Mis 10 innegociables para 2018

La semana pasada os enseñaba mi top de lecturas de este 2017 y quería terminar el año, no con un resumen (que lo haré cuando 2018 ya esté aquí), sino con una mirada al futuro.

2017 ha sido una año lector maravilloso, el reto que proponía Lecturalia para este año ha sido la excusa perfecta para adentrarme en nuevos lugares; desconocidos y fascinantes al mismo tiempo. No he cumplido todos los objetivos (creo que me he dejado el segundo libro de romántica, ¿porque Las fuentes perdidas no cuenta, ¿no?), pero el camino ha sido muy gratificante.

He leído mucha ciencia ficción y un poco de lo demás, pero sobre todo he leído a muchos autores a los que no habría tenido el placer si me hubiese seguido paseando por los escasos pasillos de la Casa del libro (la de Alcorcón, que soy muy vago para irme hasta Gran Vía). Lo mejor (y lo peor para mi bolsillo) es que lo que se ha iniciado en 2017 no va a parar.

Al compromiso de leer una novela de CiFi y otra de otro género, se sumó la necesidad de intercalar autores y autoras, porque no estaba siendo justo (aunque no tenía ni idea) y quiero ir un pasito más allá y empezar a mirar en mapas ligeramente desconocidos para el mundo occidental (ninguna locura, pero ahora os explico).

2018 trae una larga lista de libros que quiero leer y me he tomado la libertad de seleccionar diez de ellos por si pueden daros ideas de regalos o si estáis escasos de pila de lectura (aunque nunca he oído decir a nadie que su pila está vacía).

1. I premio Ripley: relatos de ciencia ficción y terror. Varias autoras.

Llevo desde mediados de este año diciendo que quiero leerlo, pero la realidad es que no lo he hecho. Es el primero de mi whislist para el Olentzero y los reyes (las ventajas de ser vasco y vivir en Madrid).

Este conjunto de relatos no solo es un compendio de historias de ciencia ficción y terror, sino que es un punto de vista de la realidad de ambos géneros para la literatura femenina. Si hay un momento en el que es necesario leer (y dar voz) a la literatura es ahora, porque hay muchísima calidad y porque necesitamos hacer una revisión de lo que creemos que es igualdad y normalidad, y lo que no.

 

2. El bosque oscuro. Liu Cixin.

  La segunda parte de la compleja idea que marca la trilogía del autor chino. Fue el primer libro que leí desde una visión no occidentalizada y debo decir que me costó entrar en el juego, pero lo que descubrí según iba pasando páginas me dejó con la boca abierta.

Hay muchas ganas de saber de lo que es capaz de salir de la mente del Liu Cixin, que ya fue capaz de sacarse de la manga una invasión alienígena como nunca antes habíamos visto. Tocó tantos palos que estoy deseando saber cómo sigue la trilogía del pasado de la Tierra (sin medias tintas el amigo).

 

3. El portal de los obeliscos. N.K. Jemisin.

Otra segunda parte y otra ida de olla de niveles estratosféricos (como debe de ser). La segunda autora que se ha llevado el Hugo a la mejor novela dos veces seguidas (aunque tampoco es que el balance autores/autoras sea demasiado bueno en los Hugo, como en casi cualquier premio) y será por algo.

N.K. Jemisin es una bromista. Se saca de la chistera una Tierra desolada que quiere acabar con nosotros cueste lo que cueste, se inventa una sociedad nueva, unas reglas nuevas y te las va poniendo sobre la mesa con cuentagotas, casi como si le doliese. Así que en esta segunda parte espero que La Quietud tenga muchas más cosas que decirnos y que hagan explotar nuestras cabezas (que es el objetivo de la ciencia ficción, ¿no?).

4. Lágrimas de Brin. Nicholas Avedon.

Otra segunda parte o, bueno, no al uso. Porque Lágrimas de Brin parece que va a seguir los acontecimientos de 11,4 sueños luz, pero hacia un lugar concreto que no va a tener que ver con la primera linea argumental (o no del todo).

Sea como sea, el mundo cyberpunk creado por Nicholas es lo suficientemente atractivo como para indagar sobre los motivos del Jardin de Brin (un mundo virtual) y esperar a ver si sabemos algo de la nave generacional. Mi compromiso con los autores menos conocidos es un gusto si sirve para conocer a gente como Nicholas Avedon.

 

5. Réquiem. Gabriella Campbell y Jose Antonio Cotrina.

Esta va a ser la quinta parte de la saga, y la última. Aún no he leído El ojo de la tormenta y ya se me empieza a llenar la TL de Twitter de avisos de spoiler y gente quejándose por tener que esperar hasta febrero para leer cómo termina todo.

Adra, Gale, Angie, Winston, Décima y todos los demás, nos habrán llevado por el mundo desolado que las mentes de los autores han creado para nosotros, solo para dejarnos al final, estoy casi seguro, con la sensación de que Gabriella y Jose Antonio iban siempre diez pasos por delante, y reconozco que da un poco de gustito.

Solo espero que alguien se anime a publicarles la saga en papel, que me apetece sumarla a mi biblioteca de cosas con sangre y bichos reguleros (que aumenta a un ritmo preocupante).

6. Justicia Auxiliar. Ann Leckie.

El Hugo de 2014 y parece que una de esas novelas que suscita amores y resquemores a partes casi iguales (Goodreads refleja que hay más amor que desamor).

Todo el mundo parece que alaba su originalidad, pero no hay pocos que señalan precisamente esa diferencia como uno de los motores de una novela difícil de leer. Además es una trilogía y ya veis que soy muy de tener lecturas encadenadas.

 

 

7. Harry Potter (toda la saga). J.K. Rowling.

Sí, culpable. No soy una de las millones de personas que han leído las peripecias del mago de gafas redondicas. Y no es por falta de ganas, llevo diciendo (por lo menos los últimos tres años) a ver cuándo me hago con una edición que me guste.

Tengo la sensación que el mundo de Harry Potter va a ser uno de esos que atrapan desde las primeras lineas (¡ojo cuidado a esta epifanía!) y estoy seguro de que aprenderé mucho más sobre sus protagonistas y su mágico mundo. Además, he aprendido que muchas veces la literatura juvenil está mas adaptada al mundo de los adultos de lo que pensamos.

 

8. Mundodisco. Terry Pratchett.

Ya. Ya sé que no existe una novela que se llame así, creo que algo sé del mundillo del bueno de Terry. Lo que quiero decir es que creo que es el primer año, desde que leo con asiduidad (desde los catorce años), que no leo una novela de Mundodisco. Y eso no puede ser.

No le he dado demasiado cariño a la saga de las brujas y de la muerte, porque me he estado dedicando a leer todo lo último (y cualquier cosa relacionada con Sam Vimes), y creo que ha llegado la hora de seguir las líneas que surgen a partir de Ritos Iguales y Mort.

 

9. Record of a spaceborn few. Becky Chambers.

Último de la trilogía Wayfarers, de mi amado top 1 de este año. No voy a ser capaz de esperar a que lo traduzcan para saber cuál es la última preocupación de Becky Chambers en su galaxia multiespecie.

En la primera novela nos presentaba la galaxia y en la segunda bajaba al intimismo de la mano de un inteligente desarrollo sobre la IA. La tercera parte hablará sobre nosotros, los humanos, al detalle, no como una parte minúscula y despreciable de la galaxia, aunque precisamente ese parece el argumento de la novela: saber por qué somos la última mierda de la galaxia.

Odio leer en inglés (porque soy un uber paquete) pero no me voy a poder resistir.

10. Pórtico. Frederick Pohl.

Creo que lo nombre el primer día del reto 2017 y he estado a punto de comprarlo muchas veces (más desde que Nova lo reedito con una portada ultraguapa —no la de la imagen claro—, y con formato de funda para las tapas que odio con toda mi alma).

Premio Hugo a mejor novela en 1968 (todo un clásico). Es una de esas sagas, un poco al estilo Dune, en el que el primer libro marcó una época y en el que los siguientes decepcionaron a muchos de los fans. Y como soy persistente como una piedra, empezaré y terminaré la saga de los Heechee, porque yo lo valgo.

 

Estos son mis diez compromisos obligatorios de este año (que suben hasta casi veinte libros dependiendo hasta dónde llegue con Mundodisco), pero, al igual que en 2017, lo mejor viene por sorpresa.

De mi top 5, ninguno estaba entre la primera lista de lectura, incluso alguno de ellos llegó de refilón, para luego ocupar un lugar privilegiado en mi estantería. Y quizá eso es lo más divertido de esperar a que el 2018 llegué con sus novedades.

Estoy seguro de que no podré resistirme a algún bundle de Editorial Cerbero, porque editan y publican libros diferentes, con perspectivas muy interesantes y necesarias, y que apuestan por la calidad nacional sin ningún tipo de concesiones.

También estoy muy pendiente de las sorpresas que puedan dar algunos noveles a los que sigo la pista desde hace un tiempo. Rafa de la Rosa ya ha dado el salto con muy buena nota, pero espero leer una novela de María del Mar Gonzalez, Carla Campos o Alejandro Moreno, en este año.

Y estoy al loro con Mariposas de Acero, el ultrasecereto proyecto de David Olier, que me gustaría rozar con los dedos el próximo año.

Y hay muchas más cosas en el horizonte. Muchas que llegarán de la mano de Windumanoth, SuperSonic o Libros Prohibidos

…creo que daré un paso más en leer obras no occidentales, estoy esperando alguna traducción de los libros de Nnedi Okorafor (parece que Binti será traducido para febrero) y estoy muy cerca de adquirir Japón especulativo (por si no tengo suficiente con Liu Cixin).

…habrá que terminar, algún día, con La caída de Hyperion, Las Naves de la Magia y El Silmarillion

…y estoy muy seguro de que el fandom no parará de lanzar hype al hiperespacio con novelas que querré leer ipso facto (y que no podré comprar porque soy pobre, ruin y autónomo; que es una hipérbole, creo).

Así que estoy frotándome las manos a la espera de que el 1 de Enero suene el pistoletazo de salida para empezar con el nuevo reto para 2018. Más libros, más géneros y más explosiones cerebrales.

¡Felices fiestas para ebribodi!

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