¿Qué futuro imaginas?

Hay muchos lugares desde dónde puede llegar la idea que enciende la mecha: una teoría, un personaje, un paisaje o un sueño extraño (en el que nada tiene sentido pero tú le ves potencial para ser una historia).

Cada genero literario tiene mechas específicas. La semana pasada hablábamos sobre la eterna pregunta: ¿y si…? La que es capaz por sí sola de hacer que nuestra imaginación empiece a atravesar años buscando un futuro donde posarse y, una vez allí, hacerse una composición de lugar y empezar a construir.

¿Por dónde empezamos?

Estamos cuatrocientos años en el futuro, sentados en frente de un ordenador y con un paisaje desconocido y familiar a la vez:

¿Qué tienes delante?

Responded lo primero que os venga a la cabeza y pasad para ver si acierto con algunas respuestas.

Y luego veremos, según el paisaje que tengas delante, cómo podemos seguir adelante.

Postapocalipsis.

Los primeros rayos del sol barren el suelo, uno que hace tiempo debió estar pavimentado con grandes losas de piedra pulida y que ahora solo son un montón de arena salpicado con manchas grises y ennegrecidas que surgen del suelo sin ningún orden aparente. Al frente, lo que parecen las arcadas de un antiguo acueducto se amontonan unas sobre otras, como si fuesen el vestigio del juego de unos gigantes antiguos.

¿A nadie se le ha ocurrido escribir unas historia postapocalíptica que empiece en Segovia?

Posiblemente una de las imágenes más sugerentes y fáciles de evocar si nos ponemos a pensar en cuatrocientos años en el futuro. Porque señales no nos faltan y nuestra condición como especie inteligente (por los pelos) nos lleva a pensar que es un futuro más que aceptable y posible.

Imaginar que Nueva York es solo un amasijo de hierros y repleta de ciervos invasores es solo el inicio de lo que está por venir. El mundo se ha ido a la mierda, pero ¿por qué? ¿Cuándo?

Y, sobre todo, ¿qué hay de interesante en ese desastre que merezca la pena ser contado?

¿Un proyecto secreto para salir de la Tierra? ¿Una lucha encarnizada por los escasos recursos? ¿Una plaga de zombies?

¿Por dónde empiezo?

El escenario que tienes en frente ya es lo suficientemente potente por sí mismo, pero es una escena tan trillada, más en la última década, que deberás hacer un esfuerzo titánico para decidir cuál es la historia que quieres contar. Ya sabes que la bibliografía al respecto es muy extensa, así que piensa detenidamente tu siguiente paso.

Dificultad de construcción de entorno, sociedad y ciencia/tecnología.

3/10 (variable según tu síndrome de escritor mapa).

Va a depender en gran medida de la capacidad de los humanos de ese momento de haberse recuperado. Eso va a marcar el nivel de desastre al que tienes que enfrentarte y cómo ello afecta a tus personajes y mundo.

Puede ser un “recién llegados al desastre”, un “vamos tirando” o un “nos hemos rehecho en una sociedad tiránica en la que, para echarnos unas risas, nos hacemos unos juegos olímpicos de reventarnos la cabeza” (este último pega fuerte).

Hay infinitos puntos intermedios y alternativas en este punto, pero cuanto más avanzado esté el asunto más te tendrás que parar a pensar en cosas como la tecnología, la sociedad o la mala leche que gastamos.

Óperas y sagas espaciales.

Mandas al ordenador que obtenga una instantánea de las coordenadas antes de hacer el primer salto. Los nervios no entran en la ecuación porque has hecho la simulación más de un millón de veces, sin embargo una gota de sudor recorre tu frente. En unos segundos La Tierra no será más que un punto en una de las cientos de cartas estelares que dibujan la galaxia. Un sonido tenue te informa de la llegada de la imagen, la proyectas directamente en el casco. Notas como los ojos te comienzan a arder al contemplar el acueducto, algo tan inerte y simbólico a la vez.

Otra de esas imágenes que fácilmente vienen a nuestra cabeza, sobre todo si el espacio siempre te ha maravillado o si has flipado con las últimas imágenes de Cassini.

¿Quién no ha imaginado un futuro en el que podamos viajar fuera de nuestro planeta y explorar los infinitos misterios de la galaxia?

¿Cuántas opciones tenemos de tener tecnología de salto para dentro de cuatrocientos años?

Buena primera pregunta para empezar, aunque te la puedes saltar con elegancia y un poco de jeta morena (como ocurre en Pórtico, ¡ojo! que es una maravilla).

¿Por dónde empiezo?

Por seleccionar.

Hay tantas opciones en un escenario de esa índole, que puedes lanzarte a escribir lo que se te pase por la cabeza. La dificultad radica en elegir una de esas vías (o varias de ellas) y empezar a darle forma.

Las preguntas clásicas vienen como anillo al dedo en este caso:

¿Estamos solos?

¿Hemos colonizado otros mundos?

¿Por qué nos vamos de La Tierra?

¿Las albóndigas siguen siendo un plato de menú seleccionable?

Dificultad de construcción de entorno, sociedad y ciencia/tecnología.

5/10

Al fin y al cabo podemos viajar por el espacio. Eso tiene que cambiar las cosas un poquito.

Aunque se puede dotar a una ópera espacial de toda la tecnología avanzada del mundo, una nueva sociedad basada en las leyes que nos dé la real gana y un entorno tan grande y rico como queramos, no tenemos porque ser unos futuros Nobel de ciencia.

Basta con que acotemos el terreno de juego y tengamos muy en cuenta los puntos ciegos.

Con el escenario en mente, trata de responder a las preguntas que te harías como lector y dedíca unos días a trollearte a ti mismo (esto requiere de algo de preparación que te enseñaré en un post que estoy preparando para no dentro de mucho).

Viajes en el tiempo, interdimensionales y realidades alternativas.

La máquina del tiempo empieza a funcionar. «No demasiado lejos, solo un pequeño salto para ver como son las cosas». El vórtice se cierra sobre la intrincada estructura icosaédrica amenazando con aplastarte. Una náusea y un pequeño pinchazo cervical, del que consigues recuperarte rapidamente, te hace deducir que aquel viejo loco tenía razón; viajar en el tiempo es posible. Aunque algo no va como debería. A través de la ligera capa azulada del vórtice. que empieza a cerrarse, observas oscuridad, demasiada, mucho más de la que esperarías en un noche sin luna. Tardas apenas unos segundos en darte cuenta, los suficientes para que la delgada protección temporal desaparezca y un frío brutal penetre hasta lo más profundo de tu ser, lo último que se te pasa por la cabeza son las chuletillas de cordero de tu madre…PLOP.

¿Cuantos científicos locos segovianos habrán saltado al futuro, solo para encontrar que La Tierra ya no estaba allí?

Otro de esos escenarios que surgen del “y si”, pero con ramificaciones hasta el infinito y más allá. El tiempo, el destino, el libre albedrío, la presencia de otras dimensiones y otro tipo de paradojas y teorías son un campo de cultivo enorme y un barrizal bastante serio en el que dejarse las botas de goma (si te has acordado de llevártelas).

¿Por dónde empiezo?

Por quitarte de la cabeza eso de «hago con el tiempo y las dimensiones lo que me salga de los…». Grandes sagas de ciencia ficción han jugado con el manejo del tiempo y las dimensiones (quizá Dune, si eres capaz de no explotar a partir del tercero, puede ser un buen lugar en el que meditar), con diferentes resultados.

Esta vez juegas con tus propias reglas, pero eso no sugiere que puedas romperlas cuando te plazca, recuerda que en la CiFi las reglas son importantes. 

Dificultad de construcción de entorno, sociedad y ciencia/tecnología.

6/10 (dependiente del nivel de locura que invada tu cerebro).

Estamos hablando de jugar con algo de lo que no tenemos la más remota idea. Con lo cual, todo lo que plantees y escribas vale, sobre el papel. Pero la realidad es que aunque el tiempo, las paradojas y la realidad alternativa no son materias sobre las que podamos montar una conferencia, se montan. Y hay mucha gente que especula a niveles estratosféricos.

Si te quieres meter en este berenjenal, solo te queda encomendarte a tu sentido común, a una escritura eficaz y a horas y horas de revisión, documentación y ojos ensangrentados de tanto leer.

Es uno de los escenarios más sencillos de imaginar y más difíciles de recrear, con el añadido de la dificultad que decidas sumar a causa de tu imaginación.

Transhumanismo.

Hay algo extraño en la forma de reaccionar de tu interlocutor, como si algo no encajase. ¿O quizá es que encaja demasiado bien? La forma de responder a las preguntas es tan fluida y directa que piensas que nadie puede ser tan rápido y seguro. Quizá son imaginaciones tuyas, ha sido un viaje largo y agotador. Miras al cielo de un azul inmaculado y te preguntas que será ese parpadeo continuo en la bóveda celeste…

¿Es el Homo sapiens la máxima expresión de lo que puede crear nuestro ADN?

Hay infinidad de material a este respecto y no solo en la ficción, sino en los campos de estudio de muchas personas que tratan de indagar cuál será el próximo salto en la escala evolutiva.

Todo parece indicar que si fuimos capaces de pasar por un montón de Homos, no hay ninguna norma que impida que en algún momento pasemos a ser otra cosa. Con una ligera diferencia: la tecnología.

El transhumanismo trata de investigar sobre como trascenderá la raza humana y no pocos son los que ven la tecnología como el contrapunto perfecto (o terrorífico) de lo que nos llevará al siguiente paso de la evolución.

La trascendencia no es lo más popular en CiFi (aunque es muy abundante), pero si tiene la suficiente fuerza como para generar una cantidad importante de hype y especulación.

¿Por dónde empiezo?

Por agarrarte a lo más sólido que puedas porque vienen curvas.

Dificultad de construcción de entorno, sociedad y ciencia/tecnología.

9/10

Especular sobre el futuro de la raza humana es tan sugerente como complejo. Superar nuestras barreras implica romper nuestro vínculo con la realidad actual y esto se asocia rápidamente con la necesidad de analizar las bases del funcionamiento humano: la ética, los valores y la supervivencia.

¿Cómo cambiaría nuestra forma de ver la vida si fuésemos inmortales?

¿Cómo lo haría saber que todo el conocimiento está a nuestro alcance?

¿Cómo puedo vivir sabiendo que puedo leer la mente de las personas y que están dominadas por los gatos?

Lanzarte a escribir sobre el transhumanismo no solo te llevará horas interminables leyendo teorías cada vez más extrañas y complejas, sino que te hará plantearte verdaderas diatribas éticas. 

Quizá los libros más impactantes que he leído de CiFi se amparan en este concepto, llevándolo a lugares donde nada es lo que parece y donde hay que hacer un verdadero esfuerzo para comprender.

En resumen, mola irte de viaje a las profundidades de tu imaginación y verte contemplando el futuro del 2417, pero son tantas las alternativas que harías bien parándote un segundo a analizar hacía dónde te lleva ese nuevo camino.

¿Alguna vez habéis comenzado vuestras historias imaginando un escenario de este tipo?

Espero vuestros sueños vívidos y vuestros comentarios.

Hasta entonces…

¡Nunca dejéis de escribir!

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