Las señales del camino del escritor

Ahora lo puedo decir, aunque con la boca muy pequeña para que solo se enteren los que pasan muy cerca:

Escribir es mi oficio.

Podría decir que soy escritor, que mola mucho y queda muy top en tus perfiles de redes sociales, pero creo sinceramente que para poder decir que uno es algo hay que pasar por un periodo lectivo, y hacerse un posgrado, por lo menos. Y aún estoy con la selectividad.

Y no es porque no le ponga ganas. En los últimos dos años creo que puedo contar con los dedos de una mano los días que no he escrito absolutamente nada y la producción habitual ronda las 2000 palabras y pretendo que el año que viene se mantenga en las 3000 (ahora que la mejora en mi tecleo es evidente). Alguno dirá que lo más difícil ya está hecho.

Al principio pensaba que iba por el buen camino, pero el problema se presentó cuando me hice la pregunta:

¿Qué camino es ese?

Pasad y os cuento a dónde lleva todo esto.

Nunca me ha costado demasiado escribir ficción. En mi cabeza es como ver una película inconclusa, como si solo pudiese visualizar una escena cada vez, y cuanto termino de escribirla, doy un par de pasos hacia atrás (con la mano en el mentón a lo pensador de Rodin) y miro el cuadro completo; elijo donde quiero volver a entrar y a ello. La única necesidad que tengo es tener una frase que me ayude a empezar y una para terminar. Y voilá.

Ya sabemos lo que se dice de la cantidad y de la calidad (aunque Gabriella Campbell nos diese argumentos para observar esa frase desde otra perspectiva), pero por lo menos no tengo problemas de producción.

Pero hay dos problemas bastante serios que nada tienen que ver con la cantidad de palabras que generes al día:

Nunca vas a producir más que la suma del resto de autores.

La vida no es ficción.

Hagamos algunos números detrás de la realidad literaria.

La segunda convocatoria del certamen de relatos de Windumanoth ha tenido más de 300 relatos. Van a elegir 3 o como máximo 4

¿Cuántas posibilidades tienes de que tu relato salga elegido?

200-10.gifEn torno al 1%, que es bastante más de que te toque el Euromillón, por ser optimistas

Mi probabilidad es 0%, porque no he presentado ninguno. Sí, escribiendo 2000 palabras al día no he encontrado nada que me gustase demasiado. Frase que quiero que se le quede grabada a todos esos que piensan que lo de escribir es inspiración.

Pero imaginemos que tu relato es uno de los tres, o cuatro, premiados.

Vas a tener un pequeño repunte de seguidores en tus redes sociales, en tu blog (si lo tienes) y posiblemente algún lector/compañero que te felicite vía mail. Incluso es probable que alguna editorial ponga sus ojos sobre tu relato y decida ver qué más hay.

¿Y qué crees que van a mirar esos nuevos seguidores o esa (poco) probable editorial?

Quién hay detrás del relato.

La persona real, no el pseudónimo ni el alter ego escondido tras tan trabajadas palabras. Van a querer ver si lo que ha pasado es fruto del trabajo o de un one-hit wonder.

Esa es la vida real.

Y para eso no vale solo escribir ficción, hay que hablar de cosas que pasan en la vida real, aunque estén relacionadas con todo eso que escribes. Por eso hay gente que se pone tan pesada con los blogs y las redes sociales (y tienen más razón que un santo).

Lo que pasa es que de nuevo tenemos que volver sobre las dos frases que van a marcar el post.

Nunca vas a sobresalir sobre la totalidad de los autores.

La vida no es ficción.

¿Entonces es imposible?

No, pero no esperes encontrar tutoriales (realistas) sobre cómo llegar a la pancarta de META, donde te esperan tus fans y los patrocinadores con las mieles de la victoria.

Y claro que hay mucha información al respecto: señales de prohibición, de obligatoriedad y de información. Pero nadie te explica cuáles son más importantes o cuándo hay que omitir una para centrarse en otra.

Eso hace que el camino para tratar de hacerse un hueco en esto de escribir, sea diferente en cada caso, por desinformación o por azar de la vida. Lo mínimo que se puede hacer es conocer las señales para poder decidir.

