La tiranía de las raciones individuales

Detrás de este título que atenta contra todos los consejos sobre SEO, posicionamiento y trucos que cualquiera, que sepa sobre lo qué debe y no debe hacer un escritor, ofrece, hay una explicación:

Tú también JUZGAS la realidad en base a pequeñas dosis del total de la información.

: porque estás imputado (y lo sabes).

También: porque yo no puedo escapar de algo que es “natural” (aunque lo intento siempre que puedo).

Juzgas: porque es lo que haces (hacemos); construir un juicio de valor en base a una información. No es crítica ni opinión, es un JUICIO.

Lo haces cuando vas al Mercadona y miras con suspicacia a esas naranjas no tan nacionales. Lo haces cuando abres Youtube y decides qué video reproducir en base a las miniaturas (a la espera del clickbait). Y lo haces cuando tu pareja te cuenta qué tal le ha ido el día y decides cuáles son las partes más interesantes.

¿Y todo esto a qué viene?

Vale, vale, vale. Os lo explico.

Según los gurús generacionales (y la wikipedia), soy un xillennial: no tengo el conocimiento suficiente de la movida madrileña como para ser un X, pero tampoco estoy tan digitalizado como para ser un millennial.

 Definición de bastardo edulcorada

La gracia de todo esto es que hay alguien que me ha puesto una etiqueta encima que permite, a cualquiera que quiera dirigirse a mí, saber que se me da bien el trivial previo al 2000, estoy registrado en 2,3 redes sociales y tengo una ligera aversión por la globalización tecnológica.

Pero eso no queda ahí, también soy escritor (dícese de persona que se dedica, profesionalmente, a escribir). Eso le permite, a ese mismo interlocutor, asimilar (con lógica) por qué llevo gafas, por qué digo palabras un poco redichas y por qué tengo unas manos de no pegar un palo al agua. También le da derecho a opinar (¡Ojo! No juzgar, dios le libre) que soy un poco pedante, que gano mucho más dinero del que digo, que soy un poco vago (porque trabajo desde casa) y que tendría una capacidad innata para contarle cuentos a sus niños.

Lo más curioso de todo es que esa es mi primera impresión, también.

¿Por qué nos hemos vuelto máquinas de decidir en base a informaciones sesgadas?

Venga, lista de excusas (no tan peregrinas) para explicar un comportamiento inadecuado:

A) La culpa es de las redes sociales.

B) La culpa es de los políticos, que nos hacen pensar siempre mal.

C) La culpa es de Amazon, por poner productos tan buenos y baratos a un solo click.

D) La culpa es de Steam, por crear hype sin necesidad.

E) La culpa es de Gandalf, Dumbledore y todos esos magos super poderosos, que desaparecen cuando más se les necesita y encima hacen que son viejecitos endebles. ¡Ah! Por hacernos creer en los poderes superiores.

¿Ya? Ahora os digo lo que creo yo.

¿Por qué nos hemos vuelto máquinas de decidir en base a informaciones sesgadas?

Porque así es más fácil vivir.

A

Porque podrías dedicarle un tiempo a sacarle partido a tus 2,3 redes sociales (si eres xillennial). Pero eso implica cantidades inmensas de tiempo, esfuerzo, análisis y una paciencia infinita para tratar con esa gente que pretende utilizar 280 caracteres para explicar el origen del universo o quejarse, con amargura, porque no hay suficiente Sálvame.

Es mucho más sencillo interpretar un escueto mensaje, analizar el número de retuits y likes, y lanzarte a una batalla por:

  • Lo inadecuado del mensaje (lo del contexto está sobrevalorado).
  • La ortografía descuidada.
  • Porque sí.
  • Porque tiene muchos likes y por algo será (aunque no entiendas el chiste y no tengas ni idea de lo que significa LMAO, LOL, AKA, BAE, SHIPPEAR, BLESSEAR, etc).

¡Xillennial!

Es más fácil criticar algo porque es inadecuado, fuera de contexto, de mal gusto o, incluso, maravilloso y totalmente fortuito, que pasarse un rato intentando descifrar cuál es el motivo por el cuál ese señor (o señora, por supuesto), decidió gastar veinte segundos de su vida en poner un tuit diciendo que CR7 es el mejor jugador de la historia.

Y eso nos lleva a…

B

…ahora que hay mundial, la cortina de humo viene de serie (¡Ojo! Que las favoritas van pinchando, a ver si va a ganar Corea del Sur el mundial y, después de lo de Trump y Kim Jong-un, la liamos otra vez).

Es mucho más sencillo odiar al que tenemos enfrente, porque vota al PACMA (y tu eres alérgico a las cobayas), que pensar que igual es un tipo fantástico, que ama a los animales (porque de todo tiene que haber) y que seguramente te invitaría a su barbacoa para ver el España-Irán. Porque lo que mola es llevar la contraria: mucho mas fácil, satisfactorio y de consumo energético bajo.

