El hombre en el castillo

Los nazis han ganado y se han repartido el mundo con los japoneses (y los italianos, parece, pero eso no le interesa a nadie).

Y en esas que los americanos, pobrecitos ellos, pues se ven en la tesitura de atraer a sus nuevos clientes japoneses y alemanes con lisonjas y artículos étnicos.

Y hay un libro, de esos que llaman reaccionarios, pero lo ha escrito un loco que vive en un castillo…

Imagino que si alguien te pide nombrar tres libros crónicos de renombre, El hombre en el castillo de Phillip K. Dick es una de las apuestas seguras.

Ganadora del Hugo en 1963, es un clásico y hay una serie en Amazon, dos de las características que debe cumplir cualquier saga o historia para ser considerada en estos días. Pero, como siempre pasa con los clásicos, hay libros que envejecen mal y los hay que lo hacen con tino y pausa. Aunque eso  es algo que decide básicamente el lector.

En mi caso nunca me cansaré de leer a Asimov, creo que aun conserva la frescura y el tono aventurero, pero creo que K. Dick me produce una sensación acartonada, como si las letras de sus libros me transportaran a una época anterior en la que se habla de un posible futuro (pasado en nuestro caso) un tanto desfasado. 

El hombre en el castillo trabaja sobre una idea no muy novedosa (ahora) con en un mundo ordinario. El autor te quiere contar la vida de personas sencillas que tratan de hacerse un hueco en una sociedad diferente (aunque no lo parece tanto) y donde hay algunos grupos que tratan de devolver a cada uno lo que es, por derecho, suyo (algo subjetivo también).

Y la premisa de los personajes es buena: un comerciante de objetos americanos, unos falsificadores, una mujer valiente y un tipo que ha escrito un libro por el que los alemanes matan.

Pero, y de nuevo como me pasó con Hijos de hombres, el ritmo es tan lento y redundante que acabas pasando páginas sabedor de que lo importante está en las dos últimas.

De nuevo, los personajes no pasan la linea de seguir siendo normales, quizá la mujer (por muy poco).

Y, de nuevo, realmente no hay una trama argumental poderosa que te guía cuando las luces de los protagonistas no brillan con intensidad.

Hay un libro subversivo, hay discrepancias en los bandos y los alemanes son unos paranoicos. Todos ingredientes para un plato con muy buena pinta que al final no sabe tan bien como aparenta.

No deja de ser un libro publicado en 1962, con los ecos de la guerra muy recientes, y con una postguerra durísima. La subversión, la libertad de expresión y la delgada linea que pudo haber significado un cambio radical en nuestra historia, debían ser temas muy poderosos en la época.

La novela de Philip K. Dick es un retablo, muy bien descrito, de una sociedad que pudo ser diferente a la actual y cómo pudo ser la vida en aquel entonces. 

Como documental ucrónico está bien, pero como historia de ciencia ficción creo que ha envejecido peor.

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