Reseña: Imposible pero incierto

411P3A9aUUL._SY445_QL70_Hay cierto tipo de géneros que parecen tener una barrera que impide a los autores de este país aventurarse por sus caminos tortuosos. El humor y el terror son dos ejemplos en los que la literatura nacional no abunda, ya no digamos una mezcla de ellos y ni que decir en un escenario totalmente reconocible.

Eso fue hasta que R.R. Lopez decidió ponerse a escribir.

Expectativas.

Si juntas mi gusto por el amor absurdo y mi indiferencia con el terror, se crea una mezcla de la que se espera un resultado, cuando menos, particular. A parte de eso, solo puedo añadir que su autor dirige un blog que aparece entre los principales de mi Feedly, y en el que reconozco un trabajo muy directo sobre el  mundo lovecraftiano y el humor en su tono más irreal.

Historia.

Quizás la historia de la novela esconde una reivindicación, que incluso diría que no es algo que Rafael, el autor, quisiese en un inicio.

¿Por qué son tan poco habituales las novelas que transcurren en nuestro territorio o los personajes labrados a imagen y semejanza de la picaresca y recursos “especiales” de nuestro país?

Cualquiera que resida en Córdoba, o que haya paseado por sus calles alguna vez, disfrutará de leer cómo los capítulos son una pequeña guía turística de la ciudad andaluza, mientras la trama discurre a la velocidad que imprime la vida normal de una persona, en este caso un grupo de universitarios.

Con la única excepción de que las calles cordobesas se convierten en el lugar perfecto para que sucedan cosas imposibles, pero inciertas.

Personajes.

Pienso en la cafetería de la universidad en la que estudié y me maravilla reconocer cada milímetro en esta novela. No solo eso, los personajes que la pueblan son un calco de los que recuerdo de mi querida UPV (salvo que hay que cambiar a Jaimito por Jontxu, a Ramiro por Ekaitz y a El Lompa por El Casero).

Todos los personajes, sobre todo el principal, viven en ese estado semi comatoso que otorga la juventud en la universidad, o en un grado medio o superior. Ese limbo entre noches largas y mañanas pesadas. Y esa dificultad para diferenciar lo que es real de lo que es interpretación freestyle.

Si además jugaste, o juegas, a rol, no vas a poder dejar de sonreír a cada página y a cada capítulo.

Estilo y narrativa.

Posiblemente el estilo de Rafael sea lo más curioso del libro. Esperaría, en una novela interpretada por adolescentes (o postadolescentes), un lenguaje sencillo, soez y tendiente a la absurdidad (y a los genitales). Y lo hay. Pero también se mezcla con pasajes descriptivos al detalle y, en ocasiones, con un lenguaje de narrador mucho más florido y en el que hay infinitas fórmulas.

Aunque el libro se lee con la facilidad de las novelas impregnadas de constantes guiños al humor, es cierto que algunas expresiones parecen salidas de contexto, aunque no le resten dinamismo a la acción.

Conclusión.

Siempre he dicho que el humor es una arma de doble filo, que el terror es dificilísimo por su condición de sentimiento primario y que la mezcla de géneros es una opción peligrosa. Y lo sigo pensando, pero cada vez voy teniendo más de esas excepciones que confirman la regla.

Imposible pero incierto es una novela que te hará reír, te transportará a tus años mozos y te refrescará gratos recuerdos si has tenido la oportunidad de jugar al rol de La llamada de Cthulhu.

Humor de aquí, con personajes de aquí y paisajes con eñes y dobles erres.

No dejes pasar la oportunidad de leerlo. ¡Te divertirás!

PD: Un reconocimiento especial para los textos anexos que proporciona el propio autor para comprender mejor el sentido de la novela. Un acierto.

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