Reseña: Justicia auxiliar

Breq es una persona un tanto particular: tenía cientos de cuerpos y ahora solo tiene uno, era considerada una máquina, pero todo el mundo piensa que es humana; te puede partir la crisma de un solo golpe, ¿pero es más humana que los propios humanos? Pues este es el principio de la historia.

No hay nada en Justicia Auxiliar que sea remotamente tradicional. Y cuando digo nada, es nada. Vaya el aviso por delante, para el que se lo esté pensando.

No es una novela excesivamente compleja y se puede leer con paciencia, pero tiene algunos detalles que pueden frustrar y/o cansar a algunos lectores.

El primer punto sobre la mesa es la utilización del género neutro en la novela. ¡Ah! Sorpresa, el castellano no tiene eso muy definido y aunque estoy seguro que el trabajo de la traductora a debido ser titánico, también lo estoy de que muchos lectores se volverán locos intentando saber el género de los protas. Un consejo: dejad eso a un lado.

El segundo punto tiene que ver con el propio mundo. Un universo dominado por IAs que utilizan cuerpos humanos como sirvientes y que les sirven para tener varios pares de ojos, oídos y cerebros múltiples. Es decir, hay humanos, pero no. ¿Hasta aquí bien? Ya sé que no. Segundo consejo: no le des demasiada importancia (aunque en realidad la tiene).

Si eres capaz de obviar esos dos puntos y salirte de la zona de confort que facilita conocer el género y saber que los humanos seguimos siendo la cúspide de la pirámide, estarás a punto para el siguiente paso: disfrutar con el maravilloso y original imperio construido por Leckie.

Hay dos sensaciones contrapuestas según se avanza en el libro. La primera tiene que ver con algo que empieza a ser típico en las novelas de los últimos años: si hay secuela, la primera parte sirve para que sepas que detrás del telón está esperándote la orquesta sinfónica de Londres (pero para eso tendrás que leer la siguiente parte). La segunda está relacionada con la capacidad de Leckie para llevarte por un terreno sinuoso, decirte a mitad de trama dónde acaba y sacarse un desenlace digno de las sagas más enrevesadas.

Porque si una cosa ha trabajado al detalle, es la sensación de que, en todo momento, son IAs las que manejan los hilos. Seres capaces de estar en muchos sitios a la vez, hacer múltiples acciones y pensar en diversas direcciones (incluso opuestas). Ya os enteraréis de esto con el primer diálogo múltiple.

Crear un universo en un futuro lejano, es difícil; hacerlo con una especie dominante no humana, lo es más; establecer las reglas de ese universo en base a un futuro especulativo y una especie especulativa está al alcance de muy pocos. Tener la sensación de que todo encaja como debería hacerlo, es simplemente magia.

Puede pensarse que una novela dirigida por IAs va a estar exenta de tramas psicológicas, emociones y escenas épicas (al fin y al cabo los IAs son lógicas y frías ¿no?). Pues tampoco.

La historia, y lo gracioso de la trama, es que una inteligencia capaz de dividirse, aprender de varias fuentes y tomar conclusiones diferentes, ¿no estaría en disposición de ser más humana que un humano?

Ahí queda la reflexión. Para más datos leed la novela (haced un esfuerzo con los dos primeros puntos) y preparaos para el futuro del Imperio del Radch.

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