Reseña: American gods

Sombra está a punto de salir de la cárcel, por eso se sorprende al estar frente al escritorio del Alcaide tres días antes de su salida. Todo estaba planeado para recuperar su anterior vida, pero se siente extraño al saber que eso no va a poder ser, y no sentir nada en especial. Quizá no está vivo del todo o quizá no se ha encontrado con las personas adecuadas…

¿Qué sabia de Neil Gaiman antes de leer American gods? Nada. O muy poco; que tenía dos Hugos a mejor novela (uno por esta) y poco más. Quizá debería sentirme un poco avergonzado por no conocer a los autores que parten la pana en mi género favorito, pero prefiero pensar que nunca es tarde.

Sabía que American gods se había llevado al formato serie (no sé qué tal estará) y que había cierto revuelo alrededor del autor, en un sentido del tipo “mente maravillosa”. Antes de leer la primera página de la novela, me pasé por wikipedia (y de ahí a las páginas oficiales del autor) y me hice una pequeña composición de lugar; me gusta hacerlo cuando me voy a enfrentar a un autor o autora que debería conocer. Y, debo decir, que no saqué demasiado en claro. Lo único que parecía evidente es que Gaiman es una fábrica de ideas, un tipo prolífico y solo se podía saber, por los reconocimientos (y esas frases entrecomilladas de las portadas de los libros con caché), que además atesora una gran calidad creativa.

¿Hay algo de eso en la novela?

En realidad, ESO es American gods: una creación llena de simbolismos fruto de una imaginación desbordante.

Imagino que los jurados de los Hugo (y otros premios similares) estarán acostumbrados a leer novelas muy curiosas. Y estoy seguro de que cuándo terminaron con American gods pensaron “¿Es una genialidad o es una locura?”. Igual no hay una linea que separe esas dos afirmaciones.

La novela es original, muy original. De eso no hay ninguna duda. Los personajes tienen tal carisma que es imposible no sentirte atraído hacia ellos desde el principio y la historia está llena de información histórica, guiños a infinidad de culturas y un repaso exhaustivo a la cultura americana (supongo que para los lectores estadounidenses la novela tiene un aliciente extra).

Todo lo que envuelve a la trama principal está lleno de matices, de fuegos de artificio y de giros inesperados que hacen que leer American gods sea una delicia.

Peeeeeeero…

Es algo que quizá esta relacionado con la pregunta anterior: genio o locura. Quizá tiene que ver con el momento en el que esta novela caiga en tus manos, con las ganas que tengas de imaginarte la escena que Gaiman está dibujando para ti.

Es bastante difícil, por no decir imposible, captar los miles de simbolismos que se esconden las casi 700 páginas de la novela (aunque una relectura con los comentarios del propio autor está altamente recomendada), y disfrutar del extenso conocimiento de Gaiman sobre las deidades de todo el mundo. Para mí eso ha supuesto que existan pasajes durante la novela (sobre todo en el núcleo central) que carecían de aliciente, seguramente por mi falta de cultura o, puede ser, por mi incapacidad de conectar con algo que casi no puedo entender.

El ejemplo opuesto lo tenemos con Sombra, el protagonista, o con Wednesday (horrible nombre para alguien de habla castellana, magnífica elección simbólica). Son dos actores tangibles, uno humano y otro no tanto pero muy reconocible en el saber popular. En el momento que aparecen otros personajes, no tan conocidos o no tan reconocibles, la novela pierde la esencia de la originalidad para meterse en un barullo algo confuso. Eso hizo que estuviese deseando regresar a Sombra y que cada interludio, o pasaje “histórico”, me resultase algo pesado (aunque fuese muy necesario para darle empaque al trasfondo).

La otra pega que le puedo poner son los antagonistas: originales, lógicos y bien presentados, pero a siglos del carisma de los “buenos”.

No he llegado a tener la sensación de un combate real, esa angustia que se siente cuando ves que el “prota” tiene todas las de perder.

Ni siquiera en el épico final del libro (que es una pasada), me pude quitar el sabor de que parecía algo previsible.

Llega la hora de valorar el libro. Puede parecer que los fallos son más importantes que los aciertos; que no me ha gustado leer American gods, pero nada más lejos de la realidad: es una de las novelas mejor escritas que han pasado por mis manos. Hay que ser un verdadero virtuoso para poner en palabras escenas que son difíciles de imaginar; hay que ser valiente para plantear un argumento tan original y no caer en un caos continuo y, sobre todo, hay que juntar 700 páginas y convertirlas en un viaje divertido a través de rutas confusas y sinuosas.

American gods, es el libro más original que he leído en los últimos diez años, pero no creo que sea un libro para todos los públicos.

Quizá si viese la serie podría entender hasta que punto Gaiman ha logrado calar en la corriente principal, pero como soy un viejoven no sé si me arriesgaré. De momento prefiero quedarme con el gusto de haber vivido mi propia aventura con los dioses.

2s comentarios

  1. Hola Yon,

    pues vaya, la tenía en cola para leer este año y cuando he visto que hacías la reseña me había emocionado. Pero creo que me ha dado bajón. Yo tampoco sabía (ni sé) nada de Gaiman o de la novela. Sé que hay una serie, que tampoco he visto.
    No sé, quizás sea mejor así y la empiece con menos expectativas. Me gustan y me fio mucho de tus reseñas y ya no sé qué pensar. Ya te contaré si al final me decido qué me ha parecido.

    ¿Con qué libros andas ahora?

    Un abrazo!
    Alex.

    1. Hola Alex,

      Si lo tenías en la pila, no dejes de leerlo. Es muy buen libro, pero hay que tener paciencia. Y si eres de esos de sacarle punta a todo lo que lees deberás tomártelo con calma. Lo que quería decir con la reseña es que sacarle el 100% a esta novela creo que está al alcance de muy pocos. Pero es muy original y tiene pasajes maravillosos.

      Ahora mismo sigo con la saga de Harry Potter (he terminado el segundo) y he empezado con el Martillo de Dios de Arthur C. Clarke (que ni siquiera sabía que lo tenía). Después creo que leeré La armadura de la luz de Javier Miró y el siguiente estará entre Justicia Auxiliar de Ann Leckie y El portal de los obeliscos de N.K. Jemisin (el otro día leí una reseña de @Dalayn y se me pusieron los dientes largos).

      Un abrazo Alex y gracias por pasarte.

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