#LeoAutorasOct

Algo tan sencillo como contar, por ahí se empieza.

Poniéndose uno en frente de la estantería, haciendo un montón con los libros escritos por autores y los realizados por autoras, y sumando.

Creo que soy sincero cuando digo que cuando elijo un libro para leer, no me importa en absoluto cuál sea el género del autor, pero eso no quita para que la estadística sea apabullante y, en cierto modo, sonrojante.

De los 33 libros que he leído este año, solo 8 han sido escritos por una mujer (y encima cuatro de ellos han sido escrito a dos manos con un autor). Si reviso toda la estantería, o la antigua que mis padres tienen en casa, el porcentaje solo tiene el calificativo de lamentable en este aspecto.

Eso hizo que hace unos meses le pidiese a origencuantico, uno de los sabios del fandom de la CiFi, que me recomendase libros escritos por autoras nacionales, y eso llevó a un extenso hilo en el que quedó patente el camino larguísimo que me quedaba por recorrer.

Creo que fue siguiendo el hilo, cuando vi por primera vez el #LeoAutorasOct, una iniciativa para visibilizar la literatura femenina y no tuve que pensar mucho para darme cuenta de que era un buen lugar por dónde empezar.

Este año había decidido que leería de todos los géneros literarios.  Quería aprender y ser lo más ecuánime posible, porque pienso que es imposible crecer cuando se vive siempre en la misma habitación, pero es evidente que no lo estaba haciendo nada bien.

Y a raíz de bucear un poco más sobre la iniciativa, descubrir el blog de origen, a varias personas que apoyan con mucha fuerza y leer varios hilos al respecto, para poder tener algo más de visión, también me encontré, inevitablemente, voces que, no solo en este ámbito, proclaman que hace tiempo que vivimos en una sociedad igualitaria y en el que el papel de la mujer es justamente reconocido. 

¿Entonces para qué sirve una iniciativa como #LeoAutorasOct?

Y aquí viene la parte informativa, a la par que panfletaria (que dirán algunos), del post.

Es evidente que nuestra sociedad, la del primer mundo, la de esos países como el nuestro (con estado del bienestar, Netflix, selecciones nacionales y tertulianos altamente informados), dejó el dominio masculino hace muchísimo tiempo y situó el papel de la mujer a la altura lógica de las circunstancias, equiparando cosas como responsabilidades, remuneración y reconocimiento. 

200w-7.gifLa ironía, ese arma tan de ida y vuelta

No hace falta ser demasiado hábil para encontrar información estadística al respecto de comparativas hombre/mujer (de las buenas, las de salseo).

Como buen licenciado en ciencias, la primera sonda que lancé fue un sencillo “mujeres nobel” en Google.

Desde el inicio de los premios, en 1895, hasta el 2014, el resultado es de 817 premios para hombres, 47 para mujeres y 25 para organizaciones.

Claro, es que hablas de un premio que se empezó a otorgar en el siglo XIX.

Bueno tampoco es para tirar cohetes en la época moderna, pongamos a partir de 1990. De esos 47 premios a mujeres, 22 han sido otorgados a partir de esa fecha, que es un avance, pero teniendo en cuenta que en estos 26 años se han otorgado 156 galardones, el porcentaje sigue siendo bastante paupérrimo.

Pero está claro que los premios Nobel tienen un trasfondo que choca con otras materias, como la dificultad que han tenido las mujeres para hacerse un hueco en la ciencia, la política o la vida en general.

Así que lo siguiente que busqué fue “mujeres en política” y el primer resultado de Google es un artículo de 2015 en el que se repasa la participación política por género en los países de la UE.

200w-8.gif¡Ojo cuidao con la UE!

Os dejo que analicéis los datos por vosotros mismos.

Y podríamos debatir horas sobre cómo se deben interpretar los números, o el siempre interesante debate del género de los altos mandos o incluso podríamos preguntarnos porque Nadal cobra más que Muguruza, cuando imagino que entrenaran más o menos lo mismo (y seguro que entraríamos en eso otro debate tan precioso del marketing, el dinero y lo que buscan las marcas).

Podríamos tirarnos horas y horas tratando de argumentar que somos una sociedad igualitaria, cuando es evidente que no lo es y que no lo será en un futuro cercano.

Salvo que hagamos algo para que las generaciones futuras se extrañen cuando les pregunten si les gustan más los libros escritos por mujeres u hombres (u otros colectivos que todos conocemos pero que flotan en un debate que solo está al principio de lo que será una larga lucha).

Así que empezar por iniciativas como el #LeoAutorasOct puede ser un pequeño granito de arena necesario.

Estas son mis selecciones, que reseñaré como siempre en el blog (en orden de lectura):

Clorofila. Cristina Jurado.

Barro. Alicia Pérez Gil.

36. Nieves Delgado.

La chica descalza en la colina de arándanos. Nieves Mories.

La quinta estación. N.K. Jemisin.

En el punto de mira. Arantxa Rufo.

Además quiero aprovechar la iniciativa para hacer un cambio en las normas de mi Reto Lector 2017 y que mantendré de aquí en adelante para los próximos años.

200-11.gifAunque suene a limpieza de conciencia, dadme un voto de confianza, please.

Una de mis normas era alternar un libro de CiFi con un libro de otro género literario, eso me ha obligado a buscar en cajones como el terror, la romántica o la novela negra, y me ha llevado a toparme con gratas sorpresas.

Así que a partir de ahora haré lo mismo pero alternando también el género del autor.

La CiFi la tengo cubierta para el resto de mi vida en este aspecto (y diría que la fantasía), pero me gustaría escuchar vuestras recomendaciones al respecto del resto de géneros literarios.

Y mientras tanto no os olvidéis:

¡Nunca dejéis de escribir!

…Y atentos a la semana que viene, porque llegan cambios…

 

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