Reseña: I Premio Ripley

Se dicen muchas cosas —casi todas sin tener demasiada idea de ellas—.

Por ejemplo, que el relato corto es un hermano menor de la novela, que la ciencia ficción es un género no demasiado serio, que el terror es para aquellos que no tienen nada mejor que escribir y que no hay nadie que haga nada por las escritoras que están empezando. Escucharlo (o más bien leerlo) en palabras de Elia Barceló debería dejar una sensación desalentadora, pero ella convierte el prólogo en un discurso magnífico sobre lo que está por venir (y que concluye con un alegato esperanzador).

Por suerte, los Premios Ripley nacieron para desmentir, desmitificar y darle un verdadero repaso a casi todo lo expuesto arriba.

Empecemos por el formato: relato corto. No voy a negar que soy uno de esos a los que le ha costado entrar en la rueda del relato. Se tiende a desmerecer la dificultad de contar una historia completa con pocas palabras, cuando en realidad es muy complicado.

He tenido la suerte de leer mucho formato corto durante este último año y puedo decir (con la boca no demasiado grande) que construir un relato que se acerque a redondo no está al alcance de muchos. También existe la falsa creencia que el formato corto tiene a ser de menor calidad literaria, bajo de estilo, porque no es tan necesario en un tramo tan corto. No hay nada de eso en estos doce relatos, todos bien trabajados y maravillosamente escritos.

Pero vayamos al nudo de la cuestión: ¿qué puedes esperar de un certamen de relatos de ciencia ficción y terror?

Oigo a los profanos en el tema, gritando a los cuatro vientos la idoneidad de géneros poco mainstream. Lo gracioso es que por muy fuera de la corriente que puedan estar ciertos géneros, las temáticas pueden envolver e, incluso, superar muchas barreras.

Podréis leer en estas páginas reflexiones acerca del miedo a la soledad, la muerte o lo desconocido, en Atardecer rojo, Plutón o El ojo herido. Quizá pueda pensarse que son temas muy trillados en el terror, pero para eso tendréis que pasar por esas páginas.

Hay también elegantes ensayos sobre la identidad personal y cómo eso influye en nuestras decisiones. El relato ganador del certamen, Granja-357, lanza un interesante debate, que por muy ciencia ficción que parezca, es una realidad muy actual; y Tras mi último invierno, se mete en el mismo hoyo de una forma mucho más sutil, pero con el mismo mensaje crudo.

También hay espacio para tratar con los grandes enigmas que nos atosigan desde siempre, como por ejemplo la esencia humana: perturbadoramente conseguida en Perlora, construida de una manera elegante, diferente e inteligente en Androidismo en el tiempo (posiblemente mi relato favorito) y en forma de mensaje directo al mentón en Proyecto quimera.

Pero también hay lugar para temas clásicos, como el encuentro con alienígenas, con un toque de humor en Asimilación cultural; o avanzando en el tiempo y rebuscando en ese cajón que habla del multiverso y las realidades alternativas en El juicio de los Maar-na.

Y, desde luego, hay sitio en la recámara para hablar sobre el peso de la ciencia, la tecnología y el tema controvertido de las IAs, mucho más de cerca en Descendiente y de manera más sutil (con pinceladas científicas muy interesantes) en Los límites del cielo.

Por último, debo disculparme porque cada uno de estos relatos daría para debatir durante un buen rato, pero la misión de las reseñas es hacer un pequeño esbozo de lo que cualquiera puede encontrarse al abrir las páginas del I Premio Ripley.

No hay relatos de relleno, no hay historias sin interés y, por supuesto, hay calidad a raudales y un buen lugar donde mirarse al espejo y pensar si se tiene lo que hay que tener para llegarle a la suela de los zapatos a estas doce autoras.

¡Ah! ¿Qué no lo había dicho? Porque creo que el debate de si las autoras tienen el mismo nivel (o más) que los autores debería ser algo del pasado (aunque lamentablemente no lo es).

Creo que deberías leer el libro por la calidad de sus relatos, por la capacidad que tienen de llevarte a terrenos inexplorados y por el gusto que ha tenido la editorial Triskel (creo que le hacéis un favor a las autoras si lo compráis en su página y no en Amazon) en la edición del libro. Pero si quieres leerlo porque quieres comprobar por ti mismo que la ciencia ficción y el terror están de enhorabuena, que ambos géneros están asegurados para el futuro próximo gracias a la calidad de sus autoras; y que ellas te pueden dar mil vueltas, le pese a quién le pese…

¡Hazlo! No te arrepentirás.

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