Por eso hoy os traigo un pequeño resumen de las señales más importantes y su significado.

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No deberías seguir adelante si no te has planteado los siguientes temas. ¡Ojo! Que no digo que sea imposible, pero el camino va ser mucho más oscuro, difícil y lluvioso.

No ser un ser social (ya os voy adelantando que multisocial es la palabra más apropiada)

Lucha lo que quieras, reniega de los que te rodea, córtate el pelo a estilo cazuela, sé tu mismo, pero…

…si quieres vivir de escribir, tienes que estar en las redes. (Y ya no vale solo con estar en Facebook y Twitter).

200w-6.gifNada más que añadir

No tener un blog de escritor (a poder ser uno serio)

Hasta no hace mucho (más o menos hasta que internet lo dominó todo), leer un libro era como ir en busca de un tesoro. Dicho de una manera más sencilla, uno disfrutaba del camino, incluso sabiendo que había posibilidades de no encontrar la X, pero que al menos era divertido.

Ahora no solo quieres encontrar la X, quieres saber por qué X y no Y. Quieres saber la motivación del autor/a para esconder el tesoro y, sobre todo, quieres saber sobre esa persona: por qué escribe, por qué no se dedica a hacer castings para Cuatro o por qué solo sube GIFs.

Y además, es el añadido que buscan las editoriales: alguien que no les suponga un problema.

Dicho así suena un poco frío, pero pensad en el número de manuscritos que reciben las editoriales a diario y cómo éstas deben decidir quién pasa y quién no. Poneros en su lugar, ¿a quién eligiriais vosotros? ¿Al genio incomprendido y asocial? ¿O a el mediocre con don de gentes?

Recordad que la vida no es ficción.

No invertir en formación. (Tiempo Y DINERO)

Creo que no es el momento de discutir que para trabajar en algo hay que formarse y no vale con hacer un examen y ya, hay que estar en formación continua. De hecho diría que escribir es una de las profesiones que debería utilizar esto como un mantra inamovible.

Y sé que a todos nos gusta la palabra gratis, mucho, pero os desvelo un secreto:

Nadie revela todas sus habilidades sin pedir nada a cambio.

Es que soy autodidacta.

¡Genial! ¿Pero leerás libros, artículos o algo no? Y no serás de esos que se descarga el contenido de manera regulera con esa proclama tan bonita de “la cultura debe ser gratis para todos” ¿a que no?

Además estoy seguro de que todos los que os pasáis por aquí tenéis la capacidad suficiente para saber que no sois genios en todas las materias y que siempre hay algo que aprender y mejorar.

Pues siempre hay alguien que sabe más y que, por suerte, está dispuesto a compartirlo, por un módico y lógico precio (no siempre, claro).

¡Ah! Y la formación incluye leer libros. Cantidades ingentes.

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Cuando encontramos una de estas, sabemos que podemos elegir el otro camino, pero que hay algo que no estamos haciendo bien. Quizá no son tan aplastantes como las anteriores, pero yo diría que haríamos bien haciéndoles caso.

Mantén el ego a raya

Sí, lo sé. Mola cuando todo el mundo te dice que te pega muchísimo lo de ser escritor, que cómo es posible que no hubiese tomado la decisión antes y que vas a triunfar seguro.

Yo suelo mirar el calendario y echar un cálculo de cuánto tengo que ganar al día para poder comer todo el mes (a veces solo ceno los días impares, por economía doméstica).

Escribir, como cualquier actividad creativa, tiene un punto que te acerca a la cúspide de Maslow, esa de la autorealización, pero hay que recordar que son los peldaños de abajo los que pagan las facturas y mantienen lo que en nuestro país llamamos estado del bienestar.

Por eso recuerda, que escribir no es un trabajo demasiado productivo, en general, que vas a tener que trabajar mucho para conseguir poco.

Quizá tengas que rebajarte a ser copywriter, reseñador, o algún otro trabajo infernal que te aleje del purismo novelesco.

giphy-90Bienvenido a la realidad

Cuida tu entorno

Otra de esas cosas en las que nadie te puede guiar con un video tutorial.

Escribir ha dejado de ser un trabajo individual, para ser uno social. Y cuando aparece la palabra social eso implica interacción con personas.

La separación entre ser educado y ser un aprovechado es mucho más fina de lo que se pueda pensar.

Hacerse un hueco en un océano tan poblado es muy difícil si no se sigue una estrategia clara.

Una de las claves es considerar que todos los otros, que no son tú, son personas. Con sus problemas, sus rarezas y sus genialidades.

Otra de las claves es saber que nadie puede cuidar un entorno con 1899872 contactos, no de la manera adecuada.

De nuevo, la necesidad de hacer las cosas despacio y con buena letra, sale a relucir.

¿No estarás un poco anticuado?

Es bastante probable, pero…

Sé honrado

Nadie te obliga a seguir la señal, puedes ir por el otro lado, coger el atajo. Es posible que no te pillen o que incluso la señal no tenga mucho sentido. Eso lo tendrás que decidir tú.

Mi consejo es que ser honrado con el entorno y con uno mismo es una garantía de éxito personal (y creo que profesional si no se busca ser multimillonario, por lo menos en Spain).

Hay muchos atajos que se derivan de no seguir estas tres señales de obligación. Puedes aprovecharte de gente que lleva más tiempo que tú en esto (lo puedes hacer incluso bien, con palabras como “no me consta” o “no lo sabía”, que están muy de moda). Puedes sacar un libro a la venta sin tener ni idea de maquetar, editar, corregir e incluso venderlos si tienes suerte y una buena campaña de marketing.

Incluso puedes pasar por encima de cualquiera, si te lo propones. Puedes decirle al mundo lo que se pierde por no leerte (spameando Twitter como si no hubiese un mañana). Y puedes olvidarte de todos esos que te apoyaron cuando no eras nadie.

Nadie te obliga a seguir una norma, pero hacerlo, aunque sea mucho más lento y a veces menos rentable, acerca a la cúspide de Maslow.

giphy-91Palabrita

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Y por último hay otra serie de señales, con colores menos chillones y que dan menos miedo. Esas que nos informan que hay una gasolinera o un hospital a no mucha distancia, o que nos dicen que nos hemos pasado la salida buena. Esas señales que son importantes dependiendo de nuestra necesidad.

La información es poder.

Si os revisáis un libro de autoescuela, veréis que el número de señales de información tienden a infinito.

giphy-92.gifMe he saltado la señal de canguros con pecho palomo y cara de “alégrame el día”

Cuando uno está caminando por el camino de baldosas amarillas de la escritura, hay muchas de estas señales, no mandatorias, pero sí importantes si las sabemos elegir en el momento adecuado.

Algunas se relacionan mucho con las dos primeras señales, pero hay otras que simplemente nos avisan de los peligros, nos informan de qué nos encontraremos más adelante y cómo puede sernos de utilidad, y unas pocas nos dan datos para ganar partidas de Trivial o demostrar que somos el nuevo [autor de éxito del género elegido].

Cuando imagino el trecho que he recorrido durante estos dos años, trato de imaginar cuantas señales habré visto, cuántas habré dejado pasar y cuántas ni las he husmeado.

Por eso en próximos post, alargaré toda la información que he ido recopilando sobre estos hitos, con recursos, enlaces y un montón de información para uso y disfrute de todos.

¡Ah! Y espero que sea en mi nuevo blog, que intento evitar ser de esos de “consejos vendo que para mi no tengo”.

Así que estad atentos y recordad…

¡Nunca dejéis de escribir!

2s comentarios

  1. Pues muy mal lo de no mandar tu cuento a Windumanoth.
    Otra señal es pasar de la verguenza y los miedos para sacar tus historias a relucir. Ese 1% se sube con constancia y dedicación. Si esperas a que esté perfecto nunca saldrá a la luz.
    Y aunque suene presuntuoso, puedes contar conmigo si quieres opinión y collejas sobre tus relatos antes de enseñarlos.
    ¡Un abrazo!

    1. Aunque no lo creas, pienso que nada de lo que tenía era mejor que el que mandé a la primera convocatoria, así que pensé que lo mejor era pasar una convocatoria en barbecho.
      Pero para próximas ocasiones te tomo la palabra y será un honor que me des tu opinión (aunque sea para darme una colleja)
      ¡Gracias por pasarte y comentar!

      Un abrazo

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