Es alucinante a los niveles de crispación que hemos llegado por asuntos que, en mi humilde opinión, carecen de sentido práctico. (Aviso a navegantes: soy vasco).

Sinceramente, me da igual en qué selección vaya a jugar Piqué, qué canciones canta Marta Sanchez o quién es la persona que más se merece ganar el X-factor. No porque no me divierta, entretenga, haga gracia o me provoque ira de esa que da gustito, si no porque no tiene un efecto real en mi vida.

Lo que sí lo tiene, es no tener ni idea de cuál es la siguiente jugada maestra de los bancos (la que llevará al siguiente rescate, subida de impuestos, tocada general de eggs, etc). Me afecta ver que hay una lucha por llevar la educación de este país a otro nivel, mientras hay una guerra interna (que roza límites absurdos) por determinar quién es válido para enseñar y quién no. Me daña saber que en algunos países ingresarte por una gripe te sale por 1500€, y que nos dirigimos, con gusto, hacia ese modelo.

Pero me tengo que preocupar por mi blog, mis seguidores, mi buen hacer en los tuits (para no ofender a nadie) y, sobre todo, conservar mi fama de “señor que no ha roto un plato en su vida”, para que…

C

…cuando publique mi primera novela, tenga que formar parte de “los vendidos que ceden los royalties a Amazon para poder vivir” o “los puros que aman la literatura por encima de todas las cosas; incluidos el pan y el arroz”. Porque ahora no está bien visto mantenerse al margen (los indiferentes son repudiados por la sociedad).

Mientras nadie, en absoluto, compra mi novela. Situada en el puesto 5675468 en el departamento de libros. 5675451 en CiFi. ¡Ojo!

¿Por qué? Porque no he sabido entender a Google, ni al SEO, porque no he encontrado mis lectores objetivo, porque el blog no ha llegado a quién tenía que llegar o porque la sinopsis (sí, esa pequeña ración individual) define mi novela (y a mí como su autor), como una mierda con pretensiones y poco o nulo talento. Nada que ver con que cada día se publican chorrocientos libros.

Pero, como he dicho muchas veces ya, son las reglas del juego. Y aunque no te gusten son las que tienes que acatar, por eso…

D

¡Steam no deberías haberme engañado vilmente!

¿Estás seguro de que es así cómo paso cuando compraste No Man´s Sky? ¿Cuando viste la última temporada de Juego de Tronos? ¿Cuando te comiste con papas, el último best seller de la librería de moda (¡Amazon!)?

¿Aún eres de los que te quejas porque el marketing lo puede todo?

Haces bien en quejarte, desde luego que sí. Y en tirar piedras a otros tejados, ¿por qué no? ¿Pero no sería más fácil mirar en tu casa y ver qué es lo que ha fallado?

Noooooooo. Porque es un quebradero de cabeza, lleva mucho tiempo y además…

E

…estoy seguro de que los poderes superiores de este mundo (los nombrados Gandalf, Dumbledore y Cersei), vendrán en mi auxilio para decirle al mundo lo maravilloso y único que soy.

Sí quieres puedes. Con esfuerzo e ilusión puedes conseguir lo que te propongas. La solución está en tu interior.

Pues mira que he pensado y no doy con lo de darle la vuelta a la tortilla

¡Es mentira! No eres nadie. Perdón, PERDÓN, eres alguien: uno de siete mil millones. Y lo único que puedes hacer, con un poco de sentido común, es tratar de ser coherente con lo que te propongas. Eso no te va a eximir de juzgar: es imposible, va en nuestra naturaleza y con la saturación de información actual es muy difícil, pero supongo que podrás…

retuitear un contenido que te guste, aunque ese tipo o tipa, jamás vayan a retuitear nada tuyo. Incluso puedes seguirle (aunque, ¡Oh, sacrilegio! El o ella no lo haga).

…leer un libro que te recomienden. Pero con respeto, por el simple hecho de que alguien se ha molestado en gastar tiempo de su vida en construir algo (aunque no te guste nada).

comprender que hay gente que no opina como tú y no por ello están equivocados.

asumir que puede haber alguien mejor que tú, que no te comprenda y que, incluso, le importe una mierda hacerte daño (hay gente así).

intentar no poner una etiqueta por lo primero que veas.

Y, desde luego, puedes no hacer nada de esto. Y escribir un comentario cargado de razocinio que desmonte todo este post y me deje a la altura del betún (no pasa nada, porque eso es un par de niveles por encima del actual). Pero te pido, por favor, que no seas luego el primero en quejarte porque eres un incomprendido, porque no has tenido éxito o porque la gente te juzga por lo que dices o haces en las redes.

Y, mientras tanto…

¡Nunca dejéis de escribir!

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