El fin de la muerte

Después de que el vallado Lou Ji diese con el bosque oscuro, la humanidad y los trisolarianos han decidido hacer piña antes de pasar a las hostilidades. Hay muchos humanos, casi todos de la Era Común, que no están por la labor del optimismo (y se juntan en los bares para arreglar el mundo). Y hacen bien.

Un momento…que la tapa de los sesos ha volado varios metros y procedo a reensamblar las piezas.

Bien. Esto es ciencia ficción hard maravillosa.

Es difícil plantear una reseña del final de esta trilogía sin meterse en spoilers. Lo voy a intentar. 

Y voy a empezar diciendo que esta última entrega es una obra maestra de la especulación.

Hay una sensación muy especial cuando comprendes la estructura de una novela a las primeras de cambio. Con un poco de experiencia, el pequeño cronograma de Eras al inicio de la novela da muchas pistas. Y si eres de esos, como yo, que mira cuantas páginas hay por delante y cómo están divididas, ya sabes por dónde voy. Para los que no estáis enfermos, os lo resumo: es un in crescendo continuo. Cada final de etapa es una voladura de cerebro apabullante.

Apabullante es la palabra. Porque Liu Cixin parece que toca todos los palos de especulación habituales de la ciencia ficción. Algunos solo como un mero guiño, un detalle del tipo “no me olvido de vosotros fans de la Inteligencia Artificial”. Otros como parte del desarrollo “lógico” (porque tiene sentido, pero solo está al alcance del entendimiento de un porcentaje muy bajo de las personas humanas. Yo no estoy entre ellos, pero lo intuyo de alguna manera irracional) de la tecnología a lo largo de las Eras. Y, como traca final, se saca de la manga de prestidigitador oriental algunas teorías para volarte la cabeza y plantarse como un referente de lo hard.

Ese es, precisamente, el boleto ganador de la novela. Especular con todo y, a la vez, jugar unas cuantas cartas legendarias para escribir tu nombre en la historia de la ciencia ficción (yo creo que lo de los cuentos de Yun Tianming es merecedor de cursos literarios).

No soy científico. Estoy seguro de que Liu Cixin era consciente de que se jugaba el cuello, pero creo que también confiaba en que tenía un producto bien construido y envuelto en un maravilloso papel que no deja escapar la velocidad de la luz. Cada una de las teorías del autor chino juega en la barandilla de lo irreal, lo utópico, lo científicamente probable y lo maravilloso.

No sé ni por donde empezar. Cada uno de los saltos temporales es un regalo a los cliffhanger, las sorpresas especulativas y una lección de humildad universal. De hecho, me apuesto lo que sea a que esta vez ni el más listo de la clase lo ha visto venir.

Y no es solo la ciencia lo que brilla. Hay que darle un valor extraordinario a la forma que ha elegido el autor chino para contar su increíble historia. Una historia de amor. Igual de loca y maravillosa que la novela. Una relación a lo largo de las Eras solucionada con la elegancia de la hibernación, y la pausa y belleza de esa poesía china que impregna muchas de las páginas de la novela. 

Parece que la novela habla del futuro de nuestra especie, de lo que nos depara y de las opciones de que el universo sea una gran nada llena de entes que quieren sobrevivir al Big Crunch. Pero también da una disertación de quiénes somos y de las posibilidades, y posición, que nos otorga eso en el entramado universal.

Por último, me gustaría señalar que quizá lo más arriesgado que ha hecho Liu Cixin es guardarse la mega traca para esta última entrega. Porque a efectos de especulación, la primera entrega está a años luz y la segunda da pinceladas pero ni se acerca a la suela de los zapatos de El fin de la muerte. 

Premios al margen (me cuesta entender que El problema de los tres cuerpos se llevó la palma y esta última no tanto), creo que estamos ante una de esas obras que cambiará algo en el género. Quizá por esa estructura tan particular, quizá por las teorías que postula o quizá por ser de las primeras en gritarle al mundo occidental que la ciencia ficción es patrimonio de la humanidad (y del resto de civilizaciones del universo o multiversos).

Sea como sea, leedla. Si sois fans de la CiFi, con cuidado. Y si no lo sois, con cuidado, paciencia y un diccionario de conceptos astrofísicos a mano.

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