Para escribir hay que sufrir

Las calles, avenidas y parques, a lo ancho de los quintetos metros que rodean a mi casa (no me aventuro más allá, que me da miedo), están llenas de vaqueros remangados por los tobillos, calcetines que están pero no y un número demasiado elevado de motivos florales estampados. Es la[…]

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No WiFi, no hope

El verano: maravillosa estación. Bien de calor, mosquitos, noches tropicales (sí, esas en las que hay que hacer esfuerzo para dormir) y, sobre todo, de charlas de barra de bar. Un buen momento para hacer balance y quejarnos de lo mal que va el país, la vida y la siguiente[…]

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