Reseña de cuatro novelas cortas

El martes pasado os comentaba que la necesidad, el sentido común y un compromiso conmigo mismo, se convertían en una serie de exigencias con las que ahora debo lidiar.

Una de esas premisas era empezar a trabajar en un formato “más pequeño”.

Lo entrecomillo porque lo de más pequeño solo hace alusión al número de palabras, ya que el trabajo que hay detrás sigue el mismo concepto: idea, desarrollo, planificación, escritura y corrección, pero en unas dosis más moderadas.

Y como buen estudiante de ciencias, antes de pasar a la práctica, siempre es bueno documentarse antes.

Es difícil saber por dónde empezar o más bien, cuál es el mejor lugar para empezar. Aunque ya he probado algo del menú con varias antologías de relatos, quería probar con el formato de novela corta. Así que empecé a indagar y entonces surgieron dos respuestas casi simultáneamente: Editorial Cerbero y #LeoAutorasOct.

Editorial Cerbero es uno de esos proyectos que surge de la ilusión y las ganas de hacer las cosas de otra manera. Con un forma de enfocar el mercado literario muy concreta y con ganas de hacerse oír (lo podéis comprobar en su actividad en Twitter donde tienen hilos que son verdaderos tesoros). Pero lo mejor, y lo que me hizo pararme en su página, es su apuesta por libros diferentes: en tamaño, en temáticas y en autores.

De #LeoAutorasOct ya os hablé hace unas semanas, pero no dejéis de echarle un vistazo al hashtag en Twitter para estar al día y descubriréis algunas perlas, seguro.

La suma de estos dos acontecimientosse tradujo en cuatro novelas cortas, de autoras nacionales, que no solo han servido para descubrir a autoras magníficas, sino para hacerme ver que la calidad de una buena historia no tiene nada que ver con el número de páginas.

Os dejo una pequeña reseña de cada una de las novelas, pero os recomiendo que, antes de seguir, las leáis por vosotros mismos y saquéis conclusiones.

Clorofila. Cristina Jurado.

Postapocalipsis, ecología y un poco de weird.

Todo en una coctelera para dar lugar a un combinado con un estilo muy característico (que no dejará indiferente a nadie, seguro) y con un montón de lecturas entre líneas.

Es una novela en la que hay una marcada llamada a cómo utilizamos la tecnología y cómo ello afecta de manera bilateral. Garantizando un bienestar por un lado y generando efectos secundarios de los que no somos siempre conscientes.

Es uno de esos libros que te deja un poso final de reflexión, de los que surgen en una de esas conversaciones de sobremesa o cuando se ponen las noticias.

Quizá el estilo, muy cuidado pero algo extraño, pueda confundir a algunos lectores. Creo que es una forma de contrastar que no siempre hay que seguir un patrón establecido a la hora de contar una historia, aunque si pienso, y es solo mi opinión, que quizá el final es un poco brusco.

Barro. Alicia Pérez Gil.

Una bajada a los suburbios de la mente humana. Un descenso al barro.

Cuando terminé de leer esta novela reconozco que tuve que ponerme un video de gatetes, para compensar.

Lo que más me ha gustado es la sensación de historia dentro de otra historia (al estilo Origen, la película) y cómo el estilo descriptivo de la autora te desplaza por los actos sin que apenas te des cuenta de la relación con la historia original. Había leído novelas largas que se adentraban en este concepto, pero no una más corta que lo cerrase tan bien.

Un claro ejemplo de que puedes hablar de miedos, temores y horrores, sin ser explícito y jugando a hacer caer en la trampa al lector.

36. Nieves Delgado.

Es el que más me ha gustado de los cuatro.

Seguramente influido porque es un tema que me llama la atención (alguien que se ha leído todo lo de Asimov quizá me comprenda).

La forma de enfocar un problema que se ha reflejado en miles de novelas hasta la fecha (y que seguro que dará que hablar en el futuro) es magnífico, además creo que el desarrollo y el resultado de las escenas y capítulos, se sucede de una manera muy fluida y lógica. Tiene ese poso de libro en el que sabes que el autor es mucho más listo que tú y que te esta preparando el terreno para darte la vuelta de tuerca al final y que no te lo esperes. Y funciona.

Quizá es en el único que he echado de menos más páginas, en el que hubiese deseado saber más.

La chica descalza en la colina de los arándanos. Nieves Mories.

Terror psicológico diferente.

No soy muy fan del género del miedo. Nunca lo he sido, porque soy un tipo poco impresionable (para lo bueno y lo malo), pero eso no significa que no sepa reconocer el motivo por el que se me ponen los pelos de punta, y esta novela lo ha conseguido por momentos.

Destaco la originalidad de llevar un argumento que, al igual que pasa con 36, está trillado hasta la saciedad y colocarlo en una óptica novedosa. Además pienso que en este caso el estilo de la autora refuerza las sensaciones de la novela, quizá alguien más florido o más explícito hubiese dejado la novela en un “no está mal”, pero la forma de describir las escenas con el equilibrio justo entre oscuridad y cotidianidad creo que le da el sabor especial a la novela.

En definitiva. Cuatro novelas cortas con grandes ideas, magníficos estilos (y muy diferentes) y entretenidas, que no solo servirán para pasar un buen rato (y quedarte con el culo torcido con un par de ellas), si no que si te dedicas a escribir, podrás hacer frente a cuatro estilos, cuatro enfoques y cuatro formas de trabajar muy diferentes.

Para que luego digan que no hay talento en nuestro país.

2s comentarios

    1. ¡Gracias!

      La verdad que 36 está genial, seguro que te gusta.

      Y gracias por leer el resto de reseñas, eso da ánimos para seguir reseñando.

      Un saludo

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *