Hay cientos de post al respecto de cómo enfrentarse a una escritura concentrada, pero hasta que no tienes un reto delante, la procrastinación de serie de la mayoría de escritores te impide ver la realidad.

Y ese es el segundo de los fantasmas que algo como el NaNoWrimo te hará descubrir: la de cosas a la que prestas atención sin necesidad. De repente tendrás gusto por el té o te acordarás de que no has actualizado el perfil de Facebook o leerás, de manera muy inoportuna, que la siguiente temporada del Diablo III empieza en unos días.

1700 palabras al día son asequibles, si dejamos de lado a los fantasmas (y esa vocecita interior que te dice “bah! Si es solo un reto autoimpuesto”).

5. Reconoce tus lagunas

El día 1 de Diciembre pasarán varias cosas:

A) La navidad estará a la vuelta de la esquina y la amenaza de la destrucción de tu bienamada rutina.

B) Tendrás un texto de 50000 palabras o más.

C) Tendrás un texto de menos de 50000 palabras y un sentimiento de frustración de nivel variable (dependiente, casi seguro, de en qué día te hayas bajado del carro).

En todos los casos (incluido el A, que es inamovible), lo que habrá en la pantalla de tu ordenador será algo incompleto, sin revisar y que, casi con toda seguridad, te parecerá una soberana hez (el SEO me castigará, pero siempre había querido escribir esa palabra).

Y en este punto también hay varias soluciones:

A) Resignarte a saber que las tandas de anuncios se van a extender hasta el infinito.

B) Almacenar ese texto en un cajón oscuro y olvidado. (NO LO BORRES POR LO QUE MÁS QUIERAS)

C) Darle una oportunidad y ver qué más se puede hacer.

En todos los casos, sin darte cuenta habrás reparado en ciertos aspectos que no te gustan y que achacarás a lo difícil que es hacer algo más aparte de cumplir la cuota de escritura. Pero no lo dejes así: coge un papel y un boli y escribe los motivos por los qué lo que tienes delante no te gusta. Seguro que encontraras un montón de cosas que esperabas, pero te aseguro que te darás de bruces con sorpresas:

“No sabía que tenía tendencia a usar gerundios hasta en la sopa”.

“No sabía que soy un escritor de clichés con patas”.

“No sabía…”

La noticia mala es que tienes que mejorar. Muchísimo. La buena es que tienes un lugar por donde empezar.

Consejo: este es un buen momento para adquirir el hábito de leer lo que se ha escrito el día anterior. 

¿El personaje principal se llamaba Greg o Fred?

6. Puedes tener una cita a ciegas con la frustración

Lo he adelantado en los dos puntos previos.

Si hay algún lugar idóneo para encontrarte de frente con la frustración y sus buenos amigos; mente en blanco, ausencia de inspiración y desidia, es NaNoWrimo.

Un lugar de encuentro para tener una buena conversación con nuestros miedos, nuestras excusas baratas y la tendencia, general, a echar las culpas a otro.

Cualquier trabajo está plagado de sinsabores, malas experiencias o sucesos desagradables. Pero de los errores es de lo que más se aprende. Y si pudieseis tener un informe con una batería de los errores más graves que cometéis al escribir, en un solo mes, ¿no creéis que sería un buen trato?

Pues aquí está vuestra oportunidad y encima gratis.

Uno de los enemigos públicos de un autor es el propio ego. La inseguridad que se crea al no verse capaz de alcanzar una meta o al no ser reconocido según las expectativas. Cuanto mayor es el esfuerzo, más dura es la caída.

Por eso pienso que NaNoWrimo es una gran oportunidad para caer desde una altura desde la que, como mucho, te salgan un par de moratones.

7. Es divertido

¿Por qué escribes?

Seguro que la respuesta sería muy diferente si te preguntase por qué vas a la compra o por qué coges el transporte público para ir a trabajar.

Si estás leyendo este post y estás planteándote entrar al NaNoWrimo (o ya lo has hecho), es porque te gusta escribir.

Y te gusta por una razón que, estoy seguro, no tiene que ver con la necesidad de ganar dinero. Puede ser una válvula de escape, una forma de vida o algo quete acerca a la cúspide de la autorealización.

Sea como sea, escribes por que te gusta hacerlo.

¿Entonces por qué no probar con un reto que te “obliga” a hacerlo todos los días?

¿No sería dejar pasar una oportunidad magnífica de saber si sigues disfrutando después de treinta días al pie del cañón?

Evidentemente, y vuelvo al principio del post, hay que analizar los pros y los contras, y establecer qué es lo mejor para nuestro desarrollo. Pero si queréis saber mi opinión:

NaNoWrimo está repleta de gente a la que le gusta escribir y que es como vosotros: un montón de dudas y miedos, aderezados con ilusión y ganas de divertirse.

¿Y que mejor lugar para pasar un mes en el que nunca pasa nada?

Nos vemos por los Dashboards y nos quejamos en Twitter todos juntos, pero mientras tanto y, este mes más que nunca…

¡No dejéis de escribir!

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