Reseña: Fundación

Hari Seldon lo sabe. Sabe que los humanos somos muy de dejarnos llevar por las vicisitudes de la vida. Que de la ciencia y el progreso se ocupen los frikis y los sabelotodos. Para el resto el futbol, Gran Hermano VIP y las tertulias de política. Menos mal que siempre hay alguien que piensa en el bien mayor.

Aspectos previos:

Primero. Es la tercera vez que leo la trilogía (esta es la reseña del primer libro). Me apetecía releerlo con la experiencia de los últimos años. Darle una vuelta a un clásico después de haber leído mucha ciencia ficción de nuevo cuño. Y me llamaba mucho la idea de tener la reseña de uno de mis libros favoritos en el blog (el ego, ya sabéis).

Segundo. Fundación se publicó en 1951. Hace casi setenta años de eso. Para lo bueno y lo malo. Intentemos ponerlo un poco en perspectiva.

Tercero. La trilogía es considerada uno de los clásicos de todos los tiempos. Y creo que es merecido.

A la reseña.

Hay gente que opina que Fundación es ciencia ficción hard. Yo pienso que es un libro muy bueno para iniciarse en la ciencia ficción. Hay ciencia, sí, pero bastante circunstancial (y muy atómica. Pensad que habían pasado menos de diez años desde la segunda guerra mundial). Lo que sí tiene Fundación, en cantidades ingentes, es política y estudio de masas. De eso hay para rato.

Fundación es un compendio inteligente de lo que alguien, que entendía a los humanos, creía que podía pasar en el futuro. Lo gracioso es que la misma regla se sigue aplicando hoy en día. ¿Era Asimov un visionario? No, solo tenía los ojos abiertos y venía de una época muy jodida. Lo bueno que tiene la novela es que los pasos están medidos al detalle, que no queda nada en el tintero y que la sensación es que Hari Sheldon sabía muy bien lo que hacía y a quién le daba las llaves del futuro.

La esencia del ser humano (que es la misma ahora que en la década de los cincuenta) está tan presente en las páginas del libro, que es imposible no quitarse el sombrero con la habilidad de Asimov para retratarnos. Somos imbéciles, ambiciosos, rastreros y con una habilidad excepcional para cometer los mismos errores una y otra vez. Y podría pensarse que a Asimov le bastó eso, y su conocimiento de ciencia, para plantear un retablo futurista del proporciones épicas. Pero encima escribe bien.

Porque en Fundación hay personajes carismáticos, diálogos irrepetibles y giros de guión como en las buenas películas de espías. Es una lectura muy fluida, que te atrapa con facilidad y que tiene cierto regusto a aventura del pasado.

Sí. Fundación no pasaría el corte de ninguna editorial a día de hoy. La presencia de mujeres es testimonial (luego trato de hacer algo al respecto, con resultado regular), la premisa que presenta es original pero el desarrollo no es ninguna maravilla de la especulación con respecto a lo que hay ahora, y los personajes son carismáticos pero pecan de ser demasiado Mulder (nivel de percepción 99).

Sí. Para los entendidos post milenio, Fundación no debería estar en los primeros puestos de la lista.

Ahora pensemos que se escribió en 1951, después de habernos matado a base de bien, en un momento en el que la gente solo pensaba en qué comería al día siguiente. Y mientras, un señor con patillas mefistofélicas, escribió un futuro para la humanidad que bien podría ser un compendio de sociología y una novela entretenida como pocas.

Es una maravilla y no es la mejor de las entregas.

La semana que viene más y mejor (que ya he terminado Fundación e Imperio).

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