Reseña: Horizonte Rojo

Parece que últimamente la vida gira entorno a pensar una cosa y que la realidad llegue para poner las cosas en su sitio. Es algo para lo que no todo el mundo está preparado.

Recuerdo una viñeta, creo que de Borges, en la que un hombre le preguntaba al librero por novelas de ciencia ficción y el señor, muy correcto él, le contestaba que en su establecimiento solo vendían libros serios. Me hizo bastante gracia.

Quizá es porque pienso que en la diversión hay mucho más de lo que la gente cree (sobre todo mi madre, que me mira de reojo) y porque trato de darle importancia a cosas que realmente lo merezcan (que depende mucho de cada uno, claro).

Pensar así me ha llevado a ganarme la vida predicando con el ejemplo, pero no lo estaba haciendo bien del todo.

Para escribir, o intentarlo, hay que leer: mucho. Pero no es muy útil hacerlo en una sola dirección o con una lista de normas que no cabe en un folio (que no sea muy tocho, que sea autoconclusivo, que tenga un protagonista con barba…), aunque esto yo no lo sabía, al principio.

Adoro la ciencia ficción, porque creo que es el género que mejor funciona con la especulación, el que mejor junta la diversión y el mind blow conceptual (y trasladado a GIFs). Por eso empecé a leer un poco de todo, porque no es bueno hacer solo lo que a uno le gusta, a veces hay que obligarse para darse sorpresas.

A lo largo de 2017 me he encontrado librazos de todos los géneros. Un avance, pero faltaban signos a la ecuación.

Uno lee lo que encuentra y como somos tirando a vagos, lo que encontramos es lo que te ponen en las narices. Y en literatura, en este país, eso se suele traducir en un puñado de nombres, ¿pero qué hay de esa gente que empieza, o que lleva empezando años pero no tiene el nombre suficiente para que Planeta se arriesgue? Los escritores independientes. Sí, los hay. Y son muy buenos (mis dos favoritos de este año son independientes).

Pero seguía quedando un rescoldo de resquemor en mis neuronas, algo que no terminaba de encajar y entonces llego un tuit (que no he sido capaz de encontrar) en el que te proponían contar el numero de autores y autoras que tenías en la estantería de tu casa.

Sobra decir que el resultado fue desastroso, y si nos centramos en la CiFi, bochornoso.

No es una cuestión de considerarse ecuánime. Es una cuestión de autoevaluación.

¿Por qué no leía a mujeres?

No me voy a alargar en un debate, que para muchos es inexistente, porque es evidente que nuestra sociedad es igualitaria. Solo hace falta leer un par de periódicos y ver un par de noticias (de las de sentir asco de tu propia especie), pero siempre existirá gente que crea que estamos bien, mientras ganemos el mundial de fútbol.

Todo esta historia me ha llevado a “obligarme” a buscar libros de autoras e intercalalarlos con los de autores. Y era cuestión de tiempo que llegase la hora de enfrentar a un combate de expectativas frente a realidad. Ya me había pasado con Becky Chambers, pero esta vez me tocaba disfrutarlo más cerca de casa.

Horizonte Rojo de Rocío Vega.

Ópera espacial escrita por una autora nacional.

No solo la novela es entretenida y rompe muchas barreras absurdas (que ahora repasaremos), si no que encima lo hace con originalidad, con un toque especial que se aleja de lo clásico (por maravilloso que sea).

Y eso son grandes noticias.

Las óperas espaciales suelen implicar galaxias repletas de matices, donde los humanos tratamos de hacernos un hueco (últimamente está muy de moda hacerlo a hostias), pero hay muchas variantes en las que no hay alienígenas y otras en las que abogamos por la vía del dialogo y la introspección (¡os juro que las hay!).

Y hay algo de todo esto en Horizonte Rojo; hay humanos con ganas de gresca, pero los hay abiertos de mente (es un poco como Twitter), y hay alienígenas fulleros y otros que tratan de ir de tranquis. Lo habitual de las óperas espaciales, pero también hay una pinceladas poco frecuentes en obras que tratan de abarcar mucho en muy poco tiempo.

Y es que Horizonte Rojo está contada desde un punto de vista personal e íntimo que, además, debido a la protagonista, que merecería un post por sí sola, se hace desde un foco obtuso, imparcial y lleno de prejuicios y puntos de vista sesgados.

Y es precisamente el desarrollo de la actriz protagonista el que le imprime a la novela una serie de matices por los que muchos se llevan las manos a la cabeza.

Se escuchan muchas tonterías al cabo de un tiempo (sobre todo que ahora en las redes sociales cabe todo. Mucho mal llamado libertad de expresión).

Una que me hace mucha gracia es esa de las mujeres no escriben tan bien como los hombres escenas de acción, bélicas y tampoco, ¡Y TAMPOCO!, escenas de sexo.

Me gustaría saber cuantos libros de autoras leen esas mentes preclaras, pero pueden empezar por éste, sobre todo si les gusta el porno con palomitas (en propias palabras de Rocío que ha tenido la amabilidad de contestar a algunas preguntas y las ha aderezado con un sentido del humor propio). O que se lleven las manos a la boca por la crudeza de algunas escenas.

¡Joder, al fin y al cabo la novela va de mercenarios! Gente que lleva armas y dispara y hace cositas al margen de la ley (o con la ley en la mano).

Y sí, también tiene personajes no normativos. Incluso, INCLUSO (dios mío, ¡herejía!) se introduce el tema de relaciones interespecies.

¿A dónde vamos a llegar?

Pues seguramente a una conclusión mucho más lógica en un futuro dónde el género va a dejar de importar para ser un tema de personalidades, sobre todo si la supervivencia, en una galaxia repleta, está en juego. (Que digo yo que el autobús de “Hazte Oir” seguirá existiendo en el futuro, porque imbéciles tiene que haber para darle salsa a la vida).

Porque sí, señores y señoras, la evolución humana se está alejando de la norma que dice que lo natural es la unión entre un hombre y una mujer; debido a la evolución tecnológica, a la seguridad biológica que nos proporciona y a otro montón de factores que son muy largos de explicar y de los que, además, he hablado en otras ocasiones.

Horizonte Rojo es el primer volumen de una ópera espacial, llena de acción, de escenas de sexo sin ningún tipo de filtro emotivo ni noño porque lo haya escrito una mujer (fíjate tú que cosas) y, además, posee protagonistas llenos de carisma, que no obedecen a las normas típicas de héroe con super habilidades, que se enfrentan a conflictos por sus propios errores y que tratan de hacerse hueco en un mundo del que no entienden casi nada (como en la real life).

Hay acción, hay una trama profunda (y en la que se percibe que hay mucha más entre bambalinas) y se lee al son de un estilo directo y fluido, sin ambages, y que encaja a la perfección con la destrucción que arrastra trás de sí su protagonista.

Deberías leerlo, no porque lo haya escrito una mujer. Si no porque es una novela divertida, con especulación, con montones de preguntas por contestar, con una trama sencilla en apariencia y compleja en ejecución y que, además, crea un mundo nuevo que explorar y al que sacarle partido.

Además tienes la oportunidad de intercambiar opiniones con la autora (opiniones, no sandeces), que es muy amable y tiene un montón de info extra sobre el mundo de Horizonte Rojo y otras publicaciones en su web:

http://www.rociovega.es

Y si eres de esos que piensas que hacer una reseña-post de este estilo no es necesario, léelo también (y mira a tu alrededor), que no pierdes nada y seguro que ganas mucho.

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