Cómo usar tus recursos para empezar como escritor

Uno no nace, se hace.

Nadie discute ese axioma en profesiones como la medicina, la ingeniería o la abogacía. No he escuchado nunca a nadie decir que es médico porque tiene una percepción especial para detectar el mal en otras personas (igual algún psicólogo un poco ido) o a un abogado decir que las leyes son parte de sí mismo, que las nota mecerse y bambolearse al ritmo de los acontecimientos.

Nadie pone en duda que para ciertas actividades el componente de trabajo duro es la principal palanca de acción. Pero parece que hay otras profesiones que están envueltas en una halo un poco más místico. Todas esas que tienen que ver con la imaginación, la creatividad y cosas que tienen que ver con sentirse espiritual.

¿Cuántas veces os han preguntado si siempre estáis inspirados cuando os sentáis a escribir?

Cómo respondas a esa pregunta puede ser un primer indicativo de que, quizás, no estás dando los pasos en la dirección adecuada. Puede que sea tu intención o puede que no te estés dando cuenta. En cualquiera de los dos casos, ya te lo adelanto, para escribir (o esculpir, hacer música o pintar cuadros, por ejemplo) hay que incar los codos. Y mucho.

Pero aquí surge la primera de las dudas existenciales:

¿Por dónde empiezo?

Esa fue la primera pregunta que me hice cuando me planteé escribir como una profesión. Y ahora os puedo decir que es una primera pregunta errónea.

Debería haber empezado por alguna del estilo:

¿Cuáles son mis fuerzas y mis debilidades?

¿Cuál es mi objetivo?

¿Sé realmente dónde me meto?

Haberme hecho estas preguntas en primer lugar no hubiese cambiado el hecho de que me dedique a escribir, pero sí me hubiese ahorrado un montón de tiempo dedicado a aspectos que no tocaban o que , incluso, son irrelevantes.

Cuando tienes una profesión en la que eres tu propio jefe, el tiempo se convierte en tu más poderoso aliado y en tu antagonista perfecto. 

Y aunque me ha costado tiempo unir todas las piezas, ahora dispongo de un esquema más o menos válido para ser más productivo, más eficiente y más creativo.

Así que si queréis saber qué errores he cometido al meterme en este berenjenal…

Cada uno que se busque su mapache

Inciso: Si eres de los que escribes por placer, sin importante tus posibles lectores y ves la escritura como una forma de evasión, este post no es para ti. (Tampoco lo es si eres de los que crees que escribir es una meta para volverte multimillonario).

Lo primero de todo es hacer una pequeña lista:

Me gusta escribir.

Quiero escribir TODOS LOS DÍAS.

Entiendo que voy a tener que INVERTIR tiempo y dinero.

Entiendo que es posible que la inversión no se recupere en mucho tiempo (o NUNCA).

Me gusta leer.

Soy capaz de asumir que no soy el mejor del mundo en nada.

Tómate tu tiempo para responder SÍ o NO a estos seis supuestos (el cuarto y el sexto son muy difíciles de hacer por uno mismo, quizás hablar con tu entorno te pueda ayudar).

Si en alguno de ellos has contestado NO o tu respuesta no es un SÍ, claro y sin dudas, deberías plantearte si escribir es lo que quieres hacer.

Por si os sirve de ayuda, el supuesto tres no fue en SÍ rotundo en mi caso, y lo he pagado. Aunque he conseguido remediarlo a tiempo.

Volvamos con nuestro amigo: el tiempo.

Ese que es tan corto a veces y tan largo en otras ocasiones.

Cuando te sientas por primera vez delante de una hoja en blanco con la firme intención de construir una historia, hay mil maneras de empezar. Cualquiera te dirá que lo primero que debes hacer es escribir, y esto debe ser tu primer objetivo de cada día (y recuerda que los objetivos son concisos y concretos).

Todo cuenta. Casi todo, mejor

Pero a partir de ahí se abre un abanico infinito de posibilidades para llevar un relato, novela, ensayo o cuento a buen puerto. Porque un escritor debe:

Saber escribir bien.

Organizar su tiempo.

Vivir en el mundo (ésta antes creo que no era obligatoria).

Como de la tercera he hablado hasta la saciedad (porque es lo que más sorprende cuando te introduces en este mundillo), hablemos de las dos primeras.

¿Qué es escribir bien? Y, ¿cómo ******* se organiza el tiempo?

Dos grandes preguntas, sobre las que hay infinita cantidad de información en publicaciones de cualquier formato o tipo y que no pueden darte una solución definitiva porque…

NO EXISTE LA FÓRMULA DEL ÉXITO

¿O crees que lo que ha llevado al éxito a Stephen King, J.K.Rowling o Belén Esteban va a ser válido para tu caso?

Así que lo segundo que deberías hacer es una ficha de personaje.

Sí, como las que te recomiendan hacer para los protagonistas de tus historias. Salvo que ésta debería hablar de ti. De tus objetivos, tus miedos, tus fuerzas y debilidades. Solo de esa manera podrás encontrar un método que encaje contigo.

¿Y cómo se hace uno una ficha de personaje de uno mismo?

Preguntas.

Conversaciones del Sabadell.

DAFO.

Estas son solo tres opciones, a las que yo sumo de mi propia cosecha un DAFO hecho por las personas de tu entorno (si vas a ponerte a escribir, será mejor que te acostumbres a subirte a la palestra, y los amigos y familiares suelen ser benévolos).

Todo este ejercicio debe ir enfocado a los aspectos que deberías de trabajar como futuro autor.

