Todos los pájaros del cielo

A Patricia le gusta el bosque, la naturaleza. Desearía estar todo el día ahí fuera, haciendo lo que sea que se haga en la naturaleza.

A Laurence (no le gusta que le llamen Larry) le gusta la tecnología. Trastear con artilugios hasta sacarles los secretos. Se quedaría a gusto en casa, sin tener que lidiar con lo que sea que hay fuera.

Pero el mundo, a veces, no está para satisfacer los gustos personales. ¡Ah! Y al mundo le gusta buscarle las cosquillas a la gente.

Hay muchas cosas “nuevas” en Todos los pájaros del cielo. Muchas apuestas arriesgadas que seguro que le han valido a Charlie Jane Anders los premios, pero también un buen puñado de críticas.

Quizá la más evidente es la mezcla fantasía y ciencia ficción (me “sabe” más a lo primero). Y ya se sabe que las mezclas de géneros son armas de doble filo. También es una novela muy específica en ambientación: muy geek, muy americana, muy de tendencia; no gustará a todo el mundo (pero luego hablamos de eso). Hay un mensaje implícito en toda la novela, ni siquiera es sutil; y estoy seguro que eso también habrá molestado. Y, sobre todo, no es una historia original; no lo es, pero viaja a lomos de uno de los desarrollos de historia más originales y entretenidos que he podido leer y de la mano de dos personajes maravillosos.

Podría decirse que el fin de Todos los pájaros del cielo es tan solo una excusa para contarte cómo es el camino de los dos protagonistas.

Pero analicemos con calma.

Fantasía y ciencia ficción. Pareja tempestuosa. Cada vez se ve más, y supongo que después del éxito de la trilogía de N.K. Jemisin, La tierra fragmentada, será un motivo por el que habrá más incursiones en este mundo dual. También existe cierta tendencia a reconciliar dos géneros que tratan de llevarse el primer puesto del entretenimiento de géneros “menos serios” (todavía hay gente que lo considera géneros para niños. Y los seguirá habiendo). Y a veces sale bien, pero las más, sale mal.

Creo que en Todos los pájaros del cielo no importa demasiado. Sí que la balanza se inclina más hacia el mundo fantástico, detallado y muy original (con cierto regusto a Harry Potter geek); pero no deja de ser un mero conducto de lo que verdaderamente importa: los personajes y el camino. 

Eso nos lleva a la ambientación. Hay quien dice que uno de los errores más comunes de los escritores es utilizar lugares, expresiones o descripciones muy locales o de tendencia. La novela de Anders es una pequeña guía del autoestopista americano de este lustro. Supongo que algunos lectores se habrán sentido como en casa con la lectura y muchos otros habrán pasado por encima de un montón de lugares y expresiones que no significan nada para ellos. Y, de nuevo, importa poco. Aporta lo que tiene que aportar: frescura, originalidad, más puntos al tono geek y “buenrollista” (con comillas) de la novela. Porque, de nuevo, lo que importa son los personajes y el camino.

El mensaje. Siempre lo hay (y nunca debe haberlo, parece, según los manuales de éxito). Todos los pájaros del cielo habla de bulling, de ser diferente, de no aceptar las cosas que no comprendemos, de apartarlas de la manera más brutal y cruel. En este punto creo que el que haya tildado de hopepunk a esta novela, ha pasado muy por encima del mensaje. Porque Anders no lo suaviza. No oculta que la sociedad repudia a los diferentes. No oculta que esa separación es efectiva y cruel; y que es muy difícil de revertir. ¡Y qué leches! ¿Por qué voy a cambiar mi forma de ser si no hago daño a nada ni nadie? Es más bien un grito convertido, una vez más, en un catalizador del camino de los personajes.

Y esa es la verdadera fuerza de la novela: unos personajes que, a pesar de todo, andan su camino. Por muy diferente o raro que sea.

No diré que Todos los pájaros del cielo es un canto a la diversidad, porque no lo es. Pero sí es un bonito mensaje de que mirar con otros ojos no puede ser malo, extraño, raro o definitivamente erróneo. Diferente es solo diferente; y muchas veces (la mayoría) es enriquecedor.

Me ha encantado el estilo bromista y dinámico. Me han gustado las descripciones de lugares que tienen muy pocas opciones de ser visitados. Pero, sobre todo, he disfrutado con andar el camino de la mano de Patricia y Laurence. Saboreando esa historia de amor tan complicada, diferente y compleja. Y me ha importado poco el final, porque creo que he sabido quedarme con la belleza del propio camino.

Una gran novela que debería ser un must para todos los que siguen diciendo que la fantasía y la ciencia ficción son cosa de niñas y niños.

«Mad Insane Bird Flock Out My Front Door 4» by Hutchinson + Hutchinson is licensed under CC BY-NC-ND 2.0

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