Premisas de la ciencia ficción

Si has llegado hasta aquí por la “premisa” o por “ciencia ficción”, no te vayas aún, no es un clickbait. Si llevas un tiempo por aquí, sabes que cualquier entrada tiene, por definición, unos primeros párrafos de reflexión y chorradas internas propias. Pido perdón por adelantado.

Casi todo el mundo estará de acuerdo que cualquier novela, relato o pasaje ficticio, empieza por una idea. Un germen que surge en la ducha cuando te acabas de enjabonar la cabeza (con H&S olor floral) los ojos te pican como demonios, y que se te olvida si no lo apuntas en los siguientes [inserte aquí intervalo de tiempo ridículamente corto]. Esa magnífica semilla que augura la madre de todas las historias. El inicio de la mecha que te catapultará al Olimpo. Hasta que escribes las primeras palabras y piensas “esto me suena”.

No sé cuanto de Interestelar hay en el borrador de mi primera novela (con el programa que analiza tesis, seguro que más del 13%), pero la premisa no lo es todo, ¿no? Mi estilazo lingüístico, mi capacidad para crear personajes inolvidables y un par de cliffhanger perfectamente estudiados, son suficientes para darle la vuelta a la tortilla.

No molas tanto como crees, Nolan

Lo mejor llega cuando ves la luz. Lo haces cuando te has pegado una hostia de proporciones considerables (casi siempre). Cuando entiendes que la premisa, la idea, es básica, pero lo es más elecubrar si esa premisa se adapta a tu estilo, habilidad, mercado, público objetivo y un montón de cosas que harán que dejes de escribir porque pienses “soy malísimo”.

En realidad, que pienses eso es bueno, porque estarás a las puertas de hacerte algunas preguntas interesantes.

  • ¿Puede mi premisa soportar una historia alrededor de ella?
  • ¿Voy a ser capaz de expandir la premisa hacia algo medianamente aceptable?
  • ¿Es una premisa trillada hasta la saciedad?
  • Y si lo es, ¿soy capaz de hacerla brillar de un modo nunca visto antes?

Lo mejor de los blogs que te quieren contar cosas, es ahorrarte todo el rollo de hacerte tú las preguntas (aunque lo recomiendo) e ir directamente a la solución. Así que, en esta ocasión, vamos a coger premisas clásicas de la ciencia ficción y vamos a hacernos esas mismas preguntas (por si estás pensándote lo de publicar algo relacionado con la ciencia y el futuro).

La humanidad está en peligro de extinción.

Yep. Esto es una premisa.

La humanidad está en peligro porque se nos ha ido la mano con el pollo transgénico.

Mmmm…sí, sigue siendo una premisa.

La humanidad está en peligro porque se nos ha ido la mano el pollo transgénico y la sociedad se ha levantado en armas; los que están en contra del KFC y los que piensan que es un regalo de los dioses.

Te acabas de pasar.

A lo que vamos. Posiblemente una de las premisas más sugerentes que ofrece la ciencia ficción. Por la opción de jugar a ser dioses (y matar a todo el mundo. En la ficción, por dios) y porque elecubrar sobre el futuro siempre mola.

Además hay una ventaja potente: puedes inventarte lo que quieras (con un poco de cabeza. Esto es CiFi, primera palabra: ciencia).

Pero es casi la única ventaja, porque…

  • El mercado está atiborrado de distopía y apocalipsis.
  • Todos los argumentos posibles para la extinción de la gente ya están inventados (Sharknado ya existe).
  • Existe la posibilidad, factible, de que se te vaya la olla con la descripción del mundo agonizante y se te olvide qué querías contar.
  • No queda muy claro si la gente quiere finales buenos, bonitos y edulcorados o, por el contrario, quiere una muerte atroz y horrible para todo ser bípedo de este plano de la existencia.

Thanos, cómo te pasas

Aún así puedes querer seguir por esta línea, porque confías ampliamente en tener un as (o varios) en la manga. Solo déjame darte algunos títulos y te vas haciendo una idea.

Si te mola el rollo catástrofe y destrucción puedes probar con la versión más cinematográfica a lo Martillo de dios; si te mola más el rollo Mad Max, Snow Crash es algo bastante asequible y tiene una ambientación muy trabajada. Pero también hay opciones más drásticas (y graciosas) como Guía del autoestopista galáctico o versiones militares extremas como Khimera. Y para idas de olla portentosas la trilogía de Liu Cixin, que empieza con el Problema de los tres cuerpos, para que acabes con esa reserva de paracetamol que se te va a caducar.

Si quieres lanzarte por esta ladera vas a tener que pensar en varias cosas:

  • ¿Cuál es el origen de la extinción?
  • ¿Qué plan hay para evitarla?
  • ¿Quién está al mando? (Alguien tiene que haber)
  • ¿Quién va a lidiar con la movida? (Alguien debe ser)
  • ¿Qué va a conseguir que alguien lea tu argumento y no se decante por libros que ya existen y tienen criticas excelentes?

Puede que todas las respuestas a estas preguntas también estén inventadas, pero que eso no te desanime. El enfoque puede ayudarte. No siempre hay que contar la devastación infernal definitiva, a veces basta con contar historias más íntimas como Hijos de los hombres o pararte en asuntos más existencialistas como lo hace La tierra larga (sin llegar a ser una distopía).

La trascendencia.

Eso que va a hacer que el ser humano deje de serlo, para ser otra cosa (a ser posible mejor).

Esta premisa tiene muchas variables:

  • Las temporales: pretrascendencia, postrascendencia.
  • El enfoque: consecuencias, origen, desarrollo.
  • Especulación: cultural, social, tecnológica.

Ejemplos que te pueden interesar: UNO para la pretrascendencia, la trilogía del Radch para entender una trascendencia bien llevada, y El largo viaje a un pequeño planeta iracundo para comprender cómo debería funcionar un universo con los humanos en tercera división. Algunos relatos de Axiomático, La historia de tu vida o el I Premio Ripley, te dejaran un buen rato pensando en “¿Y si eso fuese posible?

Esta premisa tiene la ventaja de permitirte especular con un sinfín de variables y un montón de enfoques posibles, peeeeeeeero…

  • Sigue teniendo que tener sentido (es una obra de CiFi, no un ensayo sobre tu locura)
  • Hay muchas posibilidades de meter atrezzo que no cuadra (¿si somos seres biomecánicos para qué leches necesitamos un contrato de servicio con Movistar?).
  • Es bastante fácil perder al lector por el camino (y sin lectores no hay billetes, my friends).
  • Construir una estructura con base en una premisa de trascendencia es un verdadero quebradero de cabeza.

Si te vas a lanzar hacía esta suculenta, y peligrosa, premisa, deberías empezar a preguntarte…

  • ¿Cómo son (o van a ser) mis futuros humanos?
  • ¿Cómo ha cambiado la concepción de especie?
  • ¿Cómo entendemos el mundo desde esa perspectiva?
  • ¿Cómo leches voy a hacer que se entienda toda esta paranoia antes de llegar a la página veinte?

Posiblemente las mejores obras de ciencia ficción que he leído pertenecen al grupo que trata esta premisa. Pero debo reconocer que muchas de esas obras son difíciles de digerir y que están dirigidas a un público más específico. Así que ¡ojo!

El imperio galáctico (o la supremacía de los cuerpos blanditos con demasiado pelo).

Otro de los clásicos de la CiFi. Y uno de los más menospreciados en los tiempos que corren. Pensad que la balanza se empieza a inclinar hacia el lado de “no pasamos de ronda”. Sin embargo, y sobre el papel, es una de las premisas más sencillas de llevar a término (no digo buen término), además tiene la opción de permitir girar hacia otros objetivos.

  • Tengo un imperio que se desmembra porque una parte de él ha trascendido. Las estrellas son legión (reseña en breve).
  • Tengo un imperio que está en guerra porque no hemos dejado de ser humanos. Justicia Auxiliar.
  • Tengo un imperio y choco con otro imperio. La guerra interminable.
  • Somos la polla de la cebolla, pero se nos va de las manos. Fundación (la volveré a leer y la reseñaré).

El problema de una premisa orientada a un imperio galáctico, es que es fácil perderse en la inmensidad de la información y olvidar que el objetivo definitivo de cualquier novela es entretener. Quizá el ejemplo más claro para mí es Luna de Ian McDonald, una especie de juego de tronos basada en Marte. Demasiado politiqueo muy poca CiFi. Todas las buenas obras basadas en esta premisa tienen un equilibrio trabajado entres sus diferentes partes o están muy centradas en aspectos concretos. Y en ese línea deberías pensar en una novela de estas características:

  • ¿Qué normas van a regir en mi universo?
  • ¿Qué amenazas hay?
  • ¿Cómo las voy a combatir?
  • ¿Qué hay de interesante en un imperio gobernado solo por seres humanos que fuman?

He venido aquí a hablar de mi libro, y si no hablamos de mi libro…

Déjame advertirte que es muy fácil que caigas en la trampa de plantear una trilogía (que eso va muy bien para explicar lo guapo que es tu universo). A las editoriales no les gustan las trilogías (menos de gente que solo conocen en la panadería del barrio) y, en general, los lectores dudan de todo aquello que no tiene un final en condiciones.

Una Space Opera basada en un lienzo muy amplio debe tener arcos argumentales y, a ser posible, cerrados, si no se corre el peligro de rellenar, meter paja, infoxicar y demás pecados capitales del escritor.

