Cómo NO escribir la casa por el tejado

Ya lo decía la canción: “…[aprender] a empezar la casa por el tejado…”. Lo que no te contaba el bueno de Fito es que después te das cuenta que los cimientos se llaman así por algo.

Yo empecé la casa por el tejado.

No solo me lancé a escribir una novela (¿para qué una novela corta o un relato?), sino que además lo hice pensando en que mi instinto me llevaría por el camino adecuado.

En realidad sabía que iba a equivocarme en casi todo, pero aún así, seguí adelante.

El resultado no fue algo malo, ni desastroso, pero sí fue lo suficientemente vergonzoso como para plantearme algunos cambios antes de lanzarme a un segundo round con Aesteria (mi proyecto de primera novela).

Tuve la suerte de encontrarme con Ana Gonzalez Duque y sus consejos maravillosos. Su análisis del borrador sugirió una reestructuración completa, un cambio de enfoque y una vía continuísta con el aprendizaje y el trabajo duro.

Aspectos todos a los que puedo enfrentarme sin dificultad, pero que tienen un inconveniente algo molesto: hay que empezar desde cero.

Lo bueno es que Ana no me dejó solo en el desierto de los proyectos inacabados y me recomendó algunas lecturas (que adquirí el mismo día que me llegó el informe).

Han pasado tres meses desde entonces, tiempo para pensar y probar algunas cosas que me sugería Ana, y que he confirmado con la lectura de los libros recomendados (y alguno más).

Y he decidido empezar de nuevo, bajo la misma premisa, con las mismas ganas, pero con una perspectiva muy diferente.

Y os lo quiero contar, para aquellos que estéis en una situación parecida (o estéis planteandoos escribir vuestra opera prima) y para aquellos que ya habéis pasado por esto y queréis rememorar (y reíros a partes iguales).

Una nueva categoría para el blog: creando Aesteria.

Recuerdo que cuando trabajaba en distribución y llegaba la época de los presupuestos, el control de explotación (los señores y señoras que dicen cuánto te puedes gastar) proponía plantear tres escenarios:

  • Escenario must: O lo cumples o te vas a buscar otra trabajo.
  • Escenario 2%: Cumple y te subiremos la nómina el mínimo para que no suene a “lo has hecho muy bien, pero no te vamos a pagar más”.
  • Escenario I love you: Resultado imposible, que no se va a dar en la vida y que, aunque se diese, no te garantiza una mierda.

Y he decidido aplicar estas categorías (que podéis encontrar en cualquier libro de tecnología económica, con nombres técnicos serios) a lo que espero con Aesteria en 2018.

  • Escenario must: tener un borrador final (de calidad).
  • Escenario 2%: tener una novela publicable.
  • Escenario I love you: publicar.

Y a esto le tengo que sumar otra condición (que depende de mí, pero no), y es que la autopublicación se ha convertido en mi única opción, debido a mi maravillosa situación de autónomo (en un país que lo da todo por sus emprendedores). Lo que me obligará a aprender algunas cosas que nunca imaginé que tendría que aprender, pero eso es bueno.

Así que mi objetivo mínimo es tener un borrador, listo para maquetar, pulir y decorar, antes de que acabe el año (mientras os voy contando mis peripecias y las hostias que me voy dando por el camino).

¿Y por dónde empezar?

Bien. Varios de los libros que me recomendó Ana pertenecen a una colección escrita por Jean Larser (que ya os recomiendo). Lo bueno de las colecciones es que están pensadas para poco avispados (como en mi caso) y solo hace falta leer el título del primer libro de una colección llamada Cómo crear una novela, para que se encienda la bombilla:

Planificación.

No jodas que eres de esos.

Sí y no.

En mis anteriores trabajos siempre he sido un tipo muy organizado (por exigencias del guión y porque me gusta que las grapas estén en el cajón de las grapas), pero escribir en serio era algo nuevo para mí.

Fui aprendiendo sobre la marcha y para cuando empecé a entender que había patinado en muchas cosas, ya había escrito un primer borrador (que era una mierda gigante, of course).

Fue entonces cuando empecé a conocer cosas como las escaletas, las fichas de personajes, Scrivener o los formatos de escenas (por nombrar alguna de ellas).

Incluso estuve mucho tiempo escribiendo sin saber diferenciar un guión largo de uno normal. 

Antes de enviar el borrador que leyó Ana, había vuelto atrás y trabajado sobre todas esas cosas que creía necesarias para sustentar una buena novela, el problema era que ya tenía el tejado construido y que no es fácil pensar que lo que te ha llevado tanto esfuerzo no sirva ni para empezar.

Así que, después de asimilar que Aesteria debía cambiar para salir a la luz, me puse manos a la obra.

Cuando termine de leer ese primer libro de Jean Larser, tenía una idea bastante clara de que debía hacer y antes de empezar me dediqué a recopilar todo lo que tenía sobre Aesteria.

Tarea que se ha complicado hasta niveles insospechados por mi capacidad de utilizar 329809 formatos. Desde Word, pasando por cuadernos de notas y un montón de borradores impresos.

Pero un poco antes de terminar el año tenía toda la información recopilada y pasada a un solo proyecto en Scrivener. Estaba listo para…

El método del copo de nieve.

Pude saltar hasta la parte final del libro de Larser, porque (casi sin darme cuenta) ya había dado muchos de los pasos previos. Así que el método propuesto encajaba muy bien con mis objetivos (con algún matiz que ya os iré contando).

El método del copo de nieve esta dividido en 10 pasos PREVIOS a ponerte a escribir de verdad.

¿Diez pasos antes de ponerte a escribir Érase una vez?

¡Cómo os lo cuento!

Un verdadero ejemplo de cómo no empezar la casa por el tejado. Y, en realidad, no es tan complicado de entender, que Randy Ingermanson ,ideólogo del método, dividió en los siguientes pasos:

1. La premisa.

La gran idea, lo qué quieres contar en tu novela. Solo que resumido a 15 o 20 palabras. ¿Fácil no? Probad y luego me decís.

Este paso solo me llevo un día entero y varias páginas llenas de garabatos con mi letra horrible.

2. Los tres desastres.

O el gran primer descubrimiento que hice sobre Aesteria. No había tres desastres (casi no había ni uno). En esta fase hay que escribir un párrafo completo sobre la premisa y que contenga tres movidas tochas.

Chupado. Solo con este sencillo paso confirmé lo que Ana me dijo con buenas y cuidadas palabras: mi novela carecía de estructura de ningún tipo.

3. Los personajes.

Al igual que con la premisa, hay que describir en una página a tus personajes, con las características que van a influir en la historia: ¿qué dificultades deben superar? ¿Cómo van a cambiar? ¿Qué les afecta y que no?

Esto era algo que ya tenía hecho en las fichas de personaje, pero que no había respondido bajo esas premisas. Mi sorpresa fue comparar estos personajes con los que ya tenía, y descubrir que no eran los mismos.

4. El resumen.

Coger el paso 2, y sus tres desastres, y convertirlo en un párrafo que siga las misma premisa que el paso 2. Tiene que haber desastres, eventos que cambien a los personajes.

Un paso que Larser calcula de dos días, que a mí (teniendo un borrador completo) me llevó casi una semana.

5. Fichas de personajes.

Ahora toca coger a los chicos y chicas del paso 3 y contar la historia desde su punto de vista. Por increíble que parezca, nunca se me había ocurrido hacer algo así (Aesteria esta contada con la voz del protagonista).

Durante este paso he descubierto varias cosas que no sabía o que no había querido saber:

  • Mis personajes eran planos.
  • Mis personajes no tenían nada que aportar.
  • Mis personajes no sabían de que iba la historia.

Puede parecer algo bastante grave dicho así, pero es la realidad.

En cinco pasos ya me había dado cuenta de que empezar de cero no solo era una opción, sino que era la ÚNICA opción.

Llevo dos semanas utilizando el método y solo he llegado hasta aquí.

También influye que mi velocidad de escritura es…

¿Qué me queda por delante?

6. Tramas y subtramas.

Es coger el paso 4 y repetirlo como habíamos hecho en el paso 2. Creando un esquema bastante diáfano de lo que debería ser tu novela. Esto es la construcción de una escaleta.

Ni que decir tiene que la escalera previa que tenía voló en pedazos desde casi el principio.

7. Completar los personajes.

Esto era lo que yo había llamado fichas de personajes. Describir su físico, su pensamiento, sus creencias, etc. Solo me había saltado dos pasos previos (sin casi importancia).

8. Diseñar las escenas.

Ir al paso 6, y repetir los pasos 4 y 2, en un bucle espacio temporal continuo que nos llevará a completar la escalera (y a que la cabeza me haya explotado varias veces).

9. Escribir las escenas.

Es opcional. Consiste en coger las escenas creadas en el paso 8 y escribir una pequeña sinopsis de ellas. Lo que te permitirá moverlas y encajarlas donde sea más conveniente.

10. Escribir.

Lo que habías hecho hasta ahora era prepararte para lanzarte a escribir la novela.

Pues bien. Como os decía, en dos semanas aún estoy en el punto cinco. No porque los pasos sean complicados en sí, sino porque a cada paso surge una idea, una revelación o un bofetón literario que te hace tener que volver atrás.

He descubierto que siguiendo un método, la profundidad de conocimiento de tu novela sube exponencialmente.

Si ahora cogiese el borrador y empezase a tachar y corregir, me quedaría con cinco páginas (de un total de 500).

Mi decisión ha sido utilizar el copo de nieve, porque era una opción tan buena como otras, pero esto no pretende ser un decálogo de cómo planificar una novela. De hecho el autor lo dice en innumerables ocasiones:

Cada uno debe encontrar un proceso que se adapte a sus necesidades.

Os puedo adelantar que a estos pasos he tenido que añadir algunos que creo que son importantes en una novela de CiFi, como el contexto y cómo éste afecta a los personajes. Punto que incluiré en las fichas de personajes y que contará con varias anotaciones que influyen en la novela.

Cosas como la cronología, tecnología, factores económicos y otra serie de matices que debo describir antes de ponerme a reventar el último paso.

Así que como podéis observar construir una novela tiene mucho de escribir (desde luego), pero también tiene mucho de pensar, de indagar, de planificar y descubrir.

Y os lo iré contando en fascículos mensuales. El mes que viene os hablaré de la estructura y de porqué debería haber estudiado algunas cosas antes de ponerme a juntar palabras.

Hasta entonces no dejes de leer…

…ni de escribir.

4s comentarios

  1. Bravo por el artículo, y mi más sincera enhorabuena por tus avances.
    Yo también me encontré en el camino con Ana González Duque, y desde entonces he cambiado muchas cosas.
    Es más, dejé de escribir para formarme y reescribir mejor mis borradores.
    Aún así, me da pánico lo que puedan decir en su momento los lectores cero.
    Un saludo.

    1. Buenas tardes Laila,

      Una de las cosas que más me marcó de conocer a Ana, es el valor que le daba a no rendirse, a seguir para adelante. Trabajando día a día, aprendiendo, fallando y levantándose. Y eso es lo que trato de hacer.
      Ya he tenido una pequeña experiencia con lectores cero (y yo he hecho mis pinitos también) y si tienes la mente preparada, suelen dar consejos muy buenos y muy útiles. Lo más importante es tratar de sacar provecho a lo que te digan los lectores, intentando dejar a un lado el miedo y el ego (que a todos nos pasa). Yo saqué mucha info que estoy usando ahora para mejorar.

      ¡Muchas gracias por la visita!

      Un saludo

  2. Hola Yon,
    me ha gustado mucho el artículo porque veo que aún habiendo cometido errores (como todos), sigues con las mismas ganas de aprender y de terminar tu proyecto.
    No nacemos enseñados y este mundillo es cuestión de tiempo y trabajo, mucho trabajo. Verás como cuando te enfrentes a tu segundo proyecto tendrás un montón de experiencia ganada (y tu primera novela ya terminada).
    Muchos ánimos y que siga la fiesta.

    Un abrazo.

    1. Hay otros caminos. Más fáciles, más tramposos, pero ya me lo dijo mi padre: “nunca serás rico”. Y como tenía toda la razón del mundo sigo pelando por lo que me hace sentir bien, por lo que creo. Y da la casualidad que ha sido escribir (pobre literatura).

      En fin.

      Muchas gracias por tu visita, Alex.

      Un abrazo.

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