Reseña: Crónicas del fin


La historia trata sobre una chica y su perro. Todo normal. Bueno, notas que a la muchacha le pasa algo, como si hubiese tomado mucho el sol, pero solo en un brazo. Pero el perro le quiere igual, menos mal. También hay un chico, con sus amigos y tal. En realidad son un poco raros, pero nada que deba sorprenderte en los tiempos que corren. Y luego esta el cielo…espera un momento, eso sí que es un poco extraño —pequeña pausa para recapacitar. Miro la tapa: Gabriella Campbell y Jose Antonio Cotrina. Debería empezar los libros por la portada…

Algún día alguien lo hará, si no lo ha hecho ya. Alguien sacará de su bolsa de viaje un libro, con una portada azul llena de ojos, se pondrá a leer y alguien se acercará y le dirá: “Crónicas del fin: un clásico” (igual esa persona soy yo, en un futuro en el que me dedique a importunar a gente que trata de tener un poco de intimidad).

Lo bueno de las sorpresas es no esperárselas, lo mejor es darte cuenta —pasado un tiempo— que fue una sensación maravillosa. Lo curioso es que, la gran mayoría de veces, el factor sorpresa se esconde detrás de una serie de parámetros extraños y retorcidos, que no cuadran para nada con los cánones, pero que, por algún motivo, funcionan como una sinfonía de las buenas.

O quizá sí hay algunos motivos.

Hay dos tipos de personas: las que siguen el camino de baldosas amarillas, y las que deciden  comprobar si ese camino lleno de raíces, malas hierbas y estanques con mala pinta, tiene algo que ofrecer.

No te voy a destapar nada diciendo que nada de lo que leas en Crónicas del fin se ajusta a la norma. Si has leído algo de Campbell o Cotrina estarás acostumbrado, y si no, yo te aviso. Podría pasarme un rato enumerando todas las reglas que siguen los autores y cómo las han retorcido, doblado y manipulado para que se adapte a su estilo único. Para la gran mayoría de mortales esto se traduce en un tiro por la culata, para estos dos autores es otro más de los pinceles que guardan en su maletín.

Si lees Crónicas del fin en su versión papel (editado por Alethe), no habrás vivido la época en la que las crónicas eran entregas por fascículos: a cada cual más interesante, a cada cual mas cliffhangera. Sí, en la época de la autopublicación, del boom de los indies en Amazon y del auge de la autoedición, llegan estos dos y se sacan de la manga una serie de fantasía oscura, pero no en Netflix. Y les sale bien (porque lo tenían estudiado en el mercado anglosajón, que no todo va a ser cuestión de la tecla de la suerte).

Estoy seguro de que mientras avanzas en la historia, vas a ir anotando todos aquellos pasajes en los que el viaje del héroe, como estructura canónica, aparece como un faro entre la niebla. No quiero aguarte la fiesta, pero lo resumiré en una frase: para romper las reglas, primero hay que conocerlas. Estoy seguro que si yo tratase de retorcer, lo más mínimo, el viaje del héroe, tendría que enfrentarme con dudas existenciales, pero ya os he dicho que hay personas que prefieren el camino oscuro y sinuoso. Sirva esta novela como un clinic de cómo replantearse las estructuras literarias comunes.

Podría seguir con uno de los motivos por el que es más alabados este duo magistral: la calidad de su estilo. Si eres un poco friki, y tienes tiempo libre, podrías contar el número de palabras que se repiten por página, incluso por capitulo, incluso en el libro. Si te dedicas a escribir es un baño de humildad bastante instructivo, la verdad. Una lección de prosa de las de salir rojo como un tomate.

Pero no podemos pararnos aquí. ¿Sabéis lo del worldbuilding, no? Eso de ir contándole al lector, poco a poco, de qué va la movida en tu recién creado mundo. Sutil y suave como la seda. Pues tampoco. Al mentón y sin tiritas. Y la jugada sale bien, incluso cuando en un mundo donde nada tiene sentido, donde las preguntas son muchas más que las respuestas, quieres seguir adelante para ver qué pasa en el siguiente bastión. A la espera de una respuesta que sabes que quizá no llegue nunca.

¿Cómo es eso posible? Con un lenguaje fluido, preciso. Con una combinación medida de descripciones activas, diálogos rotundos y pasajes con un filosofía para un mundo en llamas. Coherencia dentro del caos.

Y esa es, para mí, la gran baza ganadora de Crónicas del fin: te crees lo que está pasando, te convences de que es lo lógico e incluso piensas (sobre todo si conoces el historial de ambos autores), que han sido relativamente benévolos.

¿Y cómo puede pasar eso en una novela de fantasía oscura, que se carga todos los cánones, por fascículos y donde se saca partido del caos?

Con un gran talento pero, sobretodo, con una cantidad ingente de trabajo.

Mentiría si dijese que, como escritor, no tengo muchísima envidia de lo que han sido capaces de crear Gabriella y Jose Antonio, pero la experiencia ha merecido mucho la pena.

Si quieres leer un buen libro, cómpralo. Si escribes fantasía, cómpralo. Si escribes (a secas), cómpralo (y llora).

3s comentarios

  1. Cagüen tó, Yon, Si ya tenía hype con Crónicas del Fin, me lo acabas de poner por las nubes. Y ya sabes que las altas expectativas son malas consejeras. Pero creo que te voy a hacer caso (como siempre) y me voy a hacer con él en cuando libere un poco mi pila de pendientes.
    Entre tus reseñas y las de Arantxa Rufo me estáis quitando la vida (y vaciando los bolsillos). Gran artículo, por cierto.

    Un abrazo.

    1. La mejor prosa que he leído en tiempo, de verdad.

      Es un must, así que no lo dejes pasar.

      Pues yo estoy esperando que llegue a mi pila una obra de un tipo de aquí, pero que vive en Alemania. Eso si que me tiene hypeado a niveles estratosféricos.

      Un abrazo

      1. Pues he escuchado que ese cierto libro puede estar listo para finales de septiembre o principios de octubre. No tengo confirmación oficial (y no depende de mí), pero en cuanto lo sepa os lo diré ;)
        La cubierta (y contra) está casi lista, a ver si la puedo enseñar pronto.
        Un abrazo.

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