Saltandose los cánones: narrativa no lineal

La estructura de una historia es muy importante: nos dice cómo, cuándo y dónde ocurren los sucesos. Nos allana el camino para la comprensión de la obra y es solo el trabajo, maligno y retorcido, del autor, el que hace que la estructura vuele por los aires y quede a discreción del lector enterarse de qué va la vaina.

Desde que el mundo es mundo, y la literatura, literatura, hay personas que tratan de escribir las reglas que dirigen el cotarro y hay otras, llamémosles espirituales, que tratan de cargarse las reglas con toda la eficacia que pueden. Y la estructura de una novela no iba a ser una excepción.

Los cánones dicen que una historia debe dividirse en tres actos (inicio, nudo, desenlace), seguir una cronología correcta (pasito a pasito, suave…) y que debe tener uno (o varios) climax, seguidos y/o intercalados con momentos valle. Pero…

…un canon no es más que una excusa para la persona revolucionaria.

Como este tema puede dar para varios coleccionables (sí, de esos que empiezan en septiembre), centrémonos en algo más específico:

¿Es mejor una historia lineal o una no lineal?

El viaje del héroe

Hay ciertos mecanismos en nuestro cerebro, dependientes de la cultura, la formación y las experiencias propias, que traducen los acontecimientos y los transforman en etiquetas básicas: esto está bien o esto está mal (a muy grandes rasgos).

El viaje del héroe no es más que un tipo de estructura que se aprovecha de esos mecanismos cerebrales, para darte la sensación de que lo que lees es como debe de ser. Si pensáis en vuestras novelas o películas favoritas, seguro que encontráis muchos ejemplos del viaje del héroe tradicional (Star Wars, El Hobbit, cualquier shonen…).

Lo de superar el primer umbral era algo así, ¿no?

Las características del viaje del héroe implican unos pasos (muy bien delimitados), que garantizan que el lector va a saber, en todo momento, por dónde discurre el camino. Pero la literatura (y otros muchos ámbitos), no serían lo que son, sin mentes capaces de darle la vuelta a conceptos establecidos.

Quizá uno de los ejemplos más claros es el grimdark, ese subgénero donde los héroes son todo lo contrario a lo que dice el decálogo del viaje del héroe.

En realidad no es un decálogo, pero quién se resiste a las buenas palabras para Google

La ciencia ficción, en su globalidad, también escapa a los límites clásicos y, por ello, tiende a ser considerada literatura menos seria. ¿Qué curioso, verdad? Podéis hacer un ejercicio de introspección con otros géneros, como el terror, o el volumen de “locuras” que podéis encontrar en Wattpad y todos ellos serán considerados esa cosa de frikis (la cosa va cambiando, tranquilos).

Cualquier aspecto que se salga de lo común, y que no este muy fundamentado, puede lograr un efecto negativo en el lector. Te guste o no. Y dentro de esas cosas un poco raras, está jugársela con una narrativa no lineal (y/o interactiva).

Primero, segundo y postre

Si eres de los de comerte el filete antes que la ensalada, o de los de plato único, no hace falta que sigas leyendo, ya estás en el camino de ser amplio de miras. Para los demás, atentos:

Si tu historia no sigue una cronología lineal y diáfana, ya puedes tener buenos argumentos.

Una historia lineal es la que sigue un orden cronológico, mientras que una que no lo es, considera al tiempo como algo relativamente molesto y sin demasiada utilidad.

¿Se puede construir una novela sin seguir un patrón cronológico estable?

No, sí (con trampas) y sí (a secas).

No

Al igual que no se puede crear un puente sin soportes.…wait for it

En realidad cada uno es libre de construir lo que le venga en gana, la imaginación es libre (una de las mejoras cosas de ser escritor), pero eso no significa que vaya a funcionar.

Si construyes una novela que empiece en A, pase un rato en B y termine en el misterioso, y sorprendente, C, no tendrás que explicar nada al lector que no sepa ya (salvo que viva en Euskadi y no tenga porque saber que en otros idiomas existe la C). Pero si decides empezar en F, pasar a X (por razones obvias) y terminar en N, o en O (según el gusto del consumidor), vas a tener que dar un par de argumentos.

Porque el lector debe comprender:

  • Por qué empiezas por F
  • Por qué te saltas todo hasta la X y…
  • Por qué acabas en N o en O (cuando acabar en Z es tan sumamente atractivo).

Es decir, por mucho que tu novela funcione como el esperanto, tú, como creador, vas a necesitar saber qué ocurre en cada una de las letras del alfabeto tradicional. Para que no se te escape nada, por salud mental y sobre todo porque…

Aunque no ocurra, tú debes saberlo.

Sí, con trampas

Desde que se hicieron las leyes, se hicieron las trampas.

+2 a la tirada si vives cerca del Mediterráneo o eres una mamífero adorable

Se puede crear la falsa sensación de historia no lineal. ¿Cómo?

Seleccionando al protagonista. Puedes engañar al cerebro del lector, diciéndole que se está perdiendo partes de la historia al elegir un punto de vista u otro, sin embargo, tú nadarás en las aguas tranquilas de la linealidad del tiempo (aunque eso no te exime de conocer el resto de posibles acciones). Os dejo un ejemplo, de cosecha propia.

Creando islas de convergencia. Este es un recurso que se utiliza mucho en novelas que cuentan historias paralelas (o incluso en diferentes puntos del tiempo). La técnica consiste en crear un lugar en la trama, donde todos los caminos convergen. Un pequeño remanso de paz, donde poner en orden tus ideas, y un lugar donde el lector puede sentirse tranquilo durante unos segundos.

Flashback y Flashforward. No deberían ser considerados elementos de historias no lineales, porque no lo son. Además, cualquier editor levantará una ceja si encuentra demasiados de estos en tu novela (y no tienen una argumentación sólida como… lo más sólido que te puedas imaginar). No deberías utilizarlos más que como recurso esporádicos y, aún así, con pies de plomo.

ADVERTENCIA: a nadie le gustan las trampas (salvo al que las hace), así que mucho ojo con vender un maravilloso palo que dibuja, corta y colorea, pero que al final solo es eso…¡un palo!

Sí (y punto)

Sin ambages, sin medias tintas. Empiezas por el final, terminas por el principio y por el medio pasan cosas que van más allá del final y mucho más atrás del principio. Y punto.

Solo recuerda que, por muy innovador y transgresor que seas, puede que no todos sean como tú.

En definitiva, escribir una historia basada en una estructura no lineal, puede ser atractivo, incluso una aventura, pero también debes saber qué va a requerir una condición extra que el lector, aunque no te lo vaya a decir, va a exigir por vía fisiológica.

Recuerda que es mejor insinuar que contar, pero que, como autor, no estás para insinuarte nada y sí para explicarte cada punto y coma.

Dejad volar vuestra imaginación, probad, fracasad rápido y levantaros aún más rápido.

Y mientras tanto…

¡Nunca dejéis de escribir!

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *