Reseña: A closed and common orbit

29475447Segunda entrega de la trilogía Wayfarers de Becky Chambers. La compré en Canadá poco antes de enterarme de que la novela había sido nominada entre los finalistas a los premios Hugo 2017 (que cayó en manos de N.K. Jemisin por segundo año consecutivo).

Expectativas.

Me gustó tanto The long way to a small angry planet (TLWtaSAP), que esta vez no se puede hablar de expectativas. En un caso de flechazo no se puede hablar en esos términos porque no eres tú mismo, sino alguien que ve la vida en colores pasteles y escucha los sonidos dulces de los pájaros cantarines (tanto como para lanzarte a leer en inglés, again).

Quizá eso pueda explicar algunas de las consideraciones de esta reseña.

Historia.

Esta vez el increíble universo de TLWtaSAP queda reducido a los límites de un un órbita mucho más reducida. No solo por el entorno, sino también en el número de personajes. Hasta tal punto que incluirla como novela de CiFi es debido casi en exclusiva a la aparición de las especies extraterrestres y la tecnología futurista.

Es un historia mucho más íntima que la del primer libro, con sus consecuencias buenas y malas, donde la autora se pone en la piel de las IAs y se planta en un momento (que tarde o temprano llegará) en el que se plantea la necesidad de considerar una IA cognitiva como un especie de facto.

La trama tiene una profundidad importante si te gustan estos temas, pero carece del ritmo de la primera y eso puede pasarle factura a alguno.

Personajes.

Como ya decía, todo se reduce en esta segunda parte. Hasta el punto de haber solo dos protagonistas principales, encarnadas en Pepper, una humana que aparece tangencialmente en TLWtaSAP y Sidra, la IA encerrada en un cuerpo humano.

Quizá es por haber leído la primera parte muy recientemente, pero creo que el carisma de los personajes de esta segunda entrega está varios pasos por debajo de sus antecesores. Y eso no quita para que la construcción de personaje, sobre todo la IA, sea maravillosa, llena de preguntas complejas y respuestas abiertas, como la vida misma. Pero es cierto que no me ha logrado enganchar de la misma manera que los Wayfarers, incluso aunque exista un/una Aeluon protagonista.

Estilo y narrativa.

Es el estilo, sensible y sin alardes, lo que hace que sea una delicia leer esta novela (y eso que mi inglés está muy lejos de ser aceptable), pero es muy sencillo colarte en la escena, como uno más que vive el crisol de especies que es Port Coriol o que siente en sus entrañas la relación entre Pepper y Owl.

La diferencia radica en que el factor sorpresa ha desaparecido y solo el estilo pulido y fluido de la autora no basta para que la trama deje de parecer una especie de transición hacia un final que esta vez no es tan redondo.

Conclusión.

Es un novela íntima, sensible, con determinados momentos brillantes y que deja una reflexión profunda sobre algo que tardará en llegar (aunque Elon Musk se está volviendo loco), pero que llegará.

Pero está a mucha distancia de lo que transmite y hace sentir TLWtaSAP, dejando de lado el universo maravilloso que hay fuera para centrarse en un paisaje más íntimo y cerrado, sin conseguir conmover como en la anterior entrega.

Buena novela, pero con ese sentimiento de ser un túnel de transición para la última, y esperada, entrega de Wayfarers.

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