Reseña: Espada auxiliar

Breq, la singular IA de una nave destrozada, ha llegado a un acuerdo con la Lord del Radch: destruir a los planes de la Lord del Radch. A cambio, le otorga su propio apellido, Mianaai, y una nave: Misericordia de Kalr.

A ver, a ver…despacio…Una nave, que ya no lo es, tiene que desbaratar los planes de la persona más poderosa del imperio por órdenes de esa misma persona, y a la nave le entregan otra nave (pero entera) y encima la primera nave es adoptada por la persona que le ha ordenado que desbarate sus propios planes…¡Vaya lío!

En realidad no lo es tanto, no si ya has pasado por el singular lienzo de Justicia Auxiliar. Si es el caso, conocerás de sobra a Breq, Seivarden y, por supuesto a Anaander Mianaai. Ese era el objetivo de Justicia Auxiliar, que te familiarizases con el curioso y extenso universo de Ann Leckie. Como suele ocurrir en segundas entregas, todo se vuelve un poco más íntimo y se suele centrar en un personaje concreto.

Espada Auxiliar es un novela que gira entorno a Breq y la forma en la que planea enfrentarse a la Lord del Radch. Orbita constantemente ante una encrucijada que, aparentemente, no tiene solución: ¿cómo no obedecer a la Lord del Radch, si haga lo que haga beneficiará a uno de los dos bandos? Esta pregunta, tan complicada, es la base que utiliza Leckie para proponer un viaje interesante, e inteligente, a través de la política radchaai y el complejo universo a su alrededor.

En la primera entrega bastaba con asimilar la diferencia entre humanas y auxiliares, y comprender, por encima, cómo se estructuraba la sociedad radchaai. En esta segunda novela las raíces son mucho más profundas, y podemos acercarnos a las bases de la política, la cultura y la forma en la que las radchaais se hicieron con los sistemas.

No suelen gustarme demasiado esas novelas que redundan en conceptos característicos de los mundos en los que se desarrollan (me pasó por ejemplo con partes del Temor de un hombre sabio), porque diluyen el avance de la trama y, normalmente, entorpecen el desarrollo de los personajes. Pero para Leckie esa norma es una excusa. Puedo decir que la experiencia ha sido como descubrir uno de esos videojuegos de supervivencia (me tiene atrapado Rimworld), en el que al principio sabes lo justo y que según avanzas te vas metiendo hasta el cuello, hasta el punto de no poder, ni querer, salir.

Eso es lo que he disfrutado entendiendo la simbología de la sociedad radchaai, el constante equilibrio entre la educación y el deber, o la importancia que la da Leckie a las IAs como seres totalmente conscientes y sentientes. Es muy difícil no admirar la habilidad de la autora para los diálogos inteligentes, para las conclusiones lógicas y para llevarte por un camino que te hueles, pero que siempre te sorprende con algo. El trabajo para la construcción de una sociedad compleja y diferente es una autentica salvajada.

Es cierto que el nivel de especulación casi desaparece por completo, al tratarse de un escenario mucho más reducido, y el que esperase batallas y más del universo Leckie, quizá se quede con las ganas.

Aunque se haya perdido el efecto sorpresa, hay que reconocer que la maestría de Ann Leckie para hacerte partícipe de las decisiones de sus personajes y lo magistral de la narración, hacen de Espada Auxiliar una maravillosa segunda parte.

Ahora solo queda cerrar el círculo y disfrutar, seguro, de un final apasionante.

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