Rechazo, fracaso y crítica. ¿Tan negativos son?

Tenía pensado escribir largo y tendido sobre el rechazo, el fracaso y la crítica (que así el SEO se pone contento. Con lo que le gusta el drama). Hacerlo un poco más adelante, cuando lo encontrase por mí mismo y lo sintiese en mis carnes.

¿Y por qué lo estás haciendo ahora?

Pues porque me ha encontrado antes de lo que pensaba.

Como sabréis, estoy en pleno proceso de corrección de la que debería ser mi primera novela. Un proceso en el que había reclamado la ayuda de gente profesional, porque no estaba confiado con mi estilo y, sobre todo, porque me gustaría hacer algo de mediana calidad.

Pues ese proceso ya ha terminado y el resultado no ha sido el que esperaba. Y entonces, de forma inesperada, viejos demonios han aparecido y han empezado a atosigarme con las antiguas dudas.

Igual no vales para esto, has estado perdiendo el tiempo, por qué no te dedicas a la cría de pelusillas (que es más lo tuyo)…

No, va, en serio.

El informe de lectura y la corrección de estilo ya están en mi posesión, y no son positivos, de hecho la recomendación de la editora (que menudo trabajo le ha tocado a la pobre), es que rehaga la novela.

No corregir un poquito, aquí y allá. No. Rehacer.

¿Y por qué nos cuentas esto?

Estamos aquí para que nos cuentes el camino hacia el éxito y el Valhalla.

Pues porque la vida no es un camino lleno de flores y arcoiris, y también puede resultaros de utilidad que alguien os cuente qué pasa cuando aparecen los primeros charcos de barro.

El día después de recibir el informe, y el jarro de agua fría (por qué no decirlo), me desperté a las 4:30 de la madrugada. Soy de ese tipo de ser humano que duerme aunque fuera esté partiendo la pana un huracán nivel cinco, pero dos años de trabajo se habían encontrado con un muro de realidad, e incluso para un tío estable (tirando a gris), eso da que pensar.

El día anterior había intentado analizar los errores más graves en los que la editora incidía. Algunos, casi todos, me los esperaba. En primer lugar porque sé que hay muchas cosas en las que tengo que mejorar y, en segundo lugar, porque cuando un profesional hace su trabajo encuentra cosas por las que otras personas pagan.

Pero me topé con un problema que no esperaba y que además tenía la seguridad que no me iba a encontrar: la estructura.

Al principio todo fueron excusas: tengo una escaleta, mi esquema de capítulos, las anotaciones, el cronograma, ¡todo! Incluso otro editor, con el que no tuve una experiencia demasiado positiva, no había hecho hincapié en ese aspecto. ¿Qué estaba pasando?

No fue mucho más tarde cuando aterricé en una segunda fase, en la que piensas en la definición de las palabras.

Estructura: el sistema base por el que se rige la historia. Inicio, nudo y desenlace, por ejemplo.

¿Y si la editora tiene razón y en ningún momento queda claro como funciona esa estructura?

¡Pues claro que tiene razón! ¡Es una profesional!

Según pasaba la mañana empecé a pensar en cómo tendría que haber contado la historia, en dónde estaba el fallo y entonces, en un momento difuso entre las 10 y las 11, llegó la epifania.

Quizá penséis que cinco horas no son espacio suficiente para el luto, o para asimilar que alguien te diga que tu novela no es lo mejor que ha leído en años o simplemente para decirle a tu ego que “ya, tranquilo”. Pero digamos que tengo una predisposición previa de serie para asumir mi imperfección como ser humano (de hecho hablo mucho de esto últimamente en los post.)

¿Y qué vas a hacer ahora?

Os cuento.

1. No parar de escribir.

Me gusta, me apasiona, me hace sentir que es lo qué quiero hacer y, además, es parte bastante importante de mi trabajo.

Por otro lado, ya os he dicho que tengo una asunción de limitaciones bastante fuerte, con lo que sabía que mi idilio con la escritura iba a pasar por fases largas de aprender, fallar, aprender más, fallar más…

Y así, sucesivamente

2. Seguir formándome.

Y digo seguir.

Porque ya he hecho un curso de técnicas narrativas, otro de storytelling, he leído varios libros sobre corrección, aparte de leer otros libros y artículos como si no hubiera un mañana.

Hace falta más, no es suficiente.

Por eso seguiré en la plataforma MOLPE (de la que os hablaré mas adelante, pero que os recomiendo desde ya), en la que empiezo mi segundo mes, para reforzar esas facetas del escritor 2.0. Pero también seguiré la recomendación de la editora, con un buen puñado de libros que me ha pasado y que son realmente interesantes (y baratos). Si estáis atentos terminaré por reseñarlos.

Y en definitiva tratar de mejorar todo eso en lo que debo hacerlo, pulir lo poco que ya hago bien y aprender nuevas habilidades que me resultarán de utilidad.

Os lo iré contando por fascículos.

3. Hacer cosas “más pequeñas”.

Cuando empecé a leer artículos que hablaban sobre la utilidad y el beneficio de escribir relatos, antes de lanzarse a la aventura compleja de una novela larga, ya era demasiado tarde.

Además, hay algo en mi percepción como lector que me alejaba de los relatos, un absurdo sentimiento de menosprecio. Algo que se tradujo en mi necesidad, de escritor novel, de cavar mi propia tumba literaria.

No hay mal que por bien no venga

Llevo unos meses escribiendo relatos, en base a un mundo que me ha salido de la cabeza. Una especie de capítulos autoconclusivos con los que trataré de mejorar mi estilo, saber sintetizar, buscar las claves de la historia y, en definitiva, mejorar en trozos mucho más digeribles.

Y es bastante probable, que si queréis, seáis parte activa de ese mundo que habita en mi mente.

Más información en capítulos posteriores.

Además estoy colaborando con la segunda convocatoria de relatos de Windumanoth, como lector, y no puede ser un lugar mejor en el que aprender y mejorar.

También, en mi dieta lectora, han empezado a aparecer alimentos en pequeñas dosis y la verdad es que me gustan mucho más que lo que esperaba. (Este año ya han sido: Memoria Selectiva, La historia de tu vida, Axiomático, Escatología de andar por casa y, los más recientes, Barro, Clorofila o 36).

4. Reorganizar.

Soy como un metrónomo. Fallo muy poco con los compromisos que me auto impongo. Pero eso no sirve de nada si los compromisos no son los correctos.

Escribo todos los días, leo todos los días y trato de hacer algo con las RRSS todos los días (incluyendo el blog).

Pero no dedico el tiempo suficiente a aprender, a remediar los fallos que sé que cometo continuamente, a revisar, analizar y rehacer.

Eso se va a acabar

Empezando por establecer hábitos de corrección; turnos de trabajo en los que solo me dedique a darme latigazos por usar un gerundio o perderme por los cerros de Úbeda.

Y tiene que ser a diario. Porque este oficio no entiende de “deja para mañana lo que puedas hacer hoy”.

5. Terminar lo que he empezado.

Proyecto Aesteria verá la luz.

Quizá de otra forma a cómo lo había imaginado, en otro momento más oportuno (porque de momento necesito coger un poco de distancia con lo que ha sido mi trabajo principal de los dos últimos años). Pero al final lo hará.

No solo eso, si no que seguiré adelante con todos mis compromisos actuales, y nuevos que voy sumando a la lista: Windumanoth, NaNoWrimo (que está a la vuelta de la esquina), la escritura de relatos, el reto lector y lo que esté por venir.

Eso incluye esta primera entrada, en este nuevo blog, que nace con la intención de demostrar que lo que se inició con un camino incierto, ha terminado por convertirse en el camino que quiero recorrer, aunque esté lleno de dificultades, trampas y vueltas atrás.

Porque de eso va la vida. De caer, levantarse, volver a caer e incorporarse, de nuevo, con las rodillas magulladas.

Por eso, y como siempre….

¡Nunca dejéis de escribir!

No quería dejar pasar la oportunidad de darle las gracias a Ana González Duque, que tuvo la osadía y la amabilidad de hacerse cargo de la corrección de la novela.

También quería recalcar que es muy difícil decirle a alguien que su trabajo no es lo suficientemente bueno, que hay que cambiarlo y rehacerlo. Todos sabemos que en los tiempos que corren eso puede suponer una mala crítica o un sentimiento, no muy lógico, de rechazo.

Por eso no puedo hacer otra cosa que recomendar su trabajo, por si alguno necesitáis alguien de confianza.

Alguien que anteponga su profesionalidad antes que quedar bien y dejar pasar una oportunidad de hacer algo de calidad.

¡Gracias Ana!

10s comentarios

  1. Nunca es tarde dice el dicho. Más si te rodeas de profesionales que a partir de ahora te orientan en el camino. Soy de los que dan la lata con los retalos, ayudan a experimentar y a poner en practica todo lo que encontramos por Internet. Se les puede dar la calidad o longitud que nos venga en gana y olvidarnos luego de él.

    El tiempo invertido en la novela no creo que sea perdido. Seguro que te ayudó a crear una imagen más clara del mundo, de sus personajes y la ambientación.

    Mucho ánimo, aunque parece que no lo necesitas, y a seguir escribiendo. Un saludo.

    1. Todo lo que sea aprender y mejorar bienvenido sea. Cuando se cuenta con profesionales se avanza mucho más rápido si se sabe escuchar y dejar egos a un lado.

      Muchas gracias por los ánimos y gracias por pasarte por mi nueva casa.

      Un abrazo.

  2. Yon… Que decirte, eres constancia, ilusión, alegría, trabajador, analítico, y un largo etc de adjetivos inmejorables, sé que llegarás muy lejos en este gremio, ya que lo disfrutas minuto a minuto.
    Enhorabuena por no caer en el obstáculo, sino aprovecharlo para cojer más impulso.
    Un abrazo.

    1. Josete!!!! Que alegría verte por estos lares. Ya sabes tú que no entiendo bien de rendirme y que me va eso de los retos. Así que no queda otra que seguir mirando hacía delante.

      Un abrazo y gracias por pasarte, bro!

  3. Querido Yon, tú sabes que no es tiempo perdido. Y que lo conseguirás. Eso es lo que diferencia a quien le gusta escribir de aquel al que le apasiona la escritura. Siento mucho el jarro de agua fría pero te digo, por experiencia propia, que he aprendido y crecido más como escritora por mis errores que por mis logros. Un beso y a seguir trabajando. Ese es el espíritu ?.

    1. ¡Ana!

      Solo puedo agradecerte el esfuerzo y alabar tus palabras. Está claro que de lo que más se aprende es de los errores y haberte tenido la oportunidad de trabajar contigo solo puede ser positivo. Ahora a seguir trabajando, con ilusión y ganas, en algo que me apasiona.

      Un abrazo enorme y gracias por pasarte.

  4. Yonito, cuchillo entre los dientes y pa’lante. En peores plazas hemos toreado eh? Y aún así salieron adelante.(véase ampliación de Getafe)
    No te rindas nunca, sé que no lo harás y te recuerdo que you’ll never walk alone.
    Un abrazo máquina.

    1. Grande John Deere DeTalavera jajajajaja.

      Eres un crack. Ya sabes que a cabezonería no me gana nadie (por tamaño también), pero mola saber que tengo guardaespaldas talaveranos.

      Un abrazo

  5. Hace muchísimo tiempo que no te digo nada pero estoy segura que ahora eres aún mejor que ayer…
    Yon, engendrar a un hijo no es fácil, pero estoy segura de que vas a ser un gran padre… Deseando leerte… y los relatos también, Horacio Quiroga me marcó pra bien en esa lectura corta pero intensa…

    Fuerza Yonito!!

    1. ¡Qué sorpresa Santi!

      Trataré de ser el mejor padre (de libros) posible y será un gusto tenerte entre mis lectoras. Espero que todo te vaya muy bien.

      ¡Un abrazo enorme!

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