Alienígenas fantásticos y dónde encontrarlos

¿Quién no recuerda el mítico ET, mi caaaaasa?¿O quién puede olvidar a Ripley rezando para que Alien se vaya por dónde ha venido?

Imágenes que cualquiera, con cierta edad (o cierta preocupación por lo vintage), tiene grabada en su memoria. Pero si os hago una pregunta tipo el Un, dos, tres…

Por cinco pesetas:

Nombres de alienígenas famosos en el cine o la literatura.

Seguro que dais con algunos de los más conocidos (sobre todo si sois fans de Star Wars o Star Trek), pero estoy convencido de que es una lista que os cuesta mucho más que una formada por vuestros protagonistas humanos favoritos y favoritas.

¿Y sabes por qué hay esa diferencia?

¡Pues porque son aliens! Son raros (aunque no demasiado la gran mayoría de veces) y, sobre todo, piensan de otra forma, una que no entendemos y que también, en la mayoría de casos, es una excusa para querer extinguirlos (¿Os suena El juego de Ender?).

Eso no quita para que entre tus ideas flote alguna en la que plantees que otras especies pueblen el mundo de tu novela (muy válido también para la fantasía) y es probable que en cuanto te pongas a escribir algo sobre esos nueves seres, te detengas (pasado un rato) y te pase por la cabeza eso de:

Son demasiado humanos, ¿no?

Porque es fácil hacerle preguntas al protagonista humano de tu historia, sus respuestas pueden ser sorprendentes, confusas o incluso inesperadas, pero siempre nadaran en las tranquilas aguas de lo más o menos familiar.

Pero hagamos unas preguntas sencillas a nuestro alien…

¿Cómo te llamas?

Mierda, me tengo que inventar un nombre que no sea ni remotamente humano, pero que tenga pegada…igual tengo que pensar en un idioma nuevo, un sistema lingüistico o…¡No, espera! ¡Qué se comuniquen por ondas, como las murciélagos! Pero también emiten sonidos…

¿Dónde naciste?

Mierda (again), ahora tengo que inventarme un lugar de nacimiento, pero no vale solo con una casa (madriguera, nicho, corpúsculo episcopal o lo que sea). Me hará falta un planeta, una estrella, un sistema…

¿De qué color tienes los ojos?…Espera, bueno ¿cuántos ojos tienes?…o…mejor dicho ¿tienes ojos?…o ¿cómo leches sabes qué hay delante…?

La dificultad se eleva hasta cotas solo superadas por cualquier juego de la saga MegaMan. Quizá por eso los aliens quedan relegados a un papel mucho más sencillo de llevar a la ficción, como dar miedo (los más) o ser entrañables. Y son muy pocos los casos en los que seres extraterrestres quieren hacer algo más que matarnos o hacer que de nuestras bocas salga un…

Pero seguimos necesitando esa especie extraterrestre para nuestra ópera espacial (o para nuestra novela de fantasía épica), para nuestra guerra interestelar o para hacer que nuestro universo sea mucho más rico, creíble y alucinante.

Y entonces nos encontramos con la misma pregunta de siempre: ¿por dónde empiezo?

Os contaré por dónde empecé yo cuando me embarqué en buscar las tres especies que acompañan a los humanos en la nueva locura que estoy escribiendo durante el #NaNoWriMo

¿Pero qué ******* es eso?

Somos seres sensoriales, que duda caba de que frases como “te entra por los ojos” tienen que tener su base científica. Por eso es muy difícil describir algo sin tener una imagen que podamos utilizar para dar forma a las ideas.

Pues lienzos no os van a faltar y es necesario que os vayáis demasiado lejos. Da la casualidad que vivimos en el que, hasta la fecha, es el planeta con más biodiversidad conocida. Y hay otra casualidad también, y es que la mayoría de esa biodiversidad no se parece en nada a un humano medio (incluso a uno regulero). Probad con animares raros, extraños o feos (pobrecitos, que culpa tendrán) y echad leña a la imaginación.

Si queréis un ejemplo de literatura alienígena imaginativa probad con The long way to a small angry planet.

Y aquí viene la siguiente pregunta:

¿Cómo ******* es capaz de vivir algo así?

Y aquí es donde empieza el verdadero trabajo, porque has conseguido la inspiración para plantear al alienígena más raro posible, lleno de protuberancias, viscosidad y órganos impronunciables (o un ser etéreo como las nubes, para gustos…), pero ese ser tiene que poder sobrevivir por sí mismo. Es más, en algún momento ha tenido que surgir, bien por evolución o porque fue creado (también pueden ser fruto de la generación espontánea, pero quizá eso se acerca demasiado a un deus ex machina).

Es aquí donde entra el término fisiología para recordarte que las cosas tienen un sentido.

Si tu alíen va a levitar es porque la evolución, el desarrollo y el entorno han hecho que sea lo más sensato, o por lo menos más efectivo que un par de piernas o unos apéndices parecidos a ruedas de camión.

Cuando trates de construir tu raza extraterrestre trata de pensar en su morfología sin perder de vista la función de todo eso qué imaginas.