También sirve que compartas con tu entorno algo que tengas escrito y que pienses que está acabado (ya verás que luego no es tan fácil). La visión externa siempre te proporcionará líneas de trabajo.

Bien. Si ya tienes tu hoja de personaje, tendrás más o menos claras las lineas o aspectos que debes mejorar ¿no?

Pues esto sirve, pero solo a medias. Porque…

¿Sabes cuántas cosas tiene que dominar un escritor?

Fijaros que justo cuando coge la taza, para de escribir (la multitarea en hombres es limitada. Lo siento señores. Es así)

Seguro que enseguida te vienen a la cabeza cuestiones técnicas: ortografía, estilo, construcción de escenas y un larguísimo etcétera. Puede ser que tengas también algo relacionado con el marketing o la relación con el exterior. Incluso puede que algo relacionado con la necesidad de seguir formándote como persona.

Pero lo que es seguro es que sigues teniendo una lista y un montón de preguntas. Y quizá ahora sí es un buen momento para hacerse aquella lejana primera pregunta:

¿Por dónde empiezo?

Recuerda que solo hay un requisito que es inamovible: escribir todos los días. Y añado un segundo: leer todos los días. ¿Por qué?

Porque las comparaciones no son tan odiosas como nos quieren hacer creer.

Leer es un buen espejo donde mirarse. ¿Qué tiene ese libro que tanto te gusta (a ti y otros miles) como para que no puedas dejar de leerlo? ¿Qué tiene ese artículo que te parece tan interesante?

Con algo tan sencillo como dedicar un momento del día a leer y otro para escribir, tendrás dos cosas que comparar y de las que podrás sacar conclusiones:

  • Mis diálogos no son fluidos.
  • A mis personajes les falta carisma.
  • Debería tener un diccionario de sinónimos a mano.
  • No sé poner las comas.
  • Las ideas se mezclan sin ningún tipo de orden.

Y esto te dará las primeras pistas para empezar a invertir tu tiempo (y tu dinero).

Porque para que un lector se decante por tu obra debe de:

Enganchar, entretener y percibirlo como algo por lo que pagar.

Y para esto si que hay muchas fórmulas estudiadas. Porque hay gente, muy lista, que se encarga de entender como funciona nuestro cerebro y de buscar las pistas que hacen que no te puedas despegar de un libro.

Así que lo primero en lo que deberías invertir es en entender cómo funciona la estructura de un libro y cómo se construye paso a paso (sí, existen escritores que no hacen todo esto, pero no son muy abundantes y, cada vez menos, exitosos).

Yo he tardado dos años en comprender esto (y no sin ayuda)

La estructura de un texto comprende los cimientos de éste, eso te llevará a enfrentarte a todos los aspectos posibles sobre escribir.

Encontrarás personajes, diálogos, descripciones, resúmenes, escenas y otro montón de aspectos que te obligarán a estar al día, a aprender y a detectar dónde están tus puntos de mejora.

¿Y dónde aprendo sobre la estructura?

Todo depende de tus recursos y el esfuerzo que quieras invertir en tu futuro.

Puedes empezar por artículos en blogs de referencia, que te ayuden a entender cómo funciona la estructura y que en muchas ocasiones te recomiendan lecturas.

Esos libros deberían ser tu segunda opción. Te puedo recomendar este de Jean Larser que lo explica de manera muy sencilla y que es muy barato.

Pero también puedes hacer cursos, te recomiendo que indagues al respecto (por ejemplo en los blogs de referencia que te he dejado antes) y que huyas de titulares del tipo “conviértete en un escritor de éxito”, “aprende a  escribir bien” o “este método es el que utiliza [inserte nombre de escritor famoso]”.

Ya os he dicho que no hay una receta del éxito y que escribir bien depende de trabajar mucho y de uno mismo.

Si quieres lanzarte a por un curso, estudia bien los temarios y tus necesidades y decántate por contenidos que puedan mejorarlas. Aléjate de titulares que alimenten tu ego (no valen para mucho).

Y por último está la opción profesional. Buscar la ayuda de una persona que se dedica a ello. Es la mejor opción y la más cara (no pretendas que nadie haga de ti un mejor escritor por nada de dinero. Eso no es honrado ni lógico). Yo he tenido un par de experiencias, una positiva y otra negativa, y es de las que más he aprendido.

Te puedo garantizar que saber un poquito sobre este tema supone la diferencia entre el día y la noche.

Dos años sin darme cuenta, repito

Seguramente todo lo que inviertas en entender y practicar sobre la estructura, dará lugar a otra serie de preguntas sobre las que podrás ponerte a trabajar, de nuevo, en base a tus necesidades, tus objetivos y tus fuerzas y debilidades.

Y ya te adelanto que esto no se termina nunca, porque escribir bien no es algo que se descubre como en una epifanía, es algo que se trabaja todos los días y en lo que SIEMPRE hay que invertir.

Olvídate de esos libros que hablan de vender 100000 copias de tus libros, que hablan del éxito definitivo o que te garantizan que serás la mejor persona sobre la faz de la tierra. Eso es marketing (del regulero a mi parecer, pero también de eso tendrás qua aprender), para hacer que tu ego decida por ti.

Porque ese, amigos y amigas, es el segundo problema con el que tendrás que lidiar toda tu vida: esa vocecita de tu interior que te dice lo genial y especial que eres.

Pero de eso hablaremos la próxima semana, donde os contaré más cosas de mi periplo por estos campos de la escritura.

Hasta entonces a leer, aprender y no os olvidéis…

¡Nunca dejéis de escribir!

 

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *