Reseña: Zed está muerto

Zed no suele preguntar. Sabía que en Los Ángeles hacia un calor del infierno, que estaba llena de americanos con camisetas de tirantes y gafas de sol, y que una mayoría de ellos son unos indeseables. Pero no le habían contado otras cosas. En realidad no le han contado nada. Y él nunca pregunta.

Mis películas favoritas de acción son las de Bourne. No es un género que me atraiga demasiado, pero me gusta la idea de un tipo con cara de bueno que puede matar a cinco personas en cinco movimientos. Como si no fuese la cosa con él.

Zed está muerto es lo más parecido a una película de acción que he leído en mi vida. Todas las teorías del climax, anticlímax y valles se van por donde han venido. El libro comienza en la cima escarpada y privada de oxígeno del Everest y no baja de ahí, quizá algunas veces al campo base, pero solo para volver a subir con rapidez (no vaya a ser que alguien te quite la bandera).

Todo en el libro está pensado para que el ritmo dirija con la batuta de las palabras. Personajes duros que entienden que la vida es poco más que un mal trago que hay que pasar. Paisajes de película que solo ocultan la verdadera realidad de las grandes ciudades (y más en concreto las del País de Trump). Y una cantidad de tugurios, esquinas oscuras y detalles que solo auguran que en cuanto te des la vuelta tendrás una bala en la nuca. O un Finka (nunca se sabe).

El ritmo es el rey de la novela, pero no podría hacer nada sin una habilidad casi irreal para describir las escenas de acción, para dibujar en tu cabeza cada detalle importante de una California abrasadora, idílica y falsa como los Vigilantes de la Playa. Y no sería nada sin esa capacidad, casi patológica, para contarte la mitad de las cosas y mentirte en la otra mitad. Ese es el gran logro de Arantxa Rufo, la fantástica autora (también de la increíble En el punto de mira), meterte de lleno en un mundo tan desconocido para ti como extraño para Zed, el protagonista. Hacer que te creas que estás a salvo, como Zed, y darle a la vuelta a la tortilla como el que va a por el pan, para desgracia de Zed y disfrute tuyo.

Puede que eches de menos algún puesto de helados donde descansar un poco de las frenéticas páginas del libro. Puede que quieras pararte a observar un atardecer y olvidar cuanta sangre has dejado atrás. Entonces te has equivocado de libro.

No hay muchas pegas que ponerle a una autora que no puedes creer que no sea ya una referencia. La forma de escribir, dibujar a los personajes, hacerles jugar a su antojo y explotar bombas a cada segundo (sin que tengas ni idea de qué va a pasar más tarde) parecen reservados a autores y autoras consagrados. ¿Cómo puede ser que Arantxa aún no lo sea?

Espero que sea una cuestión de tiempo (y un poco de suerte).

Si os gustan los thrillers no os puedo recomendar mejor inicio. Si os gusta la acción, este es vuestro libro. Y si estáis empezando y queréis saber cómo se escribe una buena novela, deberíais seguir la carrera de Arantxa Rufo. Avisados quedáis.

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