Reseña: Tres enanos y pico

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Tercera novela de corte humorístico del año, después de Escatología de andar por casa y Su muerte, gracias. Y no me canso, y menos si me río tanto.

Expectativas.

Las unidas a que sea una novela con toneladas de diversión, por mi afición al género y mi amor por todo lo que sea absurdo.

Además, Tres enanos y pico llegó con una oleada de hype tremenda, en gran medida debida al enorme esfuerzo que hace Angel Sanchidrián por estar al pie del cañón todo el tiempo.

Y encima, tuve la suerte de encontrarme con el autor en el Festival Fantástico de Fuenlabrada, me firmó el libro y es un tío majísimo.

Así que casi no pude resistirme al orden estricto de mi pila de lectura y esperar a que llegase el turno de Tres enanos y pico.

Y tampoco me he resistido a hacer una reseña un poco diferente…

Historia.

Pues va de un chaval que se va de Erasmus, le dice a su madre que con intención de estudiar (y va en serio), pero cuando llega al lugar pues ya sabemos todos lo que pasa cuando llegas a otro país y te enseñan sus costumbres…

Donde fueres haz lo que vieres…

Encima el chaval es un tanto frikuno y no termina de encajar, pero le van encajando, más o menos, a base de raciones contundentes de cultura local. Lo que pasa, que como es un libro y no iba a ser todo costumbrismo y aspectos etnográficos, es que se lía todo un poco y el chaval empieza a darse cuenta de que el Erasmus no es como él pensaba y sí como le decía todo el mundo.

¡Ah! y al final la madre se entera y entonces viene lo gordo (los escritores le llaman el nudo, luego viene el desenlace).

Personajes.

Los protagonistas son el chaval y sus amigos de Erasmus, que son un poco más ruidosos y más de andar por casa, pero también están los de los otros barrios, que siempre se sabe que hay rivalidad.

Los del barrio del norte, que visten bien, son un poco redichos hablando (de esos que dicen “esperad, venid” y verbos acabados en d) y que siempre van a la moda: son veganos, liberales (a su manera ordenada) y han legalizado (y distribuido) ciertas sustancias.

Los del sur, que son buena gente, pero son más de ir por lo bajini, sin ánimo de dañar a nadie, claro, pero si les cae un trozo de la tarta, pues tampoco le van a decir que no (si vives en España sientes empatía automática por los de ese barrio).

Y luego los de las afueras, que hay un montón y visten raro y huelen raro, y no le caen a nadie demasiado bien, pero tienen también sus cosas buenas, aunque casi siempre las esconden.

Y hay árboles y animalillos, todo muy rural…

¡Ah! Y la madre, que ya os he dicho que se cosca del percal y no le gusta mucho…

Estilo y narrativa.

Pues hay de todo.

Como es un libro de fantasía, pues hay gente que habla con muchos adjetivos y palabras que tienes que buscar en el diccionario, y utilizan muchas frases célebres (aunque no siempre las dicen bien). Esos tienen buena narrativa y un estilo pomposo pero se entiende.

Y luego de ahí ya bajando, pero en el buen sentido.

La cosa es que te enteras muy bien de todo lo que pasa, aunque los animalicos no dicen nada, más o menos lo intuyes (por eso del lenguaje no verbal) y a los de las afueras les coges cariño, porque aunque tampoco les entiendes les ves los buenos mimbres…

Pero bueno, como en la vida, se producen malentendidos y eso hace gracia porque da lugar a situaciones muy divertidas, que es el objetivo del libro.

¡Ah! Y se dicen tacos (unos pocos) y ya os he dicho que la madre anda por ahí…

Conclusión.

Mientras lo leas la gente te va a mirar.

Yo te aviso, porque no lo puedes controlar. Vas leyendo y hay veces que piensas “yo también me acuerdo de esa parte de la película” y entonces te entra una temblequera y empiezas a llorar y claro, la gente se aleja y se preocupa a partes iguales, y tú quieres decirles que solo es el libro que es muy gracioso y se alejan más, para dejarte tu espacio (o por si revientas).

A mí casi me echan del avión, pero al final no porque al parecer no era muy buena idea (por el frío y eso).

Te lo recomiendo si te gustan los hipster, las hostiejas a rodabrazo y las mujeres que no se andan con chuminás ni medias tintas.

Si eres de los de “a mi no me hace tanta gracia”, puedes ir a ver el canal 24 horas que casi da el mismo gustirrinin.

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