Cada corazón, un umbral

Nancy no encaja. Sus padres han intentado que vuelva a ser como antes, pero ellos no comprenden. No quiere volver a ser como antes. Solo quiere regresar a donde todo tiene sentido. Quizá la escuela de la señora Eleanor pueda hacerle regresar al mundo al que pertenece.

Cada corazón, un umbral es de esas novelas que surgen cada cierto tiempo que casi equiparan adeptos y detractores. Es uno de esos libros que de verdad se merecen esa frase de “no te dejará indiferente”. Es una de esas obras con muchas capas, dispuestas para el que quiera encontrarlas y, si hay suerte, disfrutarlas. A mí me ha generado sentimientos encontrados.

El estilo de Seanan McGuire es maravilloso. Tiene una forma de enfrentarse a los mundos de los adolescentes que los convierte en creíbles y los aleja de la frivolidad del mundo real desde el principio. En algunos pasajes es hasta bonito. Sutil y elegante. Las diferencias en los adolescentes se definen por sus propios mundos y, a la vez, las personalidades definen la importancia y esencia de esos mundos. Es un equilibrio muy difícil y que la autora logra en casi toda la novela.

Tiene, además, ese halo de novela indie, que está dirigida a un público concreto pero que es disfrutable por el público en general. También cumple esa nueva premisa, muy de los últimos tiempos, de no esconderse. Cada corazón, un umbral es un cuento para adultos, dividido en pequeños pedazos que no van a gustar a todos. Y no trata de hacerlo. Sabe que toca temas escabrosos, que no gusta encontrar, y menos con la apariencia de un libro juvenil. Pero en ningún momento engaña. Es bonito, sutil y elegante, pero también es crudo, frío y espeluznante.

Estoy seguro de que esa mezcla honrada y directa es uno de los motivos por los que gusta. También por la forma de afrontar una realidad actual más compleja, donde las personas ya no solo son blancas o negras, y los grises y extremos del espectro son tan reales como irreales son los perfectos puntos intermedios. Es una novela valiente y no se esconde de qué quiere ser.

Esa mezcla de genero literario, fantasía con un toque de terror (y un poco de weird) también es seguro uno de los motivos por los que gusta la novela. Y es precisamente el que me ha sacado a mí, por momentos, de la lectura. Valoro la valentía y el crear algo con un estilo definido y personal, pero no puedo pasar por alto que los pasajes más orientados al terror y la descripción gráfica de algunos acontecimientos me han sacado de la lectura.

También reconozco que el mensaje que trata de hacerte llegar la novela no me ha llegado a emocionar. Quizá por esos momentos que me han sacado fuera o quizá porque creo que necesitaba algo más para lograrlo. Un poco más de los mundos y de desarrollo (no deja de ser una novela bastante corta).

Al margen de eso hay que valorar el esfuerzo de la autora por crear tantos y tan diferentes mundos y hacerlos encuadrar con las personalidades de los adolescentes. Y hay que reconocer la belleza en la forma de tratar temas tan complejos.

Hay más de Seanan McGuire esperando a ser descubierto. Veremos a ver qué pasa.

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