Porque, además, querrás que tus aliens tengan la capacidad de enfrentarnos en el campo de batalla o que nos hagan pensar que somos unos mierdecillas; pues para eso han tenido que estar en la cúspide alimentaria en sus respectivos hábitats planetarios (o en satélites, agujeros negros o singularidad elegida para tu locura).

¡Viva el vino!

Además, hacer ese ejercicio (lo del vino no, lo de más arriba), te llevará a adentrarte en el siguiente punto importante:

¿Quién os envía?

Puedes ser que vengan ellos o vayamos nosotros, la cosa es que nos hemos topado y ahora toca la diplomacia (o lo otro, lo del plasma, átomos, láser o armas de destrucción masiva). Pero algo hará que ese encuentro tenga lugar y se habrán tenido que seguir unos pasos para llegar hasta ahí, lo que viene denominándose historia.

Porque aunque los aliens no necesiten ningún motivo para partirnos la cara, convendría que tú si tuvieses alguna noción: quizá la destrucción de su planeta natal (Superman), la necesidad de consumir recursos (La guerra de los mundos, o cualquier película postapocalíptica) o la búsqueda de la energía necesaria para hacer del mundo un lugar feliz (Cocoon).

Saber cómo tus aliens han llegado a ser quién son y por qué, es una buena piedra de toque para entender mejor sus motivaciones y pasar al siguiente punto:

Dime de que presumes y te diré…

No nos podemos quedar en una descripción y una cronología, hay que saber qué mueve a los aliens. Si cualquier libro sobre cómo escribir personajes te habla de que lo más importante es definir la motivación de tus actores, ¿por qué iba a ser diferente con un tipo de doce ojos y siete brazos? Tendrá sus manías, sus problemas y sus sentidos hiperdesarrollados (que si has prestado atención en las clases de biología, sabrás que un hiperdesarrollo casi siempre lleva asociado un subdesarrollo).

Podrás hacer una lista, tan larga como quieras, de las virtudes, defectos, esperanzas y miedos de tu nueva raza alíen, algo del estilo:

  • Pendencieros.
  • Con tendencia a la manía persecutoria.
  • Adictos al consumo (de todo, en general).
  • Les gustan los animales de compañía.
  • Se juntan en grupos para criticar a otros grupos.

Y luego con una lista así (que me recuerda a cierta raza) podéis hacer pequeños grupos del tipo: economía, recursos, capacidad técnica, filosofía y un montón de epígrafes para llegar al punto importante de la creación…

Dios los cría y ellos se juntan…

Porque sí, los aliens tendrán una sociedad, una filosofía, una ética, una forma de pensar y actuar. Y necesitas saber todo eso.

Os juro que si pones alien society en el commons aparece esto

Claro que puede ser un alíen solitario (como el Alcaudon de Hyperion), o pueden ser seres para los que la ética y los sentimientos no tengan ningún sentido (como le pasa a Spock) o con los que incluso no seamos capaces de comunicarnos (como ocurre con La llamada o La Guerra Interminable). Hasta llegar a esas especies, que a mí me encantan, que son aquellas que trascienden nuestra realidad (como los aliens que juegan a las canicas al final de Men in Black).

Necesitas saber cuál es la naturaleza de tus extraterrestres.

Porque vas a escribir escenas en las que humanos (u otras razas) van a interaccionar o ser influidos por las acciones de tus nuevos protagonistas. Los pasos que has dado hasta ahora te permitirán tener una especie de boceto, un pequeño bosquejo de lo que esperas de tus aliens, pero ahora necesitas ponerlos a trabajar.

  • ¿Cómo sienten su entorno?
  • ¿Cómo interaccionan con él?
  • ¿En qué basan su tecnología?
  • ¿Cómo funciona su sociedad? (Sí la tienen)
  • ¿Qué conocimiento tienen del universo?
  • ¿Y de las leyes físicas?

Puedes alargar las preguntas hasta el infinito, pero te propongo un juego:

Pídele a alguien que te vende los ojos, que te lleve a algún lugar (a ser posible no muy conocido) y cuando abres los ojos elige cinco cosas que puedas observar (las nubes, una lata de coca cola, una espumadera, una gato de porcelana) y trata de responder a las siguientes preguntas…

  • ¿Cómo describiría lo que tengo delante?
  • ¿Cuál creo que es su función?
  • ¿Cómo ha llegado hasta ahí?
  • ¿Qué efecto produce en el resto del entorno?
  • ¿Qué efecto produce en mí?

Ahora puedes utilizar este ejercicio con tus extraterrestres. Escríbelo y luego leélo en voz alta. ¿Tiene sentido? ¿Es coherente?

¿O has creado un alienígena con diez ojos pero que realmente percibe su entorno a través de la piel? ¿Has creado una raza que ve el tiempo como un todo pero es capaz de comunicarse con nosotros, seres anclados a un tiempo concreto, sin ningún tipo de problema? ¿O tienes ante ti a un ser étereo al que no puedes tocar, pero que puede destruirte con solo mirarte?

Recuerda que en la ciencia ficción puedes jugar con tu imaginación hasta dónde creas, pero no te olvides que tiene que ser creíble y coherente.

Mientras tanto seguiré peleándome con mis seres capaces de leer reverberaciones dimensionales y cómo eso afecta a mi cerebro.

¡No dejéis de escribir!

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