Escribir por escribir

Mañana empieza NaNoWrimo 2018.

Para el que no lo sepa, el reto consiste en escribir 50000 palabras en 30 días (menos de 1700 al día). Hay un montón de motivos por los que merece la pena intentarlo (incluso lograrlo). Si estáis muy interesados en participar (o lo tenéis clarísimo) veros los videos de Javier Miró (un tipo que sabe de lo que habla) en su canal de Youtube.

Ya hablé de lo que significaron las dos primeras ediciones de NaNo en las que participé: una me sirvió para saber que iba por el buen camino; la segunda para comprender como preparar un texto antes de escribir.

¿Se puede usar para algo más el NaNoWrimo?

Pues sí.

Si no hay diversión…

No hace mucho me preguntaba que era lo que hacía que escribir haya desplazado, a un segundo plano, a una de mis aficiones más importantes: el deporte. La respuesta que daba (a un amigo que se sorprendía por verme con quince kilos más) era que había dejado de ser necesario. Eso hueco que ocupaba el deporte, uno esencial, fue desplazado por escribir. Este aspecto es importante. Escribir es duro, hay que hacerlo todos los días, cuesta hacerlo medianamente bien (me da miedo leer cosas escritas hace años) y es un oficio más lleno de oscuros que de claros. Por eso es esencial que lo disfrutes, que lo hagas porque quieres (o necesitas) hacerlo.

Esa es la primera regla del club de la escritura: si no te divierte, haz otra cosa.

Escribir mola, pero los billetes verdes mandan, amigos.

Hay cientos, miles o millones, de publicaciones que te pueden ayudar a mejorar tu escritura, tu estilo, la edición; enseñarte maquetación, nuevas tendencias o todo lo que debes saber para crear tu marca personal. Pero al final todo eso se reduce a ponerse a escribir.

Me doy cuenta que en los últimos dos años he dedicado casi tres cuartos de tiempo de escritura a estudiar, comprender y mejorar diferentes aspectos, que realmente a escribir, por el mero hecho de escribir. Es decir, ponerse a teclear como un enfermo y no parar.

Y creo que es tan importante mejorar tu escritura como tener la habilidad de…

…escribir sin parar.

Mucha gente me pregunta qué hago cuando tengo un mal día. Supongo que para muchas personas, que un escritor tenga un mal día es sinónimo de no escribir ni una sola palabra. No es mi problema. Tengo facilidad para escribir con mediana regularidad y no quedarme atascado. Escribir algo de calidad es otro tema.

Ahora le doy mucha más importancia a escribir con calidad (la que puedo, no la que debería, por supuesto). Eso ha conseguido que no me dé vergüenza todo lo que escribo, pero ha reducido drásticamente la cantidad de palabras medias que consigo al día.

También soy consciente que este año he escrito mucho más por trabajo y mucho menos por diversión (yo le llamo entrenamiento). Cuando uno escribe para un tercero tiene que pararse a pensar muchas más veces y eso obliga a detenerse durante más tiempo en la edición y, en los tiempos que corren, en cosas como la estética, la maquetación o la usabilidad (si se utilizan entornos web, como es el caso). No es que sea malo, ni siquiera aburrido (crear historias siempre está bien), pero no deja de ser un entorno en el que la creatividad pasa a un segundo plano, absorbida por la necesidad de “hacerlo bien y no fliparse”.

Cualquier escritor 2.0 sabe que dedicar tiempo a la corrección es tiempo de calidad. Pero pregúntale a ese señor o señora, si preferiría revisar todos los adverbios de las siguientes cuarenta páginas o ponerse a escribir ese diálogo que le quema en las entrañas.

Y quizá esa es una de las cosas buenas de NaNoWrimo: que su único objetivo es completar un objetivo de palabras.

Nadie va a molestarse porque no escribas la próxima trilogía que Netflix comprará (salvo tú y tu cuenta corriente), porque esas 50000 palabras se convertirán en un montón de letras de las cuales serás el amo y señora (toma combinación de género).

Pero hay otro aspecto maravilloso de tener que completar casi dos mil palabras diarias durante un mes…

¿Y si nos salimos de nuestro circulo de comfort?

Escribo ciencia ficción, a veces fantasía, y mucho contenido sobre cómo escribir (y leer) y no morir en el intento. Si me pongo a repasar qué hago en mi tiempo libre (para mi leer no es tiempo libre, aunque me encante), el 90% de él me lo paso entre videojuegos, humor y algo de deporte. Hay muy poco de eso en lo que escribo (quizá algún GIF que otro).

Llevo un tiempo barruntando escribir algo que sea muy mío. Sé que es atentar contra todos los preceptos de lo que se supone la marca personal de un escritor, pero (salvo caso excepcional), lo que en NaNoWriMo se escribe en NaNoWriMo se queda, así que creo que ha llegado el momento de experimentar.

Lo de comer canela ya quedó muy alejado del mainstream…

Los motivos para inscribirse en NaNo, y tratar de terminar, son muchos y variados. Muchos autores se ven “obligados” a participar, como si fuese una especie de prueba de fuego definitiva: “O soy capaz o me dedico a la peluquería canina”. Otros tantos lo utilizan para dar un empujón a esos manuscritos olvidados o que se quedaron bloqueados. Muchos para dar rienda suelta a la habilidad creativa. Y supongo que otros tantos por el simple hecho de probar.

Todos esos motivos son válidos para mí en este NaNo 2018, pero creo que voy a centrarme en estos tres:

Divertirme, escribir sin mirar atrás y probar con algo diferente.

Se supone que la imaginación se nutre de los sueños, ¿por qué no nutrirla de lo que salga de los dedos en ese momento?

¿Y vosotros, qué tenéis pensado para este noviembre escritoril?

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