El viaje a las estrellas. La colonización de otros mundos.

La premisa más romántica. La que ahonda en uno de los sueños de la humanidad desde que empezó a mirar a las estrellas. Y también la más difusa.

Dato: ¿Sabías que se estima que el 80% de la galaxia es una gran nada? (En realidad es eso que llaman materia oscura, que nadie sabe muy bien qué es).

¿Sabías que si escribes una novela con un 80% de nada no te va a leer ni tu madre?

Solo pensar en una tripulación, nave interestelar o cualquier tipo de vehículo espacial, se me ponen los pelos de punta. “Los misterios del universo”, “las maravillas de la galaxia”, “la hostilidad y belleza brutal del espacio profundo”. Recuerda que el género de aventuras no pasa por sus mejores momentos, así que harías bien en pensar tus siguientes pasos:

  • ¿Cuál es el objetivo de la misión?
  • ¿Por qué es importante (o por qué debería importarme)?
  • ¿Cómo voy a conseguir que un 80% de oscuridad parezca interesante?
  • (SPOILER ALERT)¿Por qué metieron aliens en la última de Indiana Jones?

El desarrollo de la premisa y el conflicto cobran aquí una importancia suprema. Porque una humanidad devastada ya es un conflicto en sí, lo mismo que convertirnos en seres biónicos o conquistar la galaxia. Pero darse un paseo por las estrellas, solo mola en el título.

Además te vas a encontrar con un escollo bastante considerable: necesitas pararte a pensar en la ciencia. No es que el resto de premisas te permitan obviar las leyes fundamentales de la física, pero vas a querer rellenar el vacío cósmico con interesantes datos de cómo viven tus aventureros, cómo (y por qué) colonizar ese planeta cornucopia, y de qué manera se organiza el tráfico espacial.

Esto te va a obligar a poner especial atención en aspectos que otros autores pueden tener en la lista de “por si las moscas”.

También es verdad que si os decantáis por una novela bajo esta premisa me podríais hacer inmensamente feliz (objetivo que cualquiera debería perseguir: hacerme feliz). Algunas de mis novelas favoritas estarán dentro de este grupo.

Los límites de la fundación y Fundación y Tierra, fueron los dos últimos títulos de la saga de la Fundación y un magnífico viaje por la galaxia.

Proyecto Marte (nunca me cansaré de elogiar este librazo) es una inteligente visión de la colonización de nuestro vecino rojo y un viaje apasionante lleno de ciencia y sociología.

El marciano (que he leído hace nada) es el retorno de la novela de aventuras. Esta vez con el lienzo del vecino marciano y un protagonista ultra carismático.

Hay cientos de formas de enfrentarse al futuro, ni siquiera tiene que ser de la mano de la humanidad. Si te decantas por uno de los argumentos clásicos tendrás una cartera de público mucho más grande, pero también muchos más ojos sobre tus palabras. ¿Estás preparado para esa responsabilidad?

Si es así, adelante.

¡Nunca dejéis de escribir!

2s comentarios

  1. Magnífico artículo. Recalca muy bien esa idea de «ya todo está inventado, pero lo que importa es el modo en que lo cuentas tú». Anima a los escritores a tratar de darle la vuelta a lo que ya han visto ellos.

    Ahora bien, la temática del viaje a las estrellas no lo consideraría romántico. Después de todo, una historia de refugiados espaciales entraría en ese ámbito, lo cual me lleva a pensar en Seveneves de Neil Stephenson.

    Respecto al rigor científico, tan obligatorio en la ciencia ficción dura, la verdad es que creo que puedes saltártelo un poco si va por la variante de aventuras que has mencionado. A veces la ciencia es poco amiga de las novelas entretenidas (con la excepción de El marciano, especialmente en su versión cinematográfica), aunque sí les da un toque de admiración que hace que recuerdes novelas como Marte Rojo aunque no te gustaran.

    ¡Nos vemos!

    1. Gracias por pasarte por mi pequeño hogar.

      Precisamente el enfoque es lo que hace de Seveneves un novela con premisa viaje a las estrellas, pero que sale mal. Es como cuando vas a París y te parece de todo menos la ciudad del amor. Ahí radica la gracia: coger una premisa, darle la vuelta y dejar al lector con cara de “¿qué ha pasado?”.

      Mmm…no sé si saltarse la ciencia cuando quieres contar un viaje más aventurero es fácil. Para eso deberías construir o bien un mundo interesante ya de por sí, o una trama que te deje sin respiración, para todo lo demás (y sobre todo para escritores que quieran empezar) un poco de ciencia de la buena.

      Tengo pendiente Marte Rojo, pero creo que se va acercando el momento.

      Gracias, again, por pasarte y por el comentario.

      Un saludo.

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