Herederos del tiempo

Una última misión del imperio ha previsto un nuevo hogar para la humanidad. Pero la Doctora Avrana Kern tiene otros planes (y un poco de megalomanía). Lo que pasa es que la naturaleza es muy suya. Y ,en grandes frases para la posteridad, la vida se abre paso.

Esta reseña debe partir de ciertas premisas previas: 

A) No soy aracnófobo, pero casi.

B) Leo ciencia ficción porque creo que es uno de los géneros que tiene la capacidad de enseñarte algo, casi siempre.

C) Siempre parto de la idea de divertirme leyendo.

La ciencia ficción es ese tipo de género que busca la sorpresa. El argumento definitivo. El sentido de la maravilla.

Es precisamente este último término el que no entendía del todo. Me he topado con novelas que han sabido tocar varias de mis teclas maestras. Becky Chambers lo supo hacer por la vía emocional (y me descubrió el hopepunk). Este mismo año, Úrsula K. LeGuin y Liu Cixin han estado a las puertas de esa impresionante sala de bailes de las maravillas. Pero ha sido la novela de Adrian Tchaikovsky la que lo ha conseguido por completo.

Ninguna novela antes ha sabido mostrarme, tan claro, lo que es el sentido de la maravilla.

Uno de los caminos para lograr la sorpresa es andar sobre un pavimento trillado hasta la extenuación y dar con una forma diferente de contarlo. Hay algo de esto en Herederos del tiempo, pero no es algo demasiado novedoso.

Utilizando los saltos en el tiempo (tecnología mediante) el autor nos va contando una historia por fascículos. En la mayoría de los casos en los que se utiliza este recurso, suele hacerse para contar diferentes historias. Pero el bueno de Tchaikovsky decide que es mejor que nos encariñemos con los personajes (y sí, digo encariñar).

Quizá otro de esos caminos para sorprender parte de la premisa de especular, y hacerlo bien. Y en Herederos del tiempo hay especulación a mansalva. Medida, inteligente, lógica y, en tramos (y aquí empiezan las mariposas en el estómago), brillante. 

Pero lo que creo que hace que el sentido de la maravilla salte a la palestra, es que los momentos brillantes no tienen nada que ver con los humanos. Lo que lo hace nuevo y sorprendente. Pero lo más interesante es que es tan creíble y está tan bien narrado, que no puedes si no esperar a que tus nuevas heroínas salgan adelante.

He leído por ahí que llaman al autor el defensor de los héroes no humanos. Seguro que hay otras muchas y muchos que han sabido convertir a seres no humanos en grandes personajes. No lo dudo. Pero es cierto que lo que Héroes del tiempo consigue —identificarte con algo con lo que no es posible identificarse— es difícil. Muy difícil.

Es una novela inteligente, que no pierde en ningún momento el objetivo y que sabe cómo jugar con tus sentimientos y expectativas.

Es sorprendente, original, brillante por momentos y lo hace desde un estilo bastante sencillo: directo y sin alardes. 

Es una novela que habla en un idioma que conocemos, pero en boca de alguien que no tiene boca.

El verdadero éxito de Herederos del tiempo es despertar el sentido de la maravilla mediante los logros, retos y grandes momentos épicos de una especie que normalmente no causa demasiada admiración.

Directo al top 5 de este año y, casi con total seguridad, se cuela entre mis favoritos de todos los tiempos.

Magnífica, diferente, inteligente, sumamente entretenida y una oda a lo que debe ser el sentido de la maravilla.

«IMG_2171» by Basal Ylem is licensed under CC BY-NC 2.